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    <title>Filosofía del Futuro</title>
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  <title>Thiel y los monopolios</title>
  <description>El punto ciego de su argumento</description>
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  <pubDate>Sat, 20 Jun 2026 15:41:07 +0000</pubDate>
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    <dc:creator>Juan Fernández Zaragoza</dc:creator>
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</style><div class='beehiiv__body'><p class="paragraph" style="text-align:left;">La cosmovisión de Peter Thiel empieza con que los monopolios son buenos.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Yo no creo que los monopolios sean buenos, pero me interesa mucho su argumento<a href="#b-6fef1a6c-f408-4b1e-b5a7-e49331425c48" target="_self" title="1  Thiel expuso su argumento en el libro “Zero to One” y en varias presentaciones. Por ejemplo, expuso algunas ideas centrales en la charla “Competition is for losers” en el curso de “How to start a startup” disponible en Youtube." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">1</sup></a> porque, para defender a los monopolios, Thiel señala falencias del mercado que otros no suelen observar. Esto no quita que su argumento tenga un punto ciego fundamental. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Para mí, admitir las partes correctas del argumento de Thiel y, al mismo tiempo, aclarar el punto que pasa por alto, otorga un buen panorama del problema más central de nuestro sistema económico.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Centralmente, Thiel argumenta que los monopolios son el único modo confiable para capturar valor al innovar que ofrece el sistema. “Capturar valor” quiere decir obtener beneficios personalmente. Distinguir entre valor creado y valor capturado es útil porque es frecuente crear cosas valiosas para los demás sin beneficiarse personalmente. Aunque la penicilina salvó muchas más vidas que Messi, Alexander Fleming no se enriqueció. Los artistas Van Gogh y Cartola murieron en la pobreza. Si hubiera mejor proporcionalidad entre beneficiar a la humanidad y beneficiarse uno, probablemente habría más maestros y menos casas de apuestas.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El mercado permitiría capturar parte del valor que uno crea. Por ejemplo, un carpintero puede construir una silla y venderla. Así, el carpintero captura algo valioso, el dinero, gracias a crear algo valioso, la silla. Pero el mercado no permite capturar todo el valor que uno crea. Por ejemplo, si el carpintero descubre un proceso para barnizar las sillas que las vuelve mucho más duraderas, cualquier otro carpintero podrá usar el mismo truco. El descubridor habría creado mucho valor, pero capturaría prácticamente cero. En principio, el Estado podría intervenir para proteger la propiedad intelectual, pero el libre mercado no incentiva la innovación.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">En realidad, el libre mercado no recompensa ninguna acción que beneficie a grupos de manera indivisible. Sí recompensa fabricar zapatos para cien personas, porque esa acción puede dividirse en fabricar zapatillas para cada una de las cien personas. El zapatero podría dar zapatos a quienes le paguen y negar zapatos a quienes no, lo cual incentivaría a todos a pagar los zapatos. Sin embargo, cuidar las flores de la plaza que usan cien personas es indivisible. Uno no puede arreglar las flores para que sólo las puedan disfrutar las personas que pagaron<a href="#b-a0af1348-157d-4fc6-a94d-1b26ae3a515e" target="_self" title="2  Elinor Ostrom usa el concepto de “excluibilidad” para caracterizar este tipo de problemas." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">2</sup></a> . Entonces, lo más provechoso para cualquiera es esperar que otros paguen y después disfrutar las flores en forma gratuita. El problema es que, si todos piensan así, nadie arregla las flores. Así como el mercado no promueve innovar o arreglar flores porque son acciones que benefician a un grupo entero, tampoco promueve trabajar contra la exclusión y la pobreza ni por el cuidado del medio ambiente. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Thiel observa que, en el caso particular de las innovaciones, el problema podría evitarse. Por ejemplo, si hubiera un solo carpintero, entonces sería imposible que otros copien el nuevo método de barniz. Esta defensa de los monopolios puede parecer ridícula, pero nace de una observación real: sería bueno incentivar la innovación, y el mercado no la incentiva. Una manera posible de garantizar el monopolio es mediante una patente. Con una patente, el Estado se encargaría de castigar a quienes usen el nuevo método sin permiso, lo cual ayudaría al inventor a que nadie se aproveche de su esfuerzo.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Otra manera de garantizar tener un monopolio es participar de un negocio que no podría no ser monopólico. Por ejemplo, uno podría inventar una forma de hacer pagos por internet. Si diseña una plataforma que sólo permite hacer pagos entre usuarios, entonces la plataforma aportará más valor cuantos más usuarios tenga (porque permitirá aceptar y enviar pagos a más personas). Naturalmente, todos tenderán a usar la plataforma que más gente usa, y surgirá un monopolio. En general, sucede lo mismo con todas las innovaciones que funcionan conectando personas, porque tener más usuarios implica permitir más conexiones: redes sociales, aplicaciones de reparto, aplicaciones de compra-venta, etc. Que una plataforma mejore cuantos más usuarios tiene, porque permite cada vez más conexiones, se conoce como “efecto de red”. Los negocios vinculados a efectos de red son conocidos por ser naturalmente monopólicos.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Es sensato que las personas puedan capturar parte del valor que crean. El problema que Thiel pasa por alto es que los monopolios suelen capturar más valor del que crearon. Cuando el monopolio captura más beneficios de los que trajo, la sociedad sale perdiendo. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">No quiero hablar ahora de monopolios que capturan valor dedicándose, literalmente, a hacer cosas perjudiciales para la humanidad. Me resulta obvio que la industria armamentista destruye valor, porque mata personas y rompe infraestructura. Creo cierto, aunque me resulta menos obvio, que las casas de apuestas y las plataformas de entretenimiento traen más daños que beneficios a la sociedad. Tratar estos asuntos requiere diferenciar el valor individual del valor social (por ejemplo, lo mejor para el mundo sería dejar de producir tantas armas, pero dejar de comprar armas cuando tus vecinos se están armando no parece la mejor idea para cada país).</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">En cambio, me resulta importante observar que las industrias de efectos de red indefectiblemente destruyen valor en el momento de crecer, incluso cuando se dedican a crear algo valioso o beneficioso. Por ejemplo, incluso si una plataforma de reparto abarata y acelera la logística de pedir comida, el hecho de que todos migren a esa plataforma debilita el aparato logístico que tenían los restaurantes. Incluso si una plataforma como Uber abarata y acelera la logística de los viajes, el hecho de que todos migren a esa plataforma debilita la red de Taxis y autos particulares. En principio, esto no es malo, porque las personas migraron a la plataforma que funciona mejor. El problema viene después.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Si Uber logra el monopolio, controlará todos los viajes, y podrá capturar todo el valor de los viajes. Sin embargo, Uber no habrá creado el valor de todos los viajes, o al menos no en términos netos: si el monopolio de Uber implica la desaparición de los Taxis, entonces Uber no trajo el valor de todos los viajes, sino sólo el de los viajes nuevos. Del valor que Uber controla, en realidad, sólo trajo al mundo la fracción que no existía antes de Uber. Con los efectos de red, siempre sucede que el monopolio termina controlando más valor del que creó, precisamente porque los efectos de red implican desplazar a toda red preexistente, por valiosa que sea. Naturalmente, eso permite que los monopolios capturen más valor del que crean, lo cual es perjudicial para la sociedad incluso si las innovaciones son buenas.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El desplazamiento de las redes valiosas y preexistentes es, al mismo tiempo, uno de los fenómenos más importantes de la economía, y uno de los menos presentes en las conversaciones cotidianas.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Imaginemos una pequeña aldea que no usa dinero<a href="#b-e92e7cbb-851b-464c-883a-628dbd90a669" target="_self" title="3 El ejemplo de la aldea nació de una charla que preparamos junto con mi amigo Facundo Gelatti. Me tomé el atrevimiento de escribirlo acá porque me pareció una buena forma de mostrar la generalidad del concepto." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">3</sup></a> . Se conocen y saben organizarse para pescar, recolectar fruta y madera, cocinar, y cubrir sus necesidades básicas. Todas las semanas celebran con un banquete y una fiesta con música en vivo. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Un día llega alguien de la ciudad a contratar a un habitante por 100 monedas. El habitante responde que no, porque esas 100 monedas no alcanzarían siquiera para comer, mientras que la aldea provee pescado, fruta, huevo y hortalizas, lo cual es más que una dieta nutritiva. Entonces, el contratista ofrece 500 monedas, que alcanzarían para comer pescado, fruta, huevo y hortalizas, pero también pan, queso y carne de cerdo en la ciudad, una oferta sustancialmente mejor que la de la aldea. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El habitante se tienta, pero reconoce que las 500 monedas, aunque buenas para comer, no alcanzarían para cubrir un banquete festivo semanal. Entonces el empresario ofrece 1500 monedas, que permitirían cubrir, además de la comida, tres banquetes festivos semanales en la ciudad. El habitante se ilusiona pero vuelve a dudar, y el empresario ofrece rápidamente unas 2000 monedas para cerrar el trato.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El habitante que partió a la ciudad recolectaba las manzanas. Ahora, la dieta y el banquete carecen de manzanas. Además, como el habitante era músico, la banda que tocaba en la fiesta tiene una guitarra menos. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Cuando el empresario de la ciudad vuelve a la aldea a contratar a un segundo habitante, ya no compite contra el banquete completo ni contra la banda completa. El segundo tampoco sufriría ser el primero en partir: no enfrentaría los reproches de hacer algo inusitado ni llegaría a una ciudad en sin conocer a nadie. Tras una negociación más breve, el empresario logra contratarlo por 1600 monedas. Tras partir el segundo habitante, al banquete le faltan las manzanas y el pan, y a la banda le faltan una guitarra y un tambor.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Cada vez que llega el empresario, contrata un nuevo habitante por un salario menor, y el banquete se vacía. Al desaparecer la aldea, el empresario puede renovar cualquier contrato por 100 monedas. 100 monedas no alcanzan siquiera para comer, pero ya no hay alternativa.</p><hr class="content_break"><p class="paragraph" style="text-align:left;">Buen sábado!</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Soy Juan, escribí la nota que recién leíste. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">En general, cuando escalan los efectos de red, crear valor destruye cada vez más valor. Si no hacemos algo al respecto, nos espera un futuro hostil.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Esta semana terminé de redactar “La Causa”. Es una exposición del problema más importante que quiero resolver, y está muy ligado a los temas de esta nota y la <a class="link" href="https://filosofiadelfuturo.com/p/la-politica-en-tres-niveles?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=thiel-y-los-monopolios" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">anterior</a>. Estará disponible el próximo fin de semana. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Además, quiero contarte que pronto será el lanzamiento de “Locoloquio”, un podcast para considerar ideas interesantes. Nos está divirtiendo mucho prepararlo, y espero que te guste.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Finalmente, quiero contarte que desde la semana que viene, vamos a mandar correos desde <a class="link" href="http://filosofiadelfuturo.substack.com?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=thiel-y-los-monopolios" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Substack</a>. Si tenés la opción y las ganas de compartir y recomendar este newsletter, harías un favor enorme. Es una forma fácil y generosa de hacernos llegar que este trabajo vale la pena.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Un abrazo grande, <br>Juan</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">PD: No creo que Thiel haya pasado por alto el punto ciego de su argumento. Creo que lo sabe y decide ignorarlo. Si te lo cruzás en Buenos Aires, te pido que le preguntes y me digas qué responde. </p><div style="border-top:2px solid #272A2F1A;padding:15px;"><p id="b-6fef1a6c-f408-4b1e-b5a7-e49331425c48"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">1</span>&nbsp;  Thiel expuso su argumento en el libro “Zero to One” y en varias presentaciones. Por ejemplo, expuso algunas ideas centrales en la charla “Competition is for losers” en el curso de “How to start a startup” disponible en Youtube. </p><p id="b-a0af1348-157d-4fc6-a94d-1b26ae3a515e"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">2</span>&nbsp;  Elinor Ostrom usa el concepto de “excluibilidad” para caracterizar este tipo de problemas. </p><p id="b-e92e7cbb-851b-464c-883a-628dbd90a669"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">3</span>&nbsp; El ejemplo de la aldea nació de una charla que preparamos junto con mi amigo Facundo Gelatti. Me tomé el atrevimiento de escribirlo acá porque me pareció una buena forma de mostrar la generalidad del concepto. </p></div></div><div class='beehiiv__footer'><br class='beehiiv__footer__break'><hr class='beehiiv__footer__line'><a target="_blank" class="beehiiv__footer_link" style="text-align: center;" href="https://www.beehiiv.com/?utm_campaign=bc82a691-f143-41cb-a93b-99b6e50a2294&utm_medium=post_rss&utm_source=filosofia_del_futuro">Powered by beehiiv</a></div></div>
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      <item>
  <title>La política en tres niveles</title>
  <description>Acciones, motivación y fundamentos</description>
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  <pubDate>Sat, 13 Jun 2026 15:21:02 +0000</pubDate>
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    <dc:creator>Juan Fernández Zaragoza</dc:creator>
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</style><div class='beehiiv__body'><p class="paragraph" style="text-align:left;">Creo que la ética y la política pueden pensarse en tres niveles de profundidad.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El primero es el nivel de las acciones. Se concentra en las acciones que mejorarían el mundo en caso de que las llevemos a cabo. Si consumimos demasiado plástico, reciclar es una buena idea. Usar transporte público podría reducir las emisiones de CO2, y dejar de comer carne ayudaría con el efecto invernadero. Saber qué hay que hacer es un buen primer paso.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Lamentablemente, no solemos hacer lo que consideramos mejor. Cuando tenemos la oportunidad de viajar en auto, ir en bicicleta o en transporte público resulta incómodo. Aunque usar la bicicleta beneficiaría a nuestros congéneres humanos, da la casualidad que es incómodo para la única persona que tendría que tomar la decisión. En la práctica, identificar qué acciones convienen a la humanidad casi nunca es suficiente para transformar la sociedad, porque la mayoría de la gente no está dispuesta a sacrificar su comodidad en cada mínima decisión.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El segundo nivel es el de los incentivos. Se concentra en cómo motivar esas acciones que benefician a la sociedad pero son incómodas o desfavorables para quien las lleva a cabo. Por ejemplo, si reciclar es costoso, facilitar el proceso de reciclaje o reducir impuestos a quienes reciclan podría compensar ese costo. La comodidad del auto disminuiría con aranceles al combustible. Si hubiera subsidios a la comida vegetariana, quizás surgirían más opciones y no nos tentaría tanto comer carne. Muchas personas con experiencia en gestión piensan en los sistemas de incentivos además de las acciones.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">En la cotidianidad, se puede llegar muy lejos pensando sólo en el segundo nivel. Si tenés el poder de intervenir los incentivos, no hace falta otra cosa. Si sos capaz de convencer a alguien que tenga ese poder, tampoco. Pero a veces surgen nuevos problemas después de encontrar un sistema de incentivos que motivaría las acciones que queremos.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Por ejemplo, podrías haber encontrado un excelente sistema de recompensas para el rendimiento en una empresa, pero que el jefe decida no implementarlo porque eso dejaría mal parado a su sobrino. Podrías diagramar un proceso para facilitar el reciclaje y que, tras proponerlo, dos oficinas se peleen para que les asignen el proyecto (y el presupuesto para implementarlo). Podrías proponer un pacto internacional para reducir las emisiones de dióxido de carbono y que se interprete como un disimulado intento de subyugación a los demás países. Todos estos obstáculos tratan sobre cuáles son los incentivos detrás de imponer un nuevo sistema de incentivos. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Muchas veces, uno puede resolver esos problemas sin pensar más allá de los incentivos. Si el nuevo sistema de incentivos perjudicaría al sobrino del jefe, quitaría poder a un intendente amigo, o beneficiaría a un empresario rival, entonces la nueva pregunta es cómo incentivar al sobrino del jefe, al intendente, o al empresario perjudicado, para compensar el costo del nuevo sistema. Hay quienes dirían que la política se trata precisamente de esas estratagemas.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Para mí, todavía falta un paso más, porque el juego de estratagemas y politiquería tampoco dio grandes resultados. La pobreza, la crisis ambiental y las guerras siguen siendo realidades. Resulta que las personas que incentivan a los que plantean los sistemas de incentivos también tienen sus propios intereses, que no siempre coinciden con el bienestar del pueblo y la grandeza de la patria. Si quisiéramos corregir eso, tendríamos que mejorar los incentivos de esas personas que ya se estaban dedicando a incentivar a quienes pueden definir las estructuras de incentivos de la sociedad. Se pone engorroso.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El tercer nivel para pensar la política es el de los fundamentos. Tras observar que, en cada paso, estamos sumando un eslabón a la cadena de quién incentiva a quién, cabe preguntarse dónde está el final. Es más abstracto, pero quizás la estructura de esa cadena logre explicar por qué nuestras mejores intenciones nunca llegan a buen puerto. No es intuitivo, pero quizás intervenir sobre esos fundamentos sea la clave para mejorar las cosas.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Resulta que, al final (o al principio), la cadena se cierra sobre sí misma. Por ejemplo, el jefe quiere incentivar que sus empleados trabajen mejor porque su buen trabajo hará que el jefe gane más, lo cual incentiva al jefe. Como en un cuadro de Escher, alguien incentiva a alguien que lo incentiva de nuevo a él. Toda la cooperación humana se sostiene en ciclos de incentivos (de otro modo, nunca habría un incentivo inicial). Dije “cadenas”, pero en realidad esos ciclos iniciales que sostienen la cooperación pueden incluir a todo un grupo (donde cada participante incentiva a todo el resto, que a su vez lo incentiva a él, etc., y el mismo ciclo vale para todos los participantes).</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Lo importante de todo esto es que, hasta la actualidad, los ciclos que fundamentan la cooperación grupal sólo fueron de dos tipos. En el primer caso, todo el grupo decide a quién premiar o castigar. Esta forma de cooperar es horizontal y tiende a promover acciones que benefician al grupo, pero requiere que todos vigilen a todos. Si eso no sucede, no funciona. Es la forma de cooperación que fundamenta a las comunidades, las comunas, las aldeas y varias tribus. El problema es que es imposible que todos se vean con todos en grupos grandes. Por eso es tan factible que haya comunidades pequeñas donde todos trabajen por el bien común, horizontalmente, sin grandes diferencias de poder, y es tan difícil que suceda lo mismo en grupos grandes.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">En el segundo caso, sólo una parte del grupo decide a quién premiar o castigar, y el resto obedece. Esta segunda forma de cooperar da poder extraordinario a unos pocos, pero no requiere que todos vigilen a todos. Para que funcione, es suficiente que los jerarcas puedan ver a los demás, o vigilar a intermediarios que vigilen a los demás, etc. Por eso, esta segunda forma de fundamentar la cooperación sí puede funcionar en grupos grandes. El problema es que, una vez que hay una jerarquía, quienes deciden a quién premiar pueden decidir premiarse a sí mismos. La propia estructura genera la posibilidad de que algunos ganen sin aportar nada. Cuando sucedía en la jerarquía empresarial o en la feudal, el marxismo lo llamaba “plusvalía”, y cuando sucedía en la jerarquía sindical, lo llamaba “traición”. Cuando sucede en el Estado, se lo llama “corrupción”. Estructuralmente, la dinámica es la misma y tiene la misma raíz.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Hasta ahora, no existe otra forma de forjar ese “ciclo inicial” para la cooperación grupal que las dos anteriores. Esto implica que, a gran escala, implementar un sistema de incentivos requiere subordinarse a algún jerarca. Ese sistema se implementará siempre que beneficie al jerarca, y dejará de implementarse cuando perjudique a su sobrino o al intendente amigo. Además, una vez adquirido el poder, puede usarse para dar órdenes sin relación con el objetivo inicial, como preparar café o construir pirámides. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Si cooperar requiere subyugarse, es natural que algunos se resistan. Si ser jerarca es tan provechoso, es natural que muchos prefieran tomar medidas para preservar su poder incluso cuando no sean las mejores para la humanidad. Hace al menos diez mil años que nos chocamos con la misma piedra. No tiene sentido. Si cooperar en gran escala no implicara meterse en juegos de poder y subordinación, todo sería infinitamente más fácil. Creo que ahí se juega el futuro de la política.</p><hr class="content_break"><p class="paragraph" style="text-align:left;">¡Hola!</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Soy Juan, escribí el texto que acabás de leer. Estoy terminando de pulir un ensayo sobre el enfoque fundamental y sobre cómo resolver el dilema que mencioné más arriba. Se llama “La Causa” y va a salir a fin de mes. De todo lo que escribí, es lo que considero más importante.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Además, quiero contarte un plan que tengo. Durante los últimos años, escribí muchos textos largos que nunca terminé de sacar. Algunos los escribí y reescribí varias veces. Entonces, ahora tengo todo un marco teórico que quiero compartir pero que permanece inédito entre mis archivos. Por eso, hace ya unas semanas, tomé la decisión de sacar (terminar) 7 libros en los 7 meses que restan del año. “La Causa” será el primero, que sale a fin de mes. Después vienen, no sé en qué orden,</p><ol start="1"><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Un ensayo con seis correcciones a la teoría marxista (para exponer diferencias fundamentales).</p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Un ensayo sobre cómo nuestras emociones sostenían la economía prehistórica (y por qué hacen cortocircuito con la economía actual).</p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Posiblemente, ua actualización de “Patrones”, el libro sobre el poder económico que saqué hace unos años con Valentín Muro, con las cosas que aprendí desde entonces.</p></li></ol><p class="paragraph" style="text-align:left;">No sé cuáles serán los otros 3 libros, porque tengo varias otras cosas a medio escribir. Quizás saque uno de ficciones filosóficas, uno sobre ética y filosofía práctica, no lo sé. El objetivo es obligarme a terminar. La consigna es sencilla: cada fin de mes, de acá a que termine el año, voy a disponibilizar un EPUB y/o un PDF de un libro nuevo. Algunos (como “La Causa”) también van a salir en papel, así que avisame si te interesa tener una copia. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Estuve lejos de las redes este año, pero voy a estar comunicándome por este medio. La semana que viene te traigo más noticias. Se vienen cositas.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Te mando un abrazo grande,<br>Gracias por todo</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">PD: Estamos pensando pasar el Newsletter a Substack. ¿Qué opinás? ¿Ya usaste substack?</p></div><div class='beehiiv__footer'><br class='beehiiv__footer__break'><hr class='beehiiv__footer__line'><a target="_blank" class="beehiiv__footer_link" style="text-align: center;" href="https://www.beehiiv.com/?utm_campaign=ca0d7679-e6a0-41fc-848f-27b1476496fa&utm_medium=post_rss&utm_source=filosofia_del_futuro">Powered by beehiiv</a></div></div>
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  <title>¿Cómo percibimos el color?</title>
  <description>Y otras cuestiones que desconciertan a la filosofía   </description>
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  <pubDate>Sat, 29 Nov 2025 14:00:18 +0000</pubDate>
  <atom:published>2025-11-29T14:00:18Z</atom:published>
    <dc:creator>Lucía Ghisletti</dc:creator>
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</style><div class='beehiiv__body'><p class="paragraph" style="text-align:left;">Bienvenidos al cuarto de Mary. Ella es una científica brillante que está, por alguna razón, forzada a investigar el mundo dentro de un cuarto monocromático. Además, sólo puede conocer el exterior a través de un televisor que transmite en blanco y negro. Mary se especializa en neurofisiología de la visión y conoce toda la información física disponible de lo que sucede cuando observamos el cielo o una manzana. Sabe qué combinación exacta de ondas electromagnéticas del cielo estimulan la retina para ver el color azul; también sabe usar correctamente palabras como «rojo», «azul» o cualquier otra referencia al color. Ahora bien, ¿qué sucederá cuando Mary sea liberada de su cuarto blanco y negro? ¿O cuando se le dé una televisión a color? ¿Aprenderá algo que no sabía? Parece obvio que al menos aprenderá algo nuevo sobre el mundo exterior y nuestra experiencia visual de él. En ese caso es innegable que su conocimiento previo era incompleto. Pero, ¿no se supone que tenía toda la información física disponible? Quizás la información física no es suficiente para saber todo acerca del mundo.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Lo que acabas de leer es parte de un experimento mental clásico en la filosofía de la mente, propuesto originalmente por Frank Jackson en 1982 para intentar refutar el fisicalismo, es decir, la posición que sostiene que todo lo que existe ―incluso la mente― se puede reducir a procesos físicos cuantificables (aunque aún no tengamos las herramientas suficientes para ello). Si el fisicalismo fuese verdadero, según Jackson, alcanzaría con reconstruir el mundo a partir de los datos científicos que recolectamos, aún cuando no hayamos experimentado nada del mundo exterior.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Un antecedente de esta discusión se remonta al siglo XVIII en la <i>Investigación sobre el conocimiento humano</i> de David Hume. Como empirista, Hume sostenía que todas nuestras ideas (menos las matemáticas, que son un caso aparte) debían provenir sí o sí originalmente de nuestros sentidos. Esto incluye todo lo que oímos, vemos, sentimos, amamos, odiamos, queremos… y también lo que percibimos como «color». Prueba de esto es que alguien sin la capacidad de ver no podrá nunca llegar a formarse la idea de ningún color. Del mismo modo, alguien que nunca tuvo oportunidad de oír cierta melodía u oler cierto aroma jamás podrá reconstruirlo a través de su intelecto o su imaginación… ¿O sí?</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Es el mismo Hume el que ofrece un contraargumento para demostrar la posibilidad de que las ideas surjan sin ninguna impresión original de base -aunque para nuestro filósofo este caso es tan excepcional que casi no vale la pena tenerlo en cuenta-. Supongamos el caso de un hombre que ha disfrutado normalmente de su vida durante treinta años y se ha familiarizado con todos los colores que hay en el mundo… excepto con un determinado matiz del color azul que, por alguna casualidad, nunca ha encontrado. Si en una suerte de examen de la visión se le colocan en frente todos los matices del azul excepto el que no ha descubierto, es evidente que percibirá un espacio vacío y notará la ausencia de ese matiz. Para Hume, esta persona podría, con su propia imaginación, remediar esa deficiencia y representarse la idea de aquel matiz aunque nunca le haya sido transmitido por los sentidos. Y esto puede servir como prueba de que las ideas simples como el color no siempre se derivan de impresiones sensoriales. Pero profundicemos un poco, pues esto se va a complicar aún más.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">El color azul es el último en aparecer en los registros históricos. No me refiero al pigmento o al tinte necesario para pintar objetos de color azul (aunque este pigmento sea escaso en la naturaleza en comparación con el rojo o el verde). Me refiero, en cambio, a la <i>idea</i>, la palabra “azul”. Si bien muchas cosas en la naturaleza pueden considerarse azules, empezando por el mar y el cielo, las civilizaciones más antiguas no parecen distinguir el color azul de otros tonos. Y no porque tuvieran algún defecto en la vista, o una capacidad de ver un poco distinta a la que tenemos ahora, sino porque “azul” no existía en sus vocabularios y por tanto tampoco en sus mentes. Esto es: no existe la impresión del color antes del <i>concepto </i>que pueda nombrarlo. En la historia, los colores nombrados por las distintas civilizaciones siguen un orden casi universal: primero el blanco o negro, luego el rojo, a continuación el amarillo seguido de cerca por el verde, y en un lejano último lugar, el azul.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Para los humanos de la antigüedad, los colores se definían más comúnmente por ser claros u oscuros. El color del cielo, por ejemplo, en los textos griegos es descrito como <span style="color:rgb(32, 33, 34);">γλαυκός (glaukós),</span> un color que no se distingue del verde claro. Lo mismo sucede en distintas culturas contemporáneas que reconocen más o menos tonos en la paleta de colores según su lengua les permita conceptualizar. En países angloparlantes, por ejemplo, reconocen fácilmente los colores «cian» e «índigo» por tenerlos bien diferenciados del celeste y el violeta, mientras que a nosotros estos tonos nos parecerían simplemente un «celeste más claro» o un «violeta más oscuro», análogamente a como los griegos percibían el azul.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">En el fondo, el desarrollo de cada lenguaje está intrínsecamente relacionado con las condiciones de supervivencia que cada grupo debió enfrentar en su respectivo entorno. En el desierto de Namibia, al suroeste de África, actualmente sobrevive el grupo étnico de los <i>himba</i>; el único de la región que aún sigue sus costumbres tradicionales. <a class="link" href="https://www.researchgate.net/publication/43627151_Colour_categories_and_category_acquisition_in_Himba_and_English?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=como-percibimos-el-color" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Un estudio</a> demostró que tardan un poco más en reconocer el color azul que hablantes de inglés, pero pueden reconocer más rápido hasta diez tonos de verde. Nada de esto sorprendería a Immanuel Kant, pues el gran giro de su filosofía fue haber descubierto que el sujeto <i>constituye </i>el objeto; son nuestros conceptos los que determinan la forma de aparición del objeto o fenómeno. Es decir, si nos faltan medios para nombrar, no tenemos el concepto necesario para referir a ese objeto particular; ergo, no podremos <i>conocerlo</i>.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Como vemos, el hecho de poder experimentar a través de los sentidos influye directamente en nuestra capacidad de conocer, y a su vez, el hecho de poder referir intelectualmente a algo determina también nuestra capacidad de percibir. Siguiendo con el caso del hombre que no conoce el matiz del color azul, o el de Mary que no percibe los colores, Hume diría que en caso de presentarles la información faltante a sus sensaciones, se abriría un cauce para las ideas y ya no encontrarían dificultad para concebir esos objetos. Veamos si esto se cumple en un caso de la vida real: <a class="link" href="https://youtu.be/ygRNoieAnzI?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=como-percibimos-el-color" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">el del «cíborg» humano Neil Harbisson</a>, la primera persona en el mundo reconocida oficialmente como cíborg por un gobierno. Es, además, la primera persona en vivir con una antena implantada en la cabeza.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Neil nació con acromatopsia, una forma extrema de daltonismo que se traduce como ceguera total a los colores. Nunca ha visto ningún color, sin embargo, desde los 21 años, en lugar de ver los colores, puede <i>escucharlos </i>a través de un dispositivo que él llama «ojo electrónico». Su tercer ojo artificial funciona detectando la frecuencia del color que tiene enfrente y enviando esa frecuencia al chip instalado detrás de su cabeza, que luego él percibe como sonido a través de sus huesos craneales. Al principio tuvo que hacer el esfuerzo de memorizar los nombres de cada color, luego tuvo que memorizar las notas musicales asociadas a cada uno, pero después de algún tiempo, toda esta información se convirtió en una <i>percepción </i>única, para luego convertirse en una <i>sensación </i>directa. De este modo llegó a percibir unos 360 colores, los mismos que percibe cualquier persona. Neil dice que una vez que se adaptó a su implemento tecnológico, empezó a percibir con él como con un miembro más de su cuerpo, lo que nos demuestra la enorme plasticidad del cerebro humano. Pero esa enorme plasticidad puede servir tanto para mejorarnos como para empeorarnos.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">A finales de las décadas de 1980 y 1990, varias familias en Singapur comenzaron a notar un cambio preocupante en sus miembros más jóvenes. En esa época, para la mayoría de las personas en aquel país la vida había empezado a dar un giro positivo. El acceso a la educación estaba transformando a esa generación y abriendo las puertas a una mayor prosperidad. Pero la búsqueda del progreso empezó a dejar atrás otros aspectos de la vida, como el pasar tiempo al aire libre. <a class="link" href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-63220027?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=como-percibimos-el-color" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Según la BBC</a>, hoy en día, Singapur tiene una tasa de miopía de alrededor del 80%, y ha sido llamada «la capital mundial de la miopía» por varios medios de comunicación. Y lo que es peor, los niños se están empezando a volver miopes a una edad cada vez más temprana. Aquello que inició en un pequeño país asiático hace 40 años ahora pareciera estar propagándose por el resto del mundo a una velocidad sin precedentes. Países con estilos de vida completamente diferentes se han visto unidos por el aumento vertiginoso de las tasas de esta enfermedad visual. Si continúan las tendencias actuales, se calcula que la mitad de la población mundial será miope para el año 2050.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Lo más sorprendente es que la genética sólo juega una pequeña parte en esto. Se cree que el estilo de vida es la mayor influencia. En particular, la falta de tiempo al aire libre y el enfoque en objetos cercanos durante períodos prolongados de tiempo (por ejemplo en la pantalla del celular). Poco a poco, los niños en todo el mundo están pasando a representar el experimento del cuarto de Mary en la realidad, sólo que en lugar de tenues luces en baja definición, ahora conocen el mundo a través de pantallas ultra-HD, lo que hace que sus ojos, que ya han quedado desactualizados respecto de esta tecnología, poco a poco dejen de funcionar.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">La miopía se asocia con un nivel socioeconómico más alto. Pero la estrategia de prevención de enfermedades ambientales como la miopía se puede aplicar en cualquier familia u hogar: pasar más tiempo al aire libre. Claro está que Mary necesita finalmente salir del encierro, ejercitar sus ojos, alejarse de las computadoras, y aprender realmente a mirar. Como dice Platón, cuando el filósofo salga por primera vez al mundo real aún tendrá los ojos acostumbrados a la oscuridad de la caverna, y habrá un lento y doloroso proceso de adaptación desde esa primera enceguecedora luz del sol hasta realmente aprender a mirar y encontrar la esencia de lo real.</p><hr class="content_break"><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Hola! </p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">La nota que acabás de leer fue escrita por <a class="link" href="https://uba.academia.edu/Luc%C3%ADaPann%C3%A9?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=como-percibimos-el-color" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Lucía Ghisletti</a>. La percepción y naturaleza del color son temas históricos de debate no solo en la filosofía, sino <a class="link" href="https://en.wikipedia.org/wiki/Linguistic_relativity_and_the_color_naming_debate?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=como-percibimos-el-color" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">también en la linügística</a>. </p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">La capacidad de adaptación humana a veces se refleja en conceptos que tenemos en abundancia y términos de los cuales carecemos. Por otro lado, en ocasiones el entorno nos excede y lo que podría ser una virtud de adaptación, desemboca en un círculo vicioso. Estos <a class="link" href="https://en.wikipedia.org/wiki/Evolutionary_mismatch?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=como-percibimos-el-color" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">desajustes </a>son una de las mayores pistas que tenemos para identificar si la tecnología nos potencia o nos traiciona. </p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">“Tecnología” es una palabra víctima de su propio éxito. A fines de 2025, la primera asociación con ella suele ser “inteligencia artificial”. Y si bien es necesario ser cada vez más críticxs del alcance de las corporaciones que se disputan ese terreno, es fundamental analizar cómo el desarrollo de otras tecnologías (como la economía o incluso el lenguaje) nos han traído hasta acá. </p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">En la próxima entrega comenzaremos una serie sobre motivación ¿Qué pasa cuando el estado de las redes humanas y digitales no nos lleva a ningún lado, por el contrario, pareciera inhabilitar nuestra creatividad?</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Espero que estés cerrando el año en comunidad y con suficiente tiempo al aire libre.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Un abrazo,<br>Giovanna<br>Filosofía del Futuro</p></div><div class='beehiiv__footer'><br class='beehiiv__footer__break'><hr class='beehiiv__footer__line'><a target="_blank" class="beehiiv__footer_link" style="text-align: center;" href="https://www.beehiiv.com/?utm_campaign=b408a9fb-4b9d-4fcc-b504-0d8a60a1d66d&utm_medium=post_rss&utm_source=filosofia_del_futuro">Powered by beehiiv</a></div></div>
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  <title>Hace falta un pueblo para criar un niño</title>
  <description>Discursivismo, crianza y redes sociales</description>
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  <pubDate>Sat, 01 Nov 2025 14:30:05 +0000</pubDate>
  <atom:published>2025-11-01T14:30:05Z</atom:published>
    <dc:creator>Giovanna Cirianni</dc:creator>
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    <div class='beehiiv'><style>
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</style><div class='beehiiv__body'><p class="paragraph" style="text-align:left;">Desde hace poco tiempo soy parte del grupo demográfico que debería salvarnos del desplome de la natalidad. A este hecho ineludible se suman otros más anecdóticos: suelo encontrar muy simpáticos a los niños pequeños y me interesa especialmente el problema de la disparidad de género en las tareas domésticas y de cuidado. Casi naturalmente empecé a interactuar con videos orientados a madres primerizas y después de algunos meses se abrió ante mi una forma nueva, casi insospechada, de tortura digital.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">La adultez contemporánea está plagada de consejos. Cuando el tejido social se desgarra y las instituciones pierden autoridad, quedamos entregados a la promesa del <i>tip</i>, el <i>hack</i>, “lo que no sabías de…”, ese hábito o fórmula que, ahora sí, va a cambiar tu vida. Desde cómo invertir en bolsa hasta qué sartenes usar para no intoxicarte con metales pesados, nuestros teléfonos desbordan exigencias disfrazadas de soluciones que no hacen más que sumar capas de ansiedad a nuestra ya de por sí vulnerada salud mental. Y todo esto mediante el problemático formato de video corto. </p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">La maternidad es un nicho destacado en este fenómeno; las madres siempre han sido blanco de exigencias y opiniones no solicitadas. En cuanto a estilos de crianza, hay uno claramente victorioso en redes sociales. Me refiero a la crianza respetuosa (o <i>gentle parenting</i> en inglés), un término surgido del libro <i>The Gentle Parenting Book</i> de la  psicóloga inglesa Sarah Ockwell-Smith. Lo que más llama mi atención sobre este tema es que gran parte de las sugerencias consisten en mejores o peores formas de comunicarse verbalmente con los niños.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">En la divulgación sobre crianza respetuosa son frecuentes las comparaciones basadas en situaciones hipotéticas: “Si estás llegando tarde, pero tu hijo no quiere ponerse los zapatos, en vez de gritar o exigir obediencia, haz una pausa y diles claramente lo que necesitas que hagan y por qué”. Encuentro algunos problemas en este tipo de planteos. Hay consenso en cuanto a lo nocivo de tratar a un niño con violencia; sin embargo no suele observarse que cambiar la formulación de una orden tenga un efecto radicalmente distinto en la reacción. En mi investigación para esta nota, hablé con <a class="link" href="https://pueaa.unam.mx/persona/Lucia-Cirianni?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=hace-falta-un-pueblo-para-criar-un-nino" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Lucía Cirianni</a> y <a class="link" href="https://www.instagram.com/florsichel/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=hace-falta-un-pueblo-para-criar-un-nino" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Flor Sichel</a>, madres y académicas que compartieron no solo sus posturas desde la antropología y la filosofía respectivamente, sino también algunas anécdotas personales. Ambas afirmaron que cuando sus hijas no quieren hacer algo, tiene poco o ningún efecto darles alternativas o explicaciones.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Para asentar esta idea, puede ayudarnos un paralelismo en la comunicación entre adultos. En un conflicto, las emociones definen el transcurso y desenlace de la conversación. Lo que decimos no es resultado de una deliberación cuidada, por eso cuando peleamos nos vamos por la tangente o giramos innecesariamente en torno a un mismo tema. Por otra parte, lo que escuchamos tiene poco efecto tranquilizador si nos sentimos previamente defraudados. Esta tendencia se agudiza en el caso de un niño pequeño que carece de herramientas para racionalizar actitudes y cuyas emociones rigen por completo su experiencia. Dar argumentos a un niño desbordado por la emoción es, cuando menos, inútil. El problema es que todavía necesitas que se ponga los zapatos, y ponerlos por la fuerza o dar una orden rígida, al parecer, queda mal.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Sin embargo, hay algunas propuestas en nombre de la crianza respetuosa que más que infructíferas pueden ser perniciosas. Me refiero a las que (dada la misma situación hipotética de los zapatos) sugieren decirle al niño cosas como “cuando no estás listo a tiempo, me siento triste y ansiosa, ¿por qué estás actuando así?”. Un niño que está llorando porque no se quiere poner los zapatos no puede regular sus propias emociones (no se supone que lo haga) y mucho menos dar una explicación que tenga en cuenta las consecuencias de sus actos en las emociones del adulto. Me atrevo a decir que la mayoría de los adultos somos incapaces de lograr esta hazaña racional.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">No creo que el crecimiento de estas tendencias responda a una mala fe de sus divulgadores. Como muchos fenómenos contemporáneos, mi propuesta es que surge de la tentación de soluciones individuales a problemas complejos. La principal crítica a las interpretaciones superficiales -y por tanto más virales- de la crianza respetuosa es la que reconoce en ella una exigencia adicional a las tantas que ya cargamos muchos adultos jóvenes de este siglo, aunque no todos.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Tanto Flor como Lucía observan que las dificultades de crianza que yo traía a la conversación estaban asociadas al contexto concreto de la vida urbana post-industrial. Un destello de sabiduría popular recita que “hace falta un pueblo para criar un niño”. Un pueblo y una ciudad se diferencian no solo en tamaño y distancias, sino en la forma y densidad de las conexiones humanas. Pensemos en una familia “tipo” de clase media urbana, habitando un departamento de tres ambientes de Capital Federal. A pesar de la densidad poblacional por metro cuadrado, cada vez es más infrecuente desarrollar vínculos de confianza con los vecinos, al tiempo que nuestros familiares y amigos no suelen vivir a una distancia caminable. Todos los cuidados que el pueblo sostenía en comunidad ahora recaen, con suerte, en los dos padres, que en muy pocos casos pueden pagar para distribuir la carga.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">El debilitamiento de los vínculos y <a class="link" href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6934089/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=referral&utm_campaign=soledad-e-ia" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">pérdida de los terceros espacios</a> dedicados a la socialización tiene efectos dramáticos en la salud mental de toda la población. Además, la apremiante caída en el poder adquisitivo implica que las familias necesitan al menos dos ingresos para subsistir. El resultado son familias urbanas en las que ambos padres trabajan a tiempo completo y además deben hacerse cargo del trabajo doméstico y de crianza, sin apoyo de la comunidad y con reducidos lugares de esparcimiento. Lo esperable sería que esta sobreexigencia tenga consecuencias directas en los niños. Si el estilo de crianza de generaciones anteriores respondía al estrés de manera intuitiva y muchas veces violenta, ante la creciente angustia contemporánea esa misma respuesta tiene resultados brutales.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Las clases educadas pueden cuestionar los modelos anteriores y la respuesta, como tantas, es individualista. No prioriza las dificultades sistémicas que enfrentan los jóvenes adultos en general y los jóvenes padres en particular, sino que propone la gestión emocional y la reformulación discursiva: asertividad, positividad, negociación, evitar el “no” y el “porque lo digo yo”. En este sentido, Flor declara que “ser padre es terrible, porque estás tomando decisiones por el otro todo el tiempo, y hay una incomodidad en hacernos cargo de la autoridad y la toma de decisiones. Sobreabundan los consejos de qué decir y cómo. Hay terror al lugar en el que te pone la frustración del hijo, porque cuando se frustra te odia. Vos le podés decir al pibe ochenta opciones, le podés hablar muy dulce, pero el conflicto puede estar igual, no tiene que ver con que vos le hayas marcado un límite.”</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Nuestro momento histórico se caracteriza por la velocidad de las comunicaciones y, por lo tanto, la velocidad de la discusión pública. Ante la avalancha de contenido en formato breve sobre crianza respetuosa, surge también el nicho que critica las demandas excesivas que imponen estos modelos sobre los padres. Flor es referente de esta postura en Argentina, pero no es la única y tampoco la más radical. Lucía observa que si bien hay profesionales formadas que comunican de manera honesta, también hay <i>influencers </i>que empuñan una crítica válida a la hiperexigencia para defender estrategias tan cuestionables como ignorar berrinches o distraer activamente al niño o niña de sus emociones negativas. </p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">En este punto, me interesa detenerme en la definición de “ignorar”. Sin justificarlo, puedo conceder que el fomento de esta táctica sea una respuesta vehemente ante la avalancha de consejos no solicitados sobre “contener” constantemente a tu hijo mediante comunicación asertiva. Por eso intuyo que las posturas más radicales tienden a asociar “ignorar” con cualquier tipo de respuesta no verbal. </p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Si estás leyendo esto, lo más probable es que formes parte de una cultura donde <a class="link" href="https://en.wikipedia.org/wiki/Turn-taking?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=hace-falta-un-pueblo-para-criar-un-nino" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">cualquier pausa en la conversación sea una invitación o incluso una demanda a llenar el espacio con palabras</a>. Los silencios nos resultan intuitivamente incómodos. La economía de la atención de redes sociales, específicamente en formato de video corto, ha degenerado en decenas de voces por minuto hablando a gran velocidad sin ningún tipo de pausa como fenómeno emergente de una preferencia cultural previa en nuestras interacciones sociales. Nuestra generación está dando valor al silencio a golpe de ruido constante. Y el reel de “cinco formas respetuosas de responder cuando tu hijo no quiere comer la sopa” no es crecimiento personal, es parte del ruido.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">¿Y? ¿Qué hago si estoy sobrepasada y el curso de crianza respetuosa que vende mi influencer local tampoco es <i>la </i>respuesta? Para empezar, esta discusión corresponde a la clase social específica que mencionamos antes: familias urbanas de clase media o media alta. Más allá de que las clases bajas tengan acceso o no a estos debates, los barrios populares y comunidades rurales establecen lazos de cooperación más sólidos que distribuyen la carga de la crianza. Pero estas redes se originan por necesidad material y a veces por hacinamiento, y la marginación despoja a estas comunidades de cualquier cuestionamiento sobre las dificultades familiares causadas por esa misma violencia económica y social. En cuanto a la clase alta, la ayuda se puede comprar con dinero. Estas diferencias sirven para notar cómo el problema de la crianza es un problema de cooperación y por lo tanto, fundamentalmente económico.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">El sentido común más conservador estipula que para criar un hijo hace falta estabilidad material. Uno más progresista prioriza las habilidades de comunicación y la disponibilidad emocional. Pero ambas son respuestas parciales en un contexto individualista. Después de profundizar un poco, prevalece algo de la sabiduría popular; el pueblo que cría al niño no es un conjunto indistinto de personas, sino un caso fundamental de la red humana en funcionamiento.</p><hr class="content_break"><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Hola!</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Soy Giovanna, escribí la nota que acabás de leer. </p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Desde que pensé en la idea por primera vez hasta el día de publicación han pasado seis meses. El proceso ha sido largo por varias razones. </p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Primero, porque no soy madre y me parecía ineludible entrevistar a mujeres que tuvieran una mirada informada y crítica al respecto. Además, después de estas conversaciones la idea creció y se complejizó. </p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Estoy muy contenta de que esta nota salga finalmente a la luz, y sobre todo curiosa sobre la recepción. Me parece muy relevante discutir temas tan fundamentales como la crianza y la familia en términos de cooperación y red humana. Me va a dar mucho gusto leerte.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">En otras noticias, estamos trabajando en un nuevo formato de podcast para tratar temas de coyuntura, o temas teóricos de manera más descontracturada. Si te interesa, ya sea como oyente o como participante, te invitamos a enviarnos tus sugerencias. </p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Te mando un abrazo,<br>Giovanna<br>Filosofía del Futuro</p></div><div class='beehiiv__footer'><br class='beehiiv__footer__break'><hr class='beehiiv__footer__line'><a target="_blank" class="beehiiv__footer_link" style="text-align: center;" href="https://www.beehiiv.com/?utm_campaign=2fa358e4-8a30-4368-b402-4e3a40fd0e79&utm_medium=post_rss&utm_source=filosofia_del_futuro">Powered by beehiiv</a></div></div>
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  <title>Los puntajes de Maddison</title>
  <description>¿Qué es el crecimiento económico? ¿Cómo medirlo? ¿Qué mide el PBI?</description>
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  <pubDate>Sun, 12 Oct 2025 14:36:48 +0000</pubDate>
  <atom:published>2025-10-12T14:36:48Z</atom:published>
    <dc:creator>El navegante</dc:creator>
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</style><div class='beehiiv__body'><p class="paragraph" style="text-align:right;">“Ten cuidado con lo que midas, porque lo que mides es lo que valoras” <br>Anónimo</p><p class="paragraph" style="text-align:left;"></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">Cada tanto resurge la idea de que, a principios del siglo XX, la Argentina era una potencia mundial. </span></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">Esto se apoya en un ranking realizado por el Proyecto Maddison, que buscó reconstruir el Producto Bruto Interno o PBI desde finales del siglo XIX hasta la actualidad. Para esta reconstrucción, en el año 1900, la Argentina se encontraba en el puesto 13 de los 45 países relevados. Además, habría alcanzado el puesto 6 durante la década de 1920. Esto significa que la Argentina estaba en el 13,3% más rico entre 45 países. Sin embargo, estos datos no dicen nada sobre dónde se ubicaba la Argentina entre los más de 100 países que no fueron relevados. </span></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">Por otra parte, </span><span style="text-decoration:underline;"><a class="link" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Pa%C3%ADses_por_PIB_(nominal)?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=los-puntajes-de-maddison" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow" style="color: #c41818">según datos oficiales</a></span><span style="color:#222222;"> de 192 países, la Argentina estaba en el puesto número 24 en el ranking del PBI mundial en octubre de 2023, lo que nos ubicaba en el 12,5% de los países de mayor PBI mundial. O sea que nuestro percentil en el ranking de PBI es aún mejor que el de 1920. ¿Podemos decir entonces que la Argentina de octubre de 2023 era una potencia mundial?</span></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">Retomaremos esta discusión más adelante. Antes, veremos que solemos interpretar el PBI de manera equivocada. En resumidas cuentas, el PBI (conocido internacionalmente por sus siglas en inglés, GDP o Gross Domestic Product) representa el valor monetario total de todos los bienes y servicios finales producidos dentro de las fronteras de un país durante un período de tiempo específico, generalmente un trimestre o un año. En general, se asume entonces que si el PBI aumenta, la economía de esa región o país está creciendo, y esto se persigue como una meta deseable. Ahora bien, veamos qué se esconde detrás de este objetivo tan sencillo de enunciar.</span></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"></p><h1 class="heading" style="text-align:left;" id="progreso-o-colapso"><span style="color:#222222;"><b>Progreso o colapso</b></span></h1><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">Usualmente se piensa el PBI como una medida de progreso. Pero, ¿qué significa en este caso progreso? ¿Cuáles son los beneficios del aumento del PBI? ¿Para quiénes son esos beneficios?</span></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">Un argumento que se da como soporte de que el PBI es una medida de progreso es su correlación con el Índice de Desarrollo Humano (IDH), una medida que contiene información sobre la salud de la población, su nivel educativo oficial, y sus ingresos. Sin embargo, el nivel de ingresos contenido en el IDH es una forma (aunque modificada) de medir el PBI, ya que todo producto final se transforma en alguna forma de ingreso, por lo que la correlación entre el PBI y el IDH no implica que el PBI está correlacionado con el bienestar de un país, sino que puede deberse a una redundancia que no nos aporta información nueva, ya que de ambos lados de la correlación se encuentran medidas similares (distintas formas de medir el ingreso).</span></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">¿Están necesariamente relacionados el progreso y el aumento del PBI? Teniendo en cuenta los fenómenos asociados al cambio climático y a los recientes desarrollos de la inteligencia artificial, es posible que en el futuro cercano el mundo se transforme (o, se deba transformar) de a poco en algo más parecido a un cuento de ciencia ficción, irreconocible e incomprensible desde nuestro punto de vista actual, sin que el crecimiento del PBI sea realmente mucho más alto. Esto es porque el PBI es deficiente para describir el impacto de revoluciones tecnológicas transformadoras. Por ejemplo, si una nueva tecnología es barata y acelera procesos o los hace más baratos, mientras que otros sectores de la economía siguen siendo caros debido a restricciones regulatorias, es posible que la nueva tecnología no tenga un gran impacto en el PBI, por mucho que altere el mundo. Además, desde el punto de vista de las políticas públicas, aquellas que resulten en una reducción del PBI a corto plazo pero con posibles beneficios a corto o largo plazo, serán descartadas si mantenemos la suposición errónea que el aumento continuo del PBI es el objetivo más deseable.</span></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">Por otro lado, podría darse el caso que el PBI de un país aumente mucho como resultado del crecimiento de muy pocas pero grandes empresas, mientras que el grueso de las empresas más pequeñas podrían mantenerse con su producción quieta, o incluso bajarla o quebrar, sin que esto sea percibido por el PBI. De hecho, </span><span style="text-decoration:underline;"><a class="link" href="https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=2794830&utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=los-puntajes-de-maddison" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow" style="color: #c41818">algunos trabajos</a></span><span style="color:#222222;"> de investigación argumentan, basándose en datos de EEUU, que ese fue el caso en gran parte de los últimos cien años en ese país, y especialmente profundizándose en las últimas tres décadas, en donde el PBI fue en aumento, pero también aumentó la desigualdad, lo que se debió a la transferencia de riqueza desde los más pobres hacia los más ricos. Y si bien el capitalismo moderno se basa en la idea que a medida que las empresas crecen se vuelven prósperas pero inflexibles a los cambios, lo que las expone a competidores ambiciosos que pueden sacar ventaja de su falta de flexibilidad y así superarlas, según distintas </span><span style="text-decoration:underline;"><a class="link" href="https://www.wsj.com/articles/BL-MBB-58378?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=los-puntajes-de-maddison" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow" style="color: #c41818">investigaciones independientes</a></span><span style="color:#222222;"> este ciclo de destrucción creativa podría estar cambiando hacia un sistema de “winner takes all” (el ganador se lleva todo) en el que los gigantes se fortalecen, y no se debilitan, a medida que crecen.</span></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">Si bien el PBI puede medir el aumento de la producción o de los ingresos de un país como un todo, no hay manera de determinar (solo mirando el PBI) cómo es que se distribuye ese aumento dentro de cada país. Una forma sencilla de observar cuán problemático puede ser esto es con la siguiente consideración hipotética (e irreal), pero que sirve para entender las magnitudes de las que podríamos estar hablando. Una de las empresas que más creció del mundo en 2024 (según su aporte al PBI de EEUU) es NVidia, con un ingreso reportado de 60,9 mil millones de dólares durante ese año. Es decir que, con un total de 36 mil empleados, la empresa completa podría mudarse y formar un país totalmente nuevo, y en 2024 ese país ficticio hubiera tenido un PBI per cápita de 1,69 millones de dólares, que es diez veces más alto que el país con el PBI per cápita más alto del mundo. Más aún, si a este país ficticio también se fueran a vivir otras 360 mil personas (diez veces más que toda la empresa) en situación de máxima pobreza (aquellas que no producen nada ni perciben ningún tipo de ingreso), el PBI per cápita de este nuevo país ficticio seguiría siendo el más alto del mundo.</span></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">Por otro lado, en términos de ingresos, el PBI mide, en el mejor de los casos, cuánto dinero percibe una sociedad en general, pero no su rendimiento real. Todos podríamos ser bastante ricos en términos monetarios, y aún así vivir vidas vacías en una economía mecánica que ha olvidado que el dinero es, en el mejor de los casos, un medio para mantenerse con vida pero irrelevante a la hora de brindarle significado o, en el peor de los casos, una maldición destructiva que nos distrae del vacío humano que contribuye a crear, manteniéndonos en un ciclo eterno de insatisfacción, consumo, insatisfacción, etc. Si el motor del consumo innecesario es justamente la sensación de falta de algo que todavía no poseemos y que nos promete felicidad o bienestar, entonces la ecuación podría ser exactamente la inversa de la que creemos: aquel que continuamente se compra las zapatillas nuevas de esa famosa marca o ese artículo nuevo que está de moda, es quien más vacío o más en falta se siente, sensación que trata de cubrir consumiendo más.</span></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">Pero para volver a analizar cuestiones técnicas, el PBI ha sido históricamente criticado también por otras razones. Por ejemplo, cuando ocurre un desastre natural o cuando hay una guerra y una parte de una ciudad es destruida, la reconstrucción que (con suerte) sigue es nueva actividad económica, lo cual impulsa el PBI. Más aún, durante las guerras, en los países que participan de ellas pero que no terminan completamente destruidos son en donde más se activa la economía, por el desarrollo de tecnologías militares y el mercado de armas. Sin ir más lejos, fue durante la Segunda Guerra Mundial cuando el PBI se volvió un estándar internacional para medir los tamaños de las economías, ya que servía para conocer la capacidad bélica de los distintos países, o sea para ver quién podía producir más armas. Difícilmente pueda argumentarse que una guerra, siendo una de las peores aberraciones de la condición humana, es una forma de progreso.</span></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">En lo que respecta al cambio climático hay una fuerte desconexión entre los científicos que estudian el clima y los economistas que estudian los posibles impactos del cambio climático en la economía. Mientras que a los científicos del clima les preocupa un posible colapso de los sistemas físicos y biológicos que sustentan la civilización humana, los economistas del clima estiman que el cambio climático podría reducir el crecimiento del PBI en algunos puntos porcentuales. En el capítulo “La atmósfera es compleja” de su libro </span><span style="color:#222222;"><i>Escape del mundo de los modelos</i></span><span style="color:#222222;">, Erica Thompson profundiza en la brecha entre los científicos del clima y los economistas del clima sobre cómo estos miden los impactos del cambio climático. Allí muestra como ejemplo que el ganador del Premio Nobel de Economía en 2018, William Nordhaus, argumentó que lo había que hacer era equilibrar la compensación entre los costos del cambio climático y los costos de evitar el cambio climático, de manera que el costo total resulte el menor posible para la sociedad en general, y que según sus cálculos estos costos se equilibran cuando se mantiene un nivel de calentamiento de la corteza terrestre de 4°C con respecto a los niveles pre-industriales, lo que implicaría, de nuevo, una caída de unos pocos puntos porcentuales del PBI global. Mientras tanto los científicos del clima predicen, para ese mismo aumento de temperatura, crisis alimentarias y de abastecimiento de agua, refugiados climáticos, ciudades totalmente inundadas, y la destrucción masiva de ecosistemas enteros.</span></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">En una nota anterior de este newsletter sobre </span><span style="text-decoration:underline;"><a class="link" href="https://filosofiadelfuturo.com/p/exponencialidad-equilibrio-y-colapso?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=los-puntajes-de-maddison" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow" style="color: #c41818">la exponencialidad, el equilibrio y el colapso</a></span><span style="color:#222222;">, dejamos en claro que en vez de progreso, el crecimiento económico mundial ―medido a través del PBI― lo que podría realmente mostrarnos es que nos estamos acercando al colapso sistémico global a velocidades exponenciales. Sin embargo, el principal problema que queremos detallar en esta nota es otro, uno muy específico y técnico, que es mostrar que lo que realmente representa la medida del PBI no es lo que usualmente se supone que calcula. En el siguiente apartado trataremos de responder la pregunta: ¿qué estamos midiendo realmente con el PBI? Para eso, necesitamos adentrarnos en las diferencias entre dos mundos completamente distintos dentro de la ciencia estadística, a los que llamamos, siguiendo los nombres propuestos por el investigador y filósofo Nassim Nicholas Taleb, Mediocristán y Extremistán.</span></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"></p><h1 class="heading" style="text-align:left;" id="dos-mundos-distintos-mediocristn-y-"><span style="color:#222222;"><b>Dos mundos distintos: Mediocristán y Extremistán</b></span></h1><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">Para medir, caracterizar e informarnos sobre un mundo complejo muchas veces necesitamos calcular promedios, ya que los promedios nos permiten resumir una gran cantidad de datos. Pero resulta que la cantidad de promedios posibles que se podrían tomar de cualquier distribución de números es infinita. El más famoso de ellos, sin embargo, es el promedio aritmético, que se calcula sumando todos los números disponibles de una muestra o una población de números, y luego dividiendo esa suma por la cantidad de números que se sumaron. Así, el promedio aritmético de los números 1, 2 y 3 es (1+2+3)/3, que es igual a 2. Otro promedio muy utilizado es la “suma total” de los números, o sea 6 en el ejemplo anterior. Pero resulta que, si bien estos promedios son los más comunes y que mejor se entienden intuitivamente, pueden no ser los adecuados para resumir o conocer el comportamiento de una distribución de números en una amplia gama de escenarios. Por ejemplo, las distribuciones de números que viven en Mediocristán o Extremistán tienen comportamientos tan distintos, que los mismos promedios en cada uno de esos mundos nos dan informaciones completamente diferentes.</span></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">La forma quizás más simple de ver qué es la característica específica que diferencia estos dos mundos es ver cuál es la relación entre los valores extremos de cantidades que viven en cada uno de ellos. Tomemos como primer ejemplo las alturas de las personas. Si agarramos a la persona más alta del mundo, que mide 2,51 metros, y a la persona más baja del mundo, que mide 0,63 metros, podemos notar que la persona más baja del mundo mide casi 4 veces menos que la más alta. Esto es Mediocristán, en donde todos los valores posibles de las alturas se encuentran en un rango 4 veces mayor o menor que otra, por lo que decimos que “las alturas de las personas viven en Mediocristán”. Ahora bien, si trasladáramos esta misma relación a Extremistán, donde vive por ejemplo la riqueza de las personas, entonces la persona más pobre del mundo tendría que tener una riqueza de alrededor de 4 veces menos (o algún número similar) que la de la persona más rica del mundo. Según Wikipedia, la persona más rica del mundo a comienzos de 2025 era Elon Musk con un patrimonio de 435 mil millones de dólares. Es decir que si la riqueza de las personas viviera en Mediocristán, la persona más pobre del mundo tendría un patrimonio de alrededor de 109 mil millones de dólares, número que no solo es absurdo sino que además representa la riqueza de la 12va (doceava) persona más rica del mundo. Como dijimos, las alturas y las riquezas de las personas son, estadísticamente hablando, dos mundos distintos, con leyes y teoremas que se aplican en cada caso que son completamente diferentes.</span></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">Veamos ahora un ejemplo un poco más elaborado, que nos permitirá sacar algunas conclusiones más precisas. Digamos que hacemos una encuesta en algún barrio de la Ciudad de Buenos Aires, en la que preguntamos por la riqueza total (en dólares) y la altura en metros. A continuación mostramos dos gráficos que resumen los resultados de los dos conjuntos de respuestas dadas por estas 1000 personas. Vale aclarar que estos datos son ficticios, pero que también son plausibles, cosa que nos alcanza en este ejemplo ya que no queremos sacar ninguna conclusión sobre la muestra de personas en sí, ni sobre la población en general, sino simplemente sacar conclusiones sobre las distribuciones de los números y sobre qué promedios tiene sentido tomar en cada caso, y cuáles no.</span></p><div class="image"><img alt="" class="image__image" style="" src="https://media.beehiiv.com/cdn-cgi/image/fit=scale-down,format=auto,onerror=redirect,quality=80/uploads/asset/file/0ef8f82e-3a04-4eb3-a7b8-bcc666f8bef5/image.png?t=1760278246"/></div><div class="image"><img alt="" class="image__image" style="" src="https://media.beehiiv.com/cdn-cgi/image/fit=scale-down,format=auto,onerror=redirect,quality=80/uploads/asset/file/5515e60d-3886-4873-8a10-3c40418de773/image.png?t=1760284483"/></div><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">Arriba tenemos la distribución de alturas con personas bajas de hasta 1,3 metros, y personas altas de hasta casi 2 metros, mientras que del lado derecho observamos su riqueza medida en millones de dólares, donde vemos que hay algunas personas que alcanzan el millón de dólares de patrimonio neto. O sea que vamos a suponer que hay dueños de algo así como una casa, dos o tres departamentos y algunos vehículos, mientras que otros tienen un patrimonio cercano a cero, con lo cual alquilan el inmueble en el que viven, y quizás son dueños de algún vehículo o no. Pero más allá de las particularidades de cada conjunto de números ―por ejemplo, el hecho de que las alturas se distribuyen hacia los dos lados del promedio mientras que la riqueza tiene un valor mínimo que es cero y por lo tanto solo se distribuye hacia la derecha―, las dos distribuciones no parecen ser tan distintas, en términos de sus propiedades estadísticas. Sin embargo, si las analizamos un poco más detenidamente, podremos ver que viven en dos mundos completamente diferentes. </span></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">Veamos qué pasa con las estadísticas que resumen a estas dos distribuciones. Tomemos tres promedios: la suma total de todos los valores, el promedio aritmético, y la mediana, que es el valor que sale de ordenar todos los números de menor a mayor y elegir exactamente el que está en el medio de la distribución, es decir que representa, de todas las personas, a aquella que se encuentra exactamente en la mitad. Luego, vamos a calcular estos mismos tres promedios para las alturas y para las riquezas de las personas, pero agregando a la distribución a la persona más alta del mundo, en el caso de las alturas, y a la persona más rica del mundo, Elon Musk, en el caso de la riqueza.</span></p><div style="padding:14px 15px 14px;"><table class="bh__table" width="100%" style="border-collapse:collapse;"><tr class="bh__table_row"><td class="bh__table_cell" width="20%"><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;"><b>Tipo de promedio</b></span></p></td><td class="bh__table_cell" width="20%"><p class="paragraph" style="text-align:center;"><span style="color:#222222;"><b>Grupo de 1000 (alturas)</b></span></p></td><td class="bh__table_cell" width="20%"><p class="paragraph" style="text-align:center;"><span style="color:#222222;"><b>Grupo de 1000 + persona más alta (alturas)</b></span></p></td><td class="bh__table_cell" width="20%"><p class="paragraph" style="text-align:center;"><span style="color:#222222;"><b>Grupo de 1000 (riquezas)</b></span></p></td><td class="bh__table_cell" width="20%"><p class="paragraph" style="text-align:center;"><span style="color:#222222;"><b>Grupo de 1000 + persona más rica (riquezas)</b></span></p></td></tr><tr class="bh__table_row"><td class="bh__table_cell" width="20%"><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">Promedio aritmético</span></p></td><td class="bh__table_cell" width="20%"><p class="paragraph" style="text-align:center;"><span style="color:#222222;">∼ 1,61 metros</span></p></td><td class="bh__table_cell" width="20%"><p class="paragraph" style="text-align:center;"><span style="color:#222222;">∼ 1,61 metros</span></p></td><td class="bh__table_cell" width="20%"><p class="paragraph" style="text-align:center;"><span style="color:#222222;">179.091 dólares</span></p></td><td class="bh__table_cell" width="20%"><p class="paragraph" style="text-align:center;"><span style="color:#222222;">434,7 millones de dólares</span></p></td></tr><tr class="bh__table_row"><td class="bh__table_cell" width="20%"><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">Mediana</span></p></td><td class="bh__table_cell" width="20%"><p class="paragraph" style="text-align:center;"><span style="color:#222222;">∼ 1,61 metros</span></p></td><td class="bh__table_cell" width="20%"><p class="paragraph" style="text-align:center;"><span style="color:#222222;">∼ 1,61 metros</span></p></td><td class="bh__table_cell" width="20%"><p class="paragraph" style="text-align:center;"><span style="color:#222222;">133.329 dólares</span></p></td><td class="bh__table_cell" width="20%"><p class="paragraph" style="text-align:center;"><span style="color:#222222;">133.556 dólares</span></p></td></tr><tr class="bh__table_row"><td class="bh__table_cell" width="20%"><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">Suma total</span></p></td><td class="bh__table_cell" width="20%"><p class="paragraph" style="text-align:center;"><span style="color:#222222;">1607, 34 metros</span></p></td><td class="bh__table_cell" width="20%"><p class="paragraph" style="text-align:center;"><span style="color:#222222;">1609,85 metros</span></p></td><td class="bh__table_cell" width="20%"><p class="paragraph" style="text-align:center;"><span style="color:#222222;">179,1 millones de dólares</span></p></td><td class="bh__table_cell" width="20%"><p class="paragraph" style="text-align:center;"><span style="color:#222222;">435.179 millones de dólares</span></p></td></tr></table></div><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">En el caso de las alturas el promedio y la mediana son muy parecidos, lo que significa que la distribución de números está bastante bien centrada alrededor del promedio (como se puede ver en el gráfico izquierdo de más arriba). Pero lo realmente destacable de las alturas (del mundo de Mediocristán) es que agarrando a la persona más alta del mundo y sumándola a la distribución, ninguna de las estadísticas cambian mucho: el promedio y la mediana son prácticamente iguales, y la suma total es la misma con la diferencia de la altura de la persona que agregamos a la distribución, 2,51 metros más. Entonces, en Mediocristán podemos agregar a cualquier extremo a la distribución, y no cambia mucho ningún resultado.</span></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">Veamos ahora qué sucede con la riqueza, que vive en Extremistán. La riqueza promedio de los 1000 encuestados es el valor de un muy buen departamento en la ciudad de Buenos Aires, 179 mil dólares, mientras que la mediana (la persona que está en el medio) corresponde al valor de un departamento un poco peor (pero no malo), 133 mil dólares. Luego, la suma total (que no es otra cosa que el promedio multiplicado por 1000) son 1000 muy lindos departamentos. Ahora bien, si agregamos a Elon Musk a esta distribución, el promedio aritmético aumenta 2427 veces, es decir que pasa a ser el equivalente de 2427 muy lindos departamentos, un aumento de más del 240.000% (!). Algo parecido ocurre con la suma total, que ahora pasa a ser un poco mayor al patrimonio de Elon Musk, en donde la suma total anterior es solo un pequeño porcentaje de la suma total nueva. La mediana, en cambio, solamente aumenta un poco, ya que al sumar a una sola persona al grupo de los 1000, la persona que “está en el medio” simplemente se corre un lugar para el costado, y por lo tanto la nueva mediana sigue siendo equivalente al valor de un solo departamento común. Es decir, lo único que hicimos fue agregar a Elon Musk al grupo, y la suma total y el promedio aritmético de la riqueza de estas personas se disparó, mientras que la mediana casi ni se movió.</span></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">Con estos datos ya podemos sacar varias conclusiones. Primero, que Mediocristán y Extremistán son, desde el punto de vista de la estadística, dos mundos completamente diferentes. En Mediocristán viven las distribuciones de datos cuya totalidad de valores se encuentran más o menos cercanas al promedio, por lo que agregar datos extremos no cambia mucho las estadísticas, y por lo tanto mirar el promedio aritmético o la suma total tiene sentido en este mundo. Mientras tanto, en Extremistán los datos extremos dominan completamente a toda la distribución, o sea que estos promedios dependen mucho de los extremos y toman valores exorbitantes independientemente de los valores que tomen la mayor parte de las personas que se encuentran dentro de la distribución, a tal punto que las invisibiliza. Es decir que en Extremistán la mayor parte de las personas deja de importar o se deja de notar cuando se lee un promedio aritmético o una suma total que resume sus distribuciones, ya que en Extremistán los valores extremos (aunque sean pocos) dominan completamente estas medidas. Es por esto que las leyes estadísticas aplicadas a dos mundos tan distintos como lo son Mediocristán y Extremistán deben ser (y son) completamente diferentes.</span></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">Por la forma en que varían los datos, a muchas de las distribuciones que viven en Extremistán se las conoce con el nombre de “leyes de potencia”, y entre sus propiedades se puede ver que unos pocos datos dominan por completo a la totalidad de la distribución. Además, tanto el producto económico de los distintos países ―el tamaño de su economía―, que se mide con el PBI, como el ingreso de las empresas o de las personas, todas siguen leyes de potencias, es decir que todas ellas viven en Extremistán. Esto quiere decir que tanto el producto de la economía como los ingresos se concentran en muy pocas manos (o en muy pocas empresas). Pero, lo más importante, y a este punto es el que queríamos llegar, es que entonces tanto el PBI (que también es un promedio, ya que es una suma total) como el PBI per cápita (un promedio aritmético) son valores completamente dominados por los casos extremos de la distribución. Es decir, tanto el PBI como el PBI per cápita lo que realmente miden es cómo le va a los más ricos (a los que más producen, o a los que más ingresos tienen), y son medidas que invisibilizan completamente a la totalidad de la distribución que pretenden resumir. Por eso, cuando decimos que el PBI o el PBI per cápita de un país creció, lo que en realidad estamos diciendo es que el producto de las pocas empresas que más producen creció, independientemente de cómo les fue a la gran mayoría de empresas que no son las que más producen, pudiendo estas bajar su producción o incluso quebrar.</span></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">Si, por ejemplo, el 50% de las empresas más chicas de una sociedad aumenta el triple su productividad (todas ellas), tanto el PBI como el PBI per cápita no se verían casi afectados, ya que este sector de la economía no mueve la aguja en una distribución que vive en Extremistán, por lo que la sociedad en general (la gran mayoría de los productores y participantes de la economía de los países) no es ni visible ni importante para quien valora el PBI o el PBI per cápita como medida de crecimiento económico. Volvamos al consejo inicial: “ten cuidado con lo que midas, porque lo que mides es lo que valoras”. Si lo que medimos es el PBI, lo que valoramos no es el tamaño total de la economía de cada país, sino cómo le va al puñado de peces gordos, los pocos que dominan la producción de cada país.</span></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">En lo que sigue veremos cómo podemos solucionar estos problemas, y así proponer una medida de crecimiento económico superadora, que permita visibilizar el crecimiento económico de las grandes masas que conforman la economía de los países y la sociedad en general.</span></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"></p><h1 class="heading" style="text-align:left;" id="otra-medida-de-crecimiento-econmico"><span style="color:#222222;"><b>Otra medida de crecimiento económico: el PDI o Producto Democrático Interno</b></span></h1><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">En realidad, la solución a estos problemas ya fue adelantada en la tabla que presentamos más arriba. Si el PBI, que es el promedio que se calcula como una “suma total”, y el PBI per cápita, que es un promedio aritmético, están totalmente dominados por algunos peces gordos, pensemos qué ocurre si en vez de esos promedios tomáramos o valoráramos otro promedio: la mediana. Como vimos más arriba, la mediana se obtiene de ordenar una distribución de números de menor a mayor, y tomar el elemento que se encuentra exactamente en el medio. Ahora bien, el cálculo real de algo así como “la mediana del PBI” sería más complejo que simplemente ordenar de menor a mayor una distribución de producción o de ingreso, ya que el PBI no se calcula simplemente tomando la suma de la producción de todas las empresas de un país. Sin embargo, este es simplemente un desafío técnico y no un obstáculo irremontable (pero aún así usaremos las comillas para nombrar a “la mediana del PBI”, para recordar que no es una medida que ya existe, sino un concepto sobre el que en todo caso se debe construir una medida que lo represente).</span></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">¿Qué ocurriría si en vez de observar la suma total de la producción (el PBI) o su promedio aritmético (el PBI per cápita) calculáramos y valoráramos “la mediana del PBI”? Si volvemos al ejemplo con la tabla de más arriba, podemos ver que incluso en las distribuciones que viven en Extremistán, la mediana no se ve muy afectada ni siquiera si incluímos al caso extremo más grande del mundo en una distribución muy pequeña (1000 personas es una muestra muy pequeña comparada con el tamaño de los países). Es decir, la mediana es una medida robusta y fiable incluso en el mundo de Extremistán. Ya sabemos que para que aumente el PBI o el PBI per cápita, alcanza con que aumente la producción una o algunas pocas de las empresas más grandes de un país, con lo cual cuando aumenta el PBI lo único que podría estar pasando es que los más ricos estén acumulando cada vez más dinero. Sin embargo, como “la mediana del PBI” representa el nivel de producción que está en el medio, entonces para que ésta aumente se requiere que casi toda la curva de producción crezca, es decir que el 50% de los productores más pequeños (o el 50% de los más grandes) debe subir para que la mediana pueda aumentar. Decimos que se trata de una medida democrática porque para que la mediana pueda aumentar significativamente se requiere del aumento de la mayor parte de los productores de una sociedad (en vez de requerir el aumento de unos pocos, como en el PBI o el PBI per cápita, a los que a esta altura podríamos renombrar como POI o Producto Oligárquico Interno).</span></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">Para ponernos un poco más rigurosos con esto de “la mediana del PBI”, en su artículo “Las dos tasas de crecimiento de la economía”, Alexander Adamou, Yonatan Berman y Ole Peters proponen otra métrica para acompañar al PBI como medida de crecimiento económico de los países: el Producto Democrático Interno o PDI (DDP o Democratic Domestic Product, por sus siglas en inglés). El PDI es una forma de medir algo parecido a “la mediana del PBI”, aunque esto requiere dar </span><span style="text-decoration:underline;"><a class="link" href="https://ergodicityeconomics.com/2020/02/26/democratic-domestic-product/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=los-puntajes-de-maddison" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow" style="color: #c41818">una discusión técnica</a></span><span style="color:#222222;"> que está fuera del alcance de esta nota. En particular, el PDI es una medida “democrática” en vez de “bruta” porque en vez de darle valor a la cantidad total que ganamos o producimos entre todos (cosa que está dominada por unos pocos casos extremos, los más ricos), lo que valora el PDI es cómo le va a la persona o empresa que se encuentra en la mediana de un país, la persona que está en el medio, que es lo que a la mayoría de nosotros realmente nos interesaría conocer acerca de una sociedad.</span></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:#222222;">De todas maneras, el PBI no desaparecerá de la noche a la mañana, y tampoco debería hacerlo, ya que puede ser un indicador útil dentro de sus limitaciones. El problema surge cuando una métrica tan limitada se convierte en la más importante, o peor, en una obsesión, o cuando queremos optimizar una estadística y olvidamos de qué depende realmente el bienestar humano. La historia argentina ilustra perfectamente esta trampa. Durante décadas, nuestros líderes persiguieron el crecimiento del PBI como si fuera sinónimo de progreso, ignorando la concentración de riqueza, la degradación institucional y la fractura social que lo acompañaban. El resultado: un país que puede presumir de recursos naturales extraordinarios y talento humano excepcional, pero que no logra traducir ese potencial en prosperidad compartida. La Argentina podría haber tenido uno de los PBIs más altos del mundo a comienzos del siglo pasado, pero nada sabemos de cómo estaba distribuida esa riqueza en la sociedad. La verdadera potencia será construir un país donde la prosperidad se mida por el florecimiento de todos, y no por la acumulación de unos pocos. Desde un punto de vista histórico, el siglo XXI podría llegar a ser recordado como la era en que la humanidad aprendió a medir correctamente su progreso, o como la era en la que todo se perdió buscando optimizar las métricas equivocadas. Y el costo de no cambiar es demasiado alto.</span></p><hr class="content_break"><p class="paragraph" style="text-align:left;">Hola!</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La nota que acabás de leer fue escrita por <span style="text-decoration:underline;"><a class="link" href="https://navegarte.substack.com/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=los-puntajes-de-maddison" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow" style="color: #c41818">El Navegante</a></span>, físico estadístico que trabaja en ciencia de datos y economía. Si te interesó, te recomendamos <span style="text-decoration:underline;"><a class="link" href="https://filosofiadelfuturo.com/p/exponencialidad-equilibrio-y-colapso?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=los-puntajes-de-maddison" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow" style="color: #c41818">otra nota</a></span> que escribió hace unos meses sobre las inquietantes similitudes entre el crecimiento económico y la bomba nuclear.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Este newsletter es un espacio abierto, nos gusta que funcione como vehículo para compartir ideas importantes, pero también para conocer otros trabajos y perspectivas complementarias. Si te interesa publicar una nota con nosotros, escribinos. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Te mando un abrazo grande,<br>Giovanna Cirianni<br>Filosofía del Futuro</p></div><div class='beehiiv__footer'><br class='beehiiv__footer__break'><hr class='beehiiv__footer__line'><a target="_blank" class="beehiiv__footer_link" style="text-align: center;" href="https://www.beehiiv.com/?utm_campaign=54da9b36-1bd5-4c43-b91e-e4a5cc3a1a3a&utm_medium=post_rss&utm_source=filosofia_del_futuro">Powered by beehiiv</a></div></div>
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  <title>IA y ¿psicosis?</title>
  <description>Folie à GPT</description>
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  <pubDate>Sun, 28 Sep 2025 13:44:59 +0000</pubDate>
  <atom:published>2025-09-28T13:44:59Z</atom:published>
    <dc:creator>Juan Fernández Zaragoza</dc:creator>
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    <div class='beehiiv'><style>
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</style><div class='beehiiv__body'><p class="paragraph" style="text-align:left;">Un problema que trajo la inteligencia artificial son los delirios inducidos, o agravados, por dialogar con ella.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Los modelos actuales se adaptan a cómo hablamos y cómo pensamos. Eso trajo el peligro de que concuerden con nuestras paranoias, fogonear autoimagenes mesiánicas, y alimentar ideas psicóticas en general. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Quizás pienses que es un problema distante o que a vos nunca te pasaría. Sin embargo, hay motivos suficientes para pensar que podría sucederle a cualquiera.</p><h1 class="heading" style="text-align:left;" id="las-psicopatologas-son-un-fenmeno-s">Las psicopatologías son un fenómeno social</h1><p class="paragraph" style="text-align:left;">A grandes rasgos, se requieren tres criterios para caracterizar un estado mental como patológico. Se conocen como las 3 “D”, por sus siglas en inglés: <i>distress, dysfunction </i>y <i>deviance</i>.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">“Distress” se traduce como malestar o angustia. Experimentar sufrimiento. “Dysfunction” es disfuncionalidad, e indica dificultades para relacionarse con el mundo (a nivel vincular, laboral, etc). Por último, “deviance” significa desviación, en el sentido más literal posible: refiera a que la conducta o el pensamiento es anómalo, que se aleja significativamente de lo que hacen los demás.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Para que un estado mental se considere patológico, debe implicar sufrimiento y dificultades para relacionarse, y además debe considerarse anómalo o excepcional.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Lo primero que podemos observar es que tanto la disfuncionalidad como la desviación dependen directamente del entorno social. Lo que en una cultura es normal, en otra cultura es anómalo, y una conducta que en un contexto puede ponernos trabas, en otro contexto puede ser conveniente.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Si llevamos las visiones de un profeta a otra cultura, serán vistas como alucinaciones patológicas. En nuestra cultura, millones de personas hablan con Jesús todas las noches sin mayores problemas.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El criterio de la desviación me parece particularmente importante porque tendemos a asociar las psicopatologías con comportamientos <a class="link" href="https://filosofiadelfuturo.com/p/como-entender-las-emociones?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=ia-y-psicosis" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">anómalos</a> del cerebro. La idea tradicional es que si una anomalía nos hace mal, probablemente algo ande mal en nuestro cerebro, y eso se puede intervenir con terapia y medicación.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">En cambio, si una conducta está generalizada, es improbable que muchos cerebros hayan cambiado su manera de funcionar. Lo más probable es que haya cambiado algo en el entorno y que las personas estén reaccionando a eso de maneras normales.</p><h1 class="heading" style="text-align:left;" id="la-nueva-normalidad">La nueva normalidad</h1><p class="paragraph" style="text-align:left;">Cuando cambia el contexto, lo normal y lo anómalo pueden alterarse. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Por ejemplo, si la temperatura es alta, lo normal es sentir calor y lo anómalo es sentir frío. Si la temperatura es baja, la cosa se invierte.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Esto es porque el cuerpo típico no está programado para “sentir calor” o “sentir frío” en abstracto, sin importar las condiciones del entorno. El patrón es un poco más complejo. Digamos que sensa la temperatura del entorno, y siente calor sistemáticamente cuando supera cierto umbral, y siente frío cuando está por debajo de cierto umbral. Esto no es exacto pero sirve como ejemplo.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Entonces, que alguien sienta calor o frío no nos dice nada sobre si su comportamiento es normal o anómalo. La verdadera pregunta es si la persona cumple, o no, el patrón típico o esperable. Para eso, hace falta considerar la temperatura del entorno. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Con las creencias sucede algo similar. Nuestros cerebros no están programados para creer “la verdad” en abstracto, sin importar las condiciones del entorno. En cambio, estamos programados para calibrar nuestras creencias con las creencias de nuestra comunidad. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Un patrón, conocido como “efecto de arrastre”, observa que las personas tendemos a adoptar las creencias y actitudes de quienes nos rodean. Otro patrón, conocido como “sesgo de autoridad”, nota que tendemos a adoptar las creencias y actitudes de los referentes de nuestras comunidades. Estos procesos son automáticos e inconscientes. Por eso, además de ser difíciles de evitar, es difícil notar que los estamos llevando a cabo.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Esto afecta a las creencias normales y anómalas: si toda nuestra comunidad habla de Zeus, lo normal es hablar de Zeus. Si nadie más lo hace, hablar de Zeus es anómalo. Entonces, que alguien hable de Zeus no nos dice nada sobre si la creencia es anómala. La verdadera pregunta es si la persona tiende a calibrar sus creencias con las de la gente a su alrededor.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">De un día para otro, esa “gente” alrededor puede incluir <a class="link" href="https://filosofiadelfuturo.com/p/el-test-de-eliza?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=ia-y-psicosis" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">inteligencias artificiales</a>. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Por el simple efecto de arrastre, adoptaremos creencias de estos interlocutores. Esto se magnifica porque tendemos a tomar a las inteligencias artificiales como referentes. Incluso quienes reconocemos falencias en estos sistemas podemos tomarlas como referentes inconscientemente, después de varias respuestas satisfactorias a nuestras preguntas.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Entonces, adoptar creencias de las inteligencias artificiales es:</p><ol start="1"><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">El comportamiento típico y esperable del ser humano.</p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Un proceso automático e inconsciente, difícil de evitar y de reconocer.</p></li></ol><p class="paragraph" style="text-align:left;">El efecto arrastre y el sesgo de autoridad funcionan en torno a la gente con que nos vinculamos, no en torno a toda la humanidad. Adoptamos más las creencias de nuestros amigos que lo que dice la televisión. Nos importa poco lo que piense la comunidad teosófica si no pertenecemos a ella. Esto es el funcionamiento normal y esperable de las personas. Que la comunidad con la que hablamos sean personas reales o agentes artificiales no impacta mucho en el resultado.</p><h1 class="heading" style="text-align:left;" id="sicofantas-artificiales">Sicofantas artificiales</h1><p class="paragraph" style="text-align:left;">Aunque, las inteligencias artificiales actuales hablan como seres humanos, tienen algunas diferencias en su forma de interactuar.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La primera es que funcionan como “actores improvisando” al actuar de detectives, psicólogos o profesores. Esto significa que responderán bien cuando saben la respuesta a una pregunta, e improvisarán respuestas verosímiles cuando no la saben.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La segunda es que, por motivos no del todo claros, tienden a decirnos lo que queremos escuchar. En parte, esto se explica por el interés de las desarrolladoras en aumentar nuestro tiempo de uso, lo que incentiva a entrenar IAs aduladoras. En parte, el problema puede ser incluso más profundo. Uno entrena un modelo hasta que este responde como uno quiere. Esto podría llevar a los modelos a aprender a satisfacer las expectativas de su interlocutor, incluso en formas indeseadas.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Lo cierto es que los modelos más avanzados parecen identificar pautas sutiles, pero reconocibles, en nuestra forma de hablar y preguntar, y son capaces de leer qué tipo de respuesta esperamos. No hace falta que digamos qué queremos escuchar. Solemos dar pautas sin darnos cuenta, y los modelos pueden captarlas. Esto vuelve muy probable que fogoneen preconceptos sutiles que teníamos, al punto de promover teorías conspirativas o delirios de grandeza. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Si lleváramos las mismas ideas a seres humanos, sería probable que las descarten.</p><h1 class="heading" style="text-align:left;" id="una-tragedia-griega">Una tragedia griega</h1><p class="paragraph" style="text-align:left;">El resultado es una tragedia griega, terrible pero predestinada:</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Respondemos a inteligencias artificiales como si fueran seres humanos. Nuestra respuesta <b>normal</b>, esperable, y no patológica es adecuar nuestras creencias a las de nuestros interlocutores cercanos. Además, es esperable que nos importen poco las creencias de personas lejanas.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Estas inteligencias artificiales se parecen superficialmente a los seres humanos. Pueden engañar a nuestro inconsciente para que las tomemos como interlocutoras, pero magnifican creencias que, desde afuera, nos resultan inverosímiles.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El “desde afuera” es importante. A nivel humano, lo que sucede es lo mismo que cuando un griego antiguo hablaba de Zeus. Desde afuera nos parece inverosímil, pero desde adentro no es patológico.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Y, desde la definición tradicional, lo que sucede no parece patológico. Que una persona calibre sus creencias con un interlocutor es un patrón típico, e históricamente adaptativo. En ese micromundo de interacción, compartir un sentido común no es disfuncional. Cuanto <a class="link" href="https://filosofiadelfuturo.com/p/soledad-e-ia?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=ia-y-psicosis" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">más tiempo pasemos</a> hablando con inteligencias artificiales, la diferencia entre el micromundo artificial y el resto de la sociedad será peor.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Desde afuera, lo vemos como creer en Zeus. El punto es que, en la Grecia antigua, cualquiera habría creído en Zeus.</p><hr class="content_break"><p class="paragraph" style="text-align:left;">Hola!</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Aquí Juan, escribí la nota que acabás de leer. Quiero aprovechar este correo para proponerte pensar juntos sobre cómo funcionaría un sistema económico alternativo.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Si viste el <a class="link" href="https://www.youtube.com/playlist?list=PLW9WMn8xJQsXcZ3EWS7wBlLqnniJtjidp&utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=ia-y-psicosis" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">curso</a>, sabrás que estuvimos trabajando identificar los problemas centrales de la economía actual y construir posibles soluciones.Estuvimos avanzando, y ahora queremos evaluar y fortalecer las ideas con más gente. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La idea es poner sobre la mesa un sistema alternativo y reflexionar sobre él. Para ello, proponemos una actividad que consistirá en:</p><ol start="1"><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Leer un texto introductorio con propuestas de reflexión y conversación.</p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Asistir a una reunión (en la ciudad de Buenos Aires, o virtual) para una puesta en común.</p></li></ol><p class="paragraph" style="text-align:left;">El texto no está escrito y la actividad no está planificada. Va a ajustarse según quiénes y cuántxs seamos. Si te interesa, anotate <a class="link" href="https://docs.google.com/forms/d/1l8MRYLCdaKNzCNgVBGyBCCTdt9dq687YfkM5kJd36Mk/edit?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=ia-y-psicosis" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">acá</a>. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">No requiere conocimientos previos, pero sí ganas de pensar en profundidad a partir de algunos supuestos.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Te comparto también una nota reciente, en inglés, sobre <a class="link" href="https://www.lesswrong.com/posts/knwx5iZHyY3ZcDtEe/the-networkist-approach?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=ia-y-psicosis" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">el enfoque networkista</a>. Como contexto, me gustaría publicar en inglés los conceptos centrales del curso para llegar a un público más amplio. Si tenés ganas de ayudarme a revisar los próximos capítulos antes de publicarlos, no dudes en escribirme.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Te mando un abrazo, <br>Juan</p><p class="paragraph" style="text-align:left;"></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"></p></div><div class='beehiiv__footer'><br class='beehiiv__footer__break'><hr class='beehiiv__footer__line'><a target="_blank" class="beehiiv__footer_link" style="text-align: center;" href="https://www.beehiiv.com/?utm_campaign=09ed203c-8186-41c1-8b18-903ab2a08e0a&utm_medium=post_rss&utm_source=filosofia_del_futuro">Powered by beehiiv</a></div></div>
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  <title>Soledad e IA</title>
  <description>Tu mejor amigo puede ser un robot</description>
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  <pubDate>Sat, 13 Sep 2025 18:00:00 +0000</pubDate>
  <atom:published>2025-09-13T18:00:00Z</atom:published>
    <dc:creator>Juan Fernández Zaragoza</dc:creator>
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</style><div class='beehiiv__body'><p class="paragraph" style="text-align:left;">Hace poco vi un video de un anciano aprendiendo a usar Whatsapp. Me lo mandaron como algo tierno pero a mí me puso triste.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Era un señor de 93 años. Había tomado apuntes, con dibujos y diagramas hermosos, sobre cómo usar un <i>smartphone</i> para comunicarse. Definitivamente era tierno y conmovedor, eso no lo niego, sólo digo que además me puso triste.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Como analogía, se parece a las historias de superación de la pobreza. Me conmueve el sacrificio del niño que camina en el frío para llegar a una escuela rural, o de los padres que saltan la cena para que sus hijos coman mejor, pero el heroísmo no quita la injusticia. Duele que eso sea necesario.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Salvando las distancias, me duele que sea necesario aprender a usar el celular a los 93 años.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Acá estoy infiriendo algunas cosas. Creo que fue algo <i>necesario</i>, y no una mera curiosidad por la tecnología o un deseo de innovar, porque en ese caso habría aprendido hace 5 o 10 años, cuando los <i>smartphones </i>ya eran moneda corriente. Pero aprendió ahora.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Y creo que fue necesario aprender ahora para paliar la soledad. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Más allá de si eso es cierto en ese caso particular, la epidemia de soledad es una tragedia que solemos pasar por alto. Esa epidemia nace de una corrosión del tejido social que tiene causas concretas. Todavía no tiene solución, y si todo sigue su curso, el problema va a acelerarse.</p><h1 class="heading" style="text-align:left;" id="una-verdad-incmoda">Una verdad incómoda</h1><p class="paragraph" style="text-align:left;">Las personas tenemos tiempo limitado. Cuanto más tiempo dediquemos a una cosa,  menos tiempo podremos dedicar a otras. Es un principio básico.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Pero aplicar el mismo principio a las personas nos recuerda a un novio celoso. Decirlo queda mal y genera rechazo, porque suele usarse para justificar conductas posesivas que no queremos sufrir. Es más fácil y sencillo decir “eso no es cierto” que decir “eso es cierto, pero no quiero sacrificar mi felicidad por tu comodidad”.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">En el nivel individual, no sería más que un autoengaño piadoso. El problema es que están pasando cosas a nivel social que requieren “salir de la negación”. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Empecemos con algunos ejemplos: cuanto más me relaciono desde el celular, menos voy a la plaza a encontrarme con amigos. Cuanto más uso Tinder, menos espero enamorarme en una cafetería. Cuanto más uso Instagram, menos me junto a jugar al truco. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Lo importante es que ninguna de esas acciones me afectan sólo a mí. Cuando todos empezamos a usar el celular, las plazas se vacían. A nivel social, esto <a class="link" href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6934089/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=soledad-e-ia" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">cierra los terceros espacios</a> para todos. Si alguien quiere hacerse amigos en la plaza, mi libertad de usar el celular lo perjudica. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Cuando nadie espera enamorarse en una cafetería, un acercamiento que era natural hace 10 años hoy es raro e inquietante. Si alguien quiere vivir la película de enamorarse en una cafetería, nuestra migración a la digitalidad lo perjudica. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El patrón se repite: más socialización digital implica menos socialización presencial. En la actualidad, los jóvenes asisten menos a los bares, beben menos alcohol, y tienen menos sexo que las generaciones anteriores. También visitan menos a sus abuelos.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Lo importante es que “menos socialización presencial” vale para todos, incluso para los que no eligieron la digitalidad.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Eso significa que si un abuelo no quiso usar el celular hace 10 años, hoy hablará menos con sus nietos porque ellos sí migraron al mundo digital. Eventualmente, se verá obligado a mudarse para no quedarse solo. Y la soledad es horrible.</p><h1 class="heading" style="text-align:left;" id="un-mundo-interconectado">Un mundo interconectado</h1><p class="paragraph" style="text-align:left;">Hicimos dos observaciones sobre la compañía y la socialización:</p><ol start="1"><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Mi libertad perjudica a los demás (aunque a veces muy poco, y en el caso del novio celoso no es un problema).</p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Mi libertad <i>obliga </i>a los demás (en el sentido de hacer que una opción me perjudique más que otra, que es como funcionan las obligaciones en general).</p></li></ol><p class="paragraph" style="text-align:left;">El punto es que en el caso de la digitalidad hay una retroalimentación: mi libertad de quedarme usando Instagram en lugar de ir a la plaza perjudica a quienes querían socializar en la plaza, porque ya no podrán socializar conmigo. Esto obliga a quienes querían socializar conmigo a usar Instagram, lo que obliga a su vez a quienes querían socializar con ellos. Es una bola de nieve en que uno perjudica a otros, y obliga a perjudicar a otros más, y eventualmente todos pasamos a vivir en internet y nos damos menos abrazos.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Esa retroalimentación es lo que vuelve importante blanquear que mi libertad perjudica a los demás. En el caso del novio celoso podíamos negarlo, porque el mínimo perjuicio en su comodidad no generaba una bola de nieve de aislamiento social. Entonces era lo mismo decir “no pasa nada” que decir “pasa muy poco y deberías tolerarlo”. Pero la retroalimentación requiere preguntarnos ¿cuánto de mi libertad estaría dispuesto a sacrificar para evitar un mundo más solitario para todos?</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Las comunidades se construyen entre todos. Cuando alguien deja de poner su parte, debilita la comunidad de todos.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Problematizar la libertad es crucial, porque si todos hacemos lo que nos conviene individualmente podemos terminar eligiendo opciones que perjudican a los demás. Si todos hacemos lo mismo, el mundo empeora para todos. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El celular y las redes sociales son cosa menor cuando los comparamos con el mundo que se viene.</p><h1 class="heading" style="text-align:left;" id="tu-amiga-eliza">Tu amiga Eliza</h1><p class="paragraph" style="text-align:left;">En medio de una crisis galopante de soledad, la humanidad aprende a simular la humanidad.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Como de un día para otro, se masificó el uso de máquinas que aprendieron a hablar. Son modelos que, si los tratamos como humanos, están a la altura de <a class="link" href="https://filosofiadelfuturo.com/p/el-test-de-eliza?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=soledad-e-ia" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">no meter la pata</a>.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Parece una solución mágica. Muchas personas se vuelven amigas de una máquina. Se animan a contarle secretos que no cuentan a otras personas, confiando en que no los juzga. Le piden consejos, y la máquina siempre tiene tiempo y atención, difícil de encontrar en las personas. Le cuentan problemas profundos, y la máquina no se cansa ni se harta ni se aleja. No sorprende que algunas personas llegan incluso a enamorarse.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Usualmente diríamos que las personas son dueñas de su libertad, y que no somos quiénes para juzgar esas actitudes. Pero al menos hay un problema a considerar.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Es cierto que hay una crisis galopante de soledad, y eso vuelve comprensible que las personas busquen apoyo en las máquinas. Pero eso no descarta que sea dañino para la socialización humana. En todo caso puede ser un daño que justifiquemos en ese contexto particular, análogo a las muertes en defensa personal.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Es fácil olvidar que las bolas de nieve empiezan siendo pequeñas. Hoy son pocas las personas que socializan con inteligencias artificiales, del mismo modo que al principio poca gente usaba internet. Eventualmente, se volvió difícil vivir en sociedad sin usar un celular. Hay que tomarnos en serio el escenario probable de que la socialización con inteligencias artificiales desplace a la socialización humana. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">A medida que las redes sociales nos causan <a class="link" href="https://filosofiadelfuturo.com/p/redes-sociales-ansiedad-y-depresion?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=soledad-e-ia" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">cada vez más ansiedad y depresión</a>, socializar con robots se vuelve cada vez más tentador. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Cuanto más socialice el resto con robots, menos van a socializar con nosotros.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Recuerdo que cuando apareció Instagram, durante un breve lapso se miraba mal a quienes lo usaban. Se asociaba a querer ser <i>infuencer</i>, protagonista, a ser más que los demás. Ese juicio duró poco. A medida que más gente socialice con robots, más aceptable va a volverse.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Yo no quiero vivir en un mundo en que el mejor amigo de los demás sea un robot. No quiero competir con un robot en el amor, que ya bastante tengo compitiendo en el trabajo. No quiero que los robots me dejen solo. No quiero que mi única alternativa, cuando ya esté todo perdido, sea verme obligado a ceder y terminar charlando con robots.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Parece una posibilidad remota, pero es un calco de lo que sucedió con las redes sociales hace 10 años. Si socializás con un robot, tu compañía implica mi soledad. </p><hr class="content_break"><p class="paragraph" style="text-align:left;">¡Hola!</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La nota que acabás de leer fue escrita por <a class="link" href="https://www.instagram.com/juanozaragoza/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=soledad-e-ia" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Juan Zaragoza</a>, y es la segunda de una serie de 5 notas sobre inteligencia artificial. Si te interesó, te invitamos a compartirla con alguien a quien pueda interesarle también.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Tanto las grandes crisis del presente como algunos problemas que apenas empezamos a vislumbrar se originan en la desalineación entre incentivos colectivos e individuales. El problema planteado en esta nota es tan solo uno de muchos, pero uno que tiene mayor capacidad de inquietarnos.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Está disponible el <i><a class="link" href="https://www.youtube.com/playlist?list=PLW9WMn8xJQsXcZ3EWS7wBlLqnniJtjidp&utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=soledad-e-ia" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">curso de filosofía networkista</a></i>. En la última clase presentamos un nuevo sistema de cooperación que estamos desarrollando y busca resolver la alineación de incentivos a gran escala. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Si te interesa el problema, no dudes en ver el curso y ponerte en contacto.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Te mando un abrazo, <br>Giovanna<br>Filosofía del Futuro</p></div><div class='beehiiv__footer'><br class='beehiiv__footer__break'><hr class='beehiiv__footer__line'><a target="_blank" class="beehiiv__footer_link" style="text-align: center;" href="https://www.beehiiv.com/?utm_campaign=4f899c15-887c-4e9a-bf32-25f3df5c6c95&utm_medium=post_rss&utm_source=filosofia_del_futuro">Powered by beehiiv</a></div></div>
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  <title>El test de Eliza</title>
  <description>Adaptando el test de Turing al presente</description>
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  <pubDate>Sat, 09 Aug 2025 14:50:08 +0000</pubDate>
  <atom:published>2025-08-09T14:50:08Z</atom:published>
    <dc:creator>Juan Fernández Zaragoza</dc:creator>
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</style><div class='beehiiv__body'><p class="paragraph" style="text-align:left;">El criterio paradigmático para dirimir si las máquinas piensan es el test de Turing. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Sin embargo, cada vez más personas encuentran amigos, terapeutas, confidentes y vínculos románticos en máquinas que no aprobarían el test de Turing. En otras palabras, tratan a las máquinas como seres pensantes aunque estas no aprueben el test.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Desde que Turing escribió, entendemos un poco mejor cómo funcionan las personas, cómo tomamos decisiones, y cómo establecemos nuestras creencias.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Por eso, me pareció apropiado sugerir un criterio distinto, más adecuado a cómo funcionamos en realidad, para pensar cómo tratamos a las máquinas. Es muy sencillo así que probablemente ya fue planteado, pero lo busqué y no lo encontré, así que le puse el nombre provisorio de “test de Eliza”.</p><h1 class="heading" style="text-align:left;" id="el-test-de-turing">El test de Turing</h1><p class="paragraph" style="text-align:left;">Antes de presentar el test de Eliza, vale la pena contar una curiosidad sobre el (mal llamado) “test de Turing”.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Si habías escuchado hablar del test de Turing, probablemente pienses en un examen para identificar si las máquinas son conscientes. El examen consistiría en poner a la máquina a chatear con un examinador, quien le haría preguntas para dirimir si lo que tiene enfrente es una máquina o un ser humano. La máquina aprueba el examen cuando logra “engañar” al examinador, demostrando así que tiene consciencia. Eso se parece superficialmente a lo que Turing tenía en mente, pero está muy lejos en un aspecto fundamental.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El artículo en que Turing presenta su “test” en realidad no habla de ningún “test”, sino de un juego, y tampoco pretende descubrir si las “máquinas pueden pensar”. Todo lo contrario: empieza afirmando que preguntarse si las máquinas piensan no tiene sentido científico. Él consideraba que esa pregunta era inconducente porque no podía responderse empíricamente.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Entonces propuso, en su lugar, hacer una pregunta nueva, <i>distinta</i>, que sí podía responderse empíricamente. Esa pregunta distinta era si las máquinas podían superar el “juego de la imitación”. El juego de la imitación sí se trata de poner a un examinador a hacer preguntas difíciles por chat para identificar si está hablando con una máquina o un ser humano. Ese juego sí se gana cuando la máquina logra engañar al examinador.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Pero esto nunca se planteó como un criterio o “test” para descubrir si las máquinas piensan, sino como <i>otra </i>pregunta que sí podía plantearse y responderse científicamente. Era un experimento fácil de hacer, y daba un punto de referencia claro para entender algunas de las capacidades de las máquinas.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Creo que la gente pasó a hablar del “test de Turing” como criterio para saber si las máquinas piensan porque, a simple vista, <i>parece</i> que es lo que hacemos, cotidianamente, para decidir si tratamos a otra cosa como un ser consciente o no (y digo “cosa” en el sentido más amplio y filosófico posible, que por supuesto incluye a los cuerpos humanos). Es más, arriesgaría que Turing propuso el juego de la imitación por un motivo similar. Pero lo cierto es que las personas no hacemos nada parecido al test de Turing para definir si tratar a otras cosas como seres conscientes.</p><h1 class="heading" style="text-align:left;" id="el-test-de-eliza">El test de Eliza</h1><p class="paragraph" style="text-align:left;">En los años 60, apareció un modelo de inteligencia artificial llamado “Eliza”. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Era muy sencillo. Para los estándares actuales era casi un juguete. Funcionaba implementando técnicas de “escucha activa”. Tenía una serie de respuestas preprogramadas, como “contame más”, “¿podrías elaborar?” o “¿y cómo te hace sentir eso?”</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Las personas que hablaban con Eliza sin saber que era un chatbot la trataban como una persona real. Muchas de ellas mantenían conversaciones larguísimas y vulnerables creyendo que era un ser humano que las entendía. La “burbuja” de creer en su humanidad tardaba un rato en explotar.</p><div class="image"><img alt="" class="image__image" style="" src="https://media.beehiiv.com/cdn-cgi/image/fit=scale-down,format=auto,onerror=redirect,quality=80/uploads/asset/file/c3198b60-6d9d-499f-935d-1218c86517ed/image.png?t=1754750945"/><div class="image__source"><span class="image__source_text"><p>Eliza siendo Eliza</p></span></div></div><p class="paragraph" style="text-align:left;">Obviamente Eliza reprobaría muy rápido el test de Turing. Pero a nadie se le ocurrió empezar haciendo el test de Turing, del mismo modo que no le hacés el test de Turing a las personas que te cruzás en tu día a día. En todo caso, sólo ponían a prueba a la máquina después de que metiera la pata respondiendo de algún modo extraño, que pusiera fin a la inclinación automática y evolutiva de creer que del otro lado hay una persona.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Detrás de esa experiencia hay dos ideas un poco más generales:</p><ol start="1"><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Es más fácil no meter la pata que aprobar un examen.</p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">No vamos por la vida tomando exámenes.</p></li></ol><p class="paragraph" style="text-align:left;">Los examinadores buscan atentamente los puntos de falla y hacen preguntas difíciles. Salvo excepciones, el empleo es más fácil que la carrera universitaria, y el <i>ticket </i>de programación requiere menos ingenio que la entrevista sobre diseño de algoritmos o bases de datos. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Como examinar es difícil y costoso, no vamos por la vida tomando exámenes. Uno empieza a salir con alguien y automáticamente asume que la persona no es psicópata (ni mucho menos). Sería raro, y hasta ofensivo, tomar un examen de moralidad al principio de una relación. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Eventualmente, un empleado o una pareja puede “meter la pata” y socavar nuestros presupuestos. Después de eso podríamos ponernos a investigar, y notar que nos habíamos equivocado (o notar que hubo un error, y que en realidad estaba todo bien). Lo que quiero decir con esto es que en general tiene que pasar <i>algo raro</i> para que nos pongamos a indagar, y que es mucho más fácil no hacer <i>algo raro</i> que sobrevivir a la indagación.</p><div class="custom_html"><iframe src="https://subscribe-forms.beehiiv.com/814f5b7e-5328-4f80-abc2-3c835ae1 a28f" class="beehiiv-embed" data-test-id="beehiiv-embed" frameborder="0" style="width: 576px; height: 204px; margin: 0; border-radius: 0px 0px 0px 0px !important; background-color: transparent; box-shadow: 0 0 #0000; max-width: 100%;"></iframe></div><p class="paragraph" style="text-align:left;">De más está decir que probablemente nunca te tomaron un examen para saber si sos un ser consciente, y que probablemente nunca se te ocurrió hacer preguntas para saber si en realidad estás hablando con un zombie.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">En general, asumimos que si alguien se mueve y habla como un ser humano también tiene mente humana. “Asumimos” es mucho decir, porque ni siquiera pensamos “esto que tengo enfrente es un ser pensante”. La evolución nos llevó a asumir automáticamente que lo que habla como nosotros tiene mente. Es un proceso inconsciente y hasta difícil de evitar.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Aún así, el criterio más icónico para dirimir cómo tratar a las inteligencias artificiales es el test de Turing, que obliga a tomar exámenes que no estamos acostumbrados a tomar, cuya aprobación jamás habíamos requerido para tratar a otras cosas como seres pensantes.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Ya te imaginarás en qué consiste el test de Eliza: ¿cuánto tiempo tarda la máquina en “meter la pata”, para que siquiera empecemos a pensar en algo como un test de Turing, si habíamos empezado a interactuar asumiendo que es humana?</p><div class="image"><img alt="" class="image__image" style="" src="https://media.beehiiv.com/cdn-cgi/image/fit=scale-down,format=auto,onerror=redirect,quality=80/uploads/asset/file/48af4ecf-7b87-4ab1-80e0-1a112b875764/image.png?t=1754750827"/><div class="image__source"><span class="image__source_text"><p>Eliza metiendo la pata</p></span></div></div><p class="paragraph" style="text-align:left;">Obviamente, esta pregunta es mucho más determinante que el test de Turing para tratar a la máquina como un ser consciente de manera automática (por <i>default</i>). Para ser un poco más preciso, no es que la <i>pregunta</i> importe, porque justamente todo el proceso es inconsciente, sino que lo que importa es <i>aquello por lo cual se pregunta</i>. Es decir: lo que importa es qué tan bien le iría a la máquina en el test de Eliza, no si un científico está tomando el test de Eliza.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Los modelos actuales, aunque todavía incapaces de superar el test de Turing, son espeluznantemente talentosos en el test de Eliza. Esto, sumado a que cotidianamente interactuamos por internet mediante texto (en chats, correos electrónicos o redes sociales como Twitter), hace que probablemente ya hayamos tratado a varias máquinas como seres pensantes.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">En un <a class="link" href="https://www.newyorker.com/magazine/2025/07/21/ai-is-about-to-solve-loneliness-thats-a-problem?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=el-test-de-eliza" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">artículo reciente de The New Yorker</a>, Paul Bloom citó un estudio relevante: los investigadores tomaron doscientos intercambios de Reddit r/AskDocs, en que doctores verificados respondían preguntas de otros usuarios. Después le dieron las mismas preguntas a ChatGPT para que las respondiera, y finalmente le preguntaron a otros profesionales de la salud qué respuestas preferían. No sólo prefirieron las respuestas de ChatGPT, sino que las caracterizaron como más <i>empáticas</i>. Más aún, se calificó a las respuestas de ChatGPT como “empáticas” o “muy empáticas” con 10 veces más frecuencia que las de los doctores reales.</p><h1 class="heading" style="text-align:left;" id="pueden-pensar-las-mquinas">¿Pueden pensar las máquinas?</h1><p class="paragraph" style="text-align:left;">Turing propuso no preguntarse si las máquinas pueden pensar. El juego de la imitación (mal llamado “test de Turing”) no buscaba responder esa pregunta. El test de Eliza tampoco la responde directamente.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">De hecho, el test de Eliza caracteriza mejor a nuestro comportamiento automático e intuitivo que a nuestras preguntas conscientes. Sin embargo, casi todas nuestras decisiones son intuitivas y automáticas, entre ellas la “decisión” de si tratar a algo como un ser consciente o no.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Pero hay otra observación importante sobre el ser humano: una vez que tomamos este tipo de decisiones automáticas, tendemos a racionalizarlas. Esto significa que nos inventamos, y luego nos creemos, una explicación “racional” de nuestra decisión, aunque esta no haya estado involucrada realmente en nuestras actitudes.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">En este caso, si nuestro procesamiento automático de la información nos llevó a amigarnos o enamorarnos de una máquina, lo más probable es que luego inventemos alguna justificación racional para afirmar que es consciente. De hecho, arriesgaría a decir todo acercamiento racional a la pregunta de si las máquinas pueden pensar se trata de una racionalización, precisamente porque la pregunta no puede ser respondida empíricamente. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El día de mañana podremos inventar nuevas justificaciones, distintas al test de Turing, para afirmar que las máquinas piensan (o lo contrario). Creo que, en su mayoría, serán justificaciones de lo que ya sentíamos intuitivamente. Creo que eso depende, en última instancia, de cuán capaces son las máquinas de superar el test de Eliza. Y, de nuevo, hoy son espeluznantemente capaces de hacerlo.</p><hr class="content_break"><p class="paragraph" style="text-align:left;">Hola!</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La nota que acabás de leer es la primera de una serie de 5 notas sobre la inteligencia artificial. Si te interesó y querés suscribirte o compartirla, nos harías un gran favor.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Los últimos meses tuvimos pausado el newsletter porque estuvimos trabajando en el <a class="link" href="https://www.youtube.com/playlist?list=PLW9WMn8xJQsXcZ3EWS7wBlLqnniJtjidp&utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=el-test-de-eliza" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">curso de filosofía networkista</a>. Si todavía no lo viste, son 8 clases que presentan el paradigma filosófico en que venimos trabajando.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Por último, quería contarte que estamos avanzando mucho en el diseño y la implementación de un nuevo sistema de cooperación. Presentamos la idea en la última clase del curso, y desde entonces estuvimos trabajando en ese sistema.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La humanidad usa dos sistemas para cooperar en gran escala: las jerarquías y el mercado. El mercado incentiva el individualismo, mientras que las jerarquías habilitan la concentración de poder. En el curso, vimos que casi todas las crisis de la sociedad pueden rastrearse a ese dilema, que se puede resolver.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Si te interesa el problema, no dudes en ver el curso y ponerte en contacto.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Te mando un abrazo,<br>Juan</p><p class="paragraph" style="text-align:left;"></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"></p><p class="paragraph" style="text-align:left;"></p></div><div class='beehiiv__footer'><br class='beehiiv__footer__break'><hr class='beehiiv__footer__line'><a target="_blank" class="beehiiv__footer_link" style="text-align: center;" href="https://www.beehiiv.com/?utm_campaign=f9a97e8b-273c-40c1-8c31-7c7626322184&utm_medium=post_rss&utm_source=filosofia_del_futuro">Powered by beehiiv</a></div></div>
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  <title>El paradigma de la red</title>
  <description>Primer curso del nuevo paradigma</description>
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  <pubDate>Mon, 14 Apr 2025 18:58:33 +0000</pubDate>
  <atom:published>2025-04-14T18:58:33Z</atom:published>
    <dc:creator>Juan Fernández Zaragoza</dc:creator>
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</style><div class='beehiiv__body'><p class="paragraph" style="text-align:left;">Hola!</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Quería contarte que la semana que viene empieza un curso de 8 clases sobre el paradigma de la red. A través del curso, veremos cómo los tejidos de cooperación son las “placas tectónicas” de la sociedad. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Primero vamos a ver las leyes de cómo funcionan y evolucionan los tejidos de cooperación, para después entender cómo los movimientos del tejido social causan los fenómenos emocionales, culturales, políticos y económicos de gran escala. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Podés anotarte y ver el programa en <a class="link" href="https://forms.gle/aZRHvejD8vZYL9uw8?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=el-paradigma-de-la-red" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">este link</a>, pero te cuento por arriba cómo está armado el curso.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La primera clase es una introducción general que cuenta de qué se trata el paradigma de la red y en qué se distingue de paradigmas anteriores de pensamiento político. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">En la clase 2, vamos a ver cómo funcionan los tejidos de cooperación. Esto implica entender qué rol cumplen en la cooperación humana, cómo funciona cada uno de los tejidos, y a partir de esas observaciones, ver por qué las jerarquías tienden a crecer y las comunidades a desintegrarse. Eso nos permitirá entender cómo, por qué y hacia dónde se mueven las “placas tectónicas” de la sociedad, pero todavía sin ver cómo causan los distintos “terremotos” (que serían los fenómenos emocionales, culturales, etc. que nos interesan social y políticamente).</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La clase 3 presenta cómo el crecimiento de las jerarquías y la desintegración de las comunidades causan las epidemias de malestar emocional. En el camino, estudiaremos cómo muchas de nuestras emociones responden directamente a lo que sucede en nuestros tejidos de cooperación (porque, de hecho, su rol es ayudarnos a cooperar).</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La clase 4 trata con mayor detenimiento cómo crecen las jerarquías a través de la historia, lo cual explica muchas cosas. Por ejemplo, permite entender cuándo y por qué suceden las revoluciones, los autoritarismos, las independencias y hasta los colapsos civilizatorios. Además, explica por qué los beneficios del desarrollo tecnológico tienden a concentrarse en pocas manos en lugar de distribuirse.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Después habrá dos clases que ayudan a contextualizar el paradigma de la red en la historia de los paradigmas de pensamiento social.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La clase 5 observa que ni el marxismo ni la economía mainstream podrían haber visto los tejidos de cooperación, porque las herramientas de modelado que existían cuando nacieron estos paradigmas eran incapaces de conceptualizar redes. Además, veremos cómo los errores predictivos de aquellos paradigmas nacían puntualmente de haber ignorado cómo funciona el tejido social.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La clase 6 observa que otros marcos teóricos de la posmodernidad intentaron corregir los errores de las teorías previas centrándose en la ideología y el discurso. Sin embargo, la ciencia actual demuestra que la ideología y el discurso responden a los tejidos de cooperación (y no al revés). A través de algunos casos de estudio, veremos cómo las transformaciones culturales obedecen a cambios en los tejidos de cooperación.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Hacia el final, la clase 7 muestra cómo otros grandes problemas en la agenda de la sociedad, como la crisis ambiental o la seguridad en torno a la inteligencia artificial, dependen fundamentalmente de problemas en los tejidos de cooperación. Esto quiere decir que los problemas se resolverán espontáneamente una vez resueltos los problemas de los tejidos, y al mismo tiempo, que no pueden ser resueltos hasta no resolver los problemas de los tejidos.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Finalmente, después de haber mostrado cómo los tejidos rigen a la sociedad y, en particular, cómo nuestros problemas más apremiantes en realidad radican en el tejido social, presentaremos el quinto tejido. El quinto tejido sería un nuevo tejido de cooperación que resolvería los problemas de los tejidos anteriores. Como la mayoría de nuestros problemas sociales, económicos y políticos son intrínsecos a los 4 tejidos preexistentes, sólo podremos resolverlos construyendo uno nuevo. Terminaremos el curso presentando algunos avances en el diseño del quinto tejido.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Para recibir más información sobre el curso, o recibir las grabaciones de las clases, <a class="link" href="https://forms.gle/aZRHvejD8vZYL9uw8?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=el-paradigma-de-la-red" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">anotate</a>. Nos vemos pronto!</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Te mando un abrazo,<br>Juan</p></div><div class='beehiiv__footer'><br class='beehiiv__footer__break'><hr class='beehiiv__footer__line'><a target="_blank" class="beehiiv__footer_link" style="text-align: center;" href="https://www.beehiiv.com/?utm_campaign=605febde-afe1-409f-81c5-9824688f6d0f&utm_medium=post_rss&utm_source=filosofia_del_futuro">Powered by beehiiv</a></div></div>
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  <title>Quedarse solo en el fin del mundo</title>
  <description>Ironía y salud mental en redes sociales</description>
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  <pubDate>Sat, 25 Jan 2025 14:00:00 +0000</pubDate>
  <atom:published>2025-01-25T14:00:00Z</atom:published>
    <dc:creator>Giovanna Cirianni</dc:creator>
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</style><div class='beehiiv__body'><p class="paragraph" style="text-align:left;">El humor evoluciona al mismo ritmo que el resto de la cultura, por eso la total confusión de nuestros padres o abuelos ante los memes que les mostramos. La aceleración desenfrenada de las comunicaciones en los últimos treinta años nos ha distanciado más las experiencias vitales de distintas generaciones, sino que también explica parte de las mutaciones de los memes<i>. </i>La explosión de datos en Internet ha determinado mucho más que solo imágenes graciosas, pero estas resultan un gran indicador de dónde estamos, y quizá, hacia dónde podemos ir.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Adam Aleksic (conocido en redes sociales como <a class="link" href="https://www.instagram.com/etymologynerd/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=quedarse-solo-en-el-fin-del-mundo" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">etymologynerd</a>) ha caracterizado el humor de la generación Z como principalmente irónico. Desde hace algunos meses reflexiona bastante al respecto <a class="link" href="https://etymology.substack.com/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=quedarse-solo-en-el-fin-del-mundo" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">en su newsletter</a>, planteando que “desde sus inicios, Internet ha pasado por decenas de capas de ironía. Podríamos actuar como si <i>skibidi</i>, <i>rizz </i>y <i>gyat </i>fueran reversiones sin sentido de humor infantil, pero en realidad son guiños post-post-post-irónicos a sí mismos. Cada término nuevo refleja una hiperconciencia de nuestra realidad <i>hiperonline</i>.” </p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Esta descripción del humor de los nativos digitales me pareció sensata, pero inmediatamente me llevó a preguntarme por qué. <b>¿Por qué la prevalencia de la ironía y la parodia por sobre otros tipos de humor?</b> Lo comenté con <a class="link" href="https://www.instagram.com/juanozaragoza/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=quedarse-solo-en-el-fin-del-mundo" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Juan</a> y me sugirió una línea interesante para responder.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">El mundo digital que habitamos nos enfrenta a una contradicción fuerte. Por un lado, las crisis climáticas y económicas nos orillan al pesimismo más absoluto. Como dice <a class="link" href="https://ifunny.co/picture/at-life-coach-dkulchar-trying-to-explain-to-my-parents-dUkZqT139?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=quedarse-solo-en-el-fin-del-mundo" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">un tweet</a>: “tratando de explicarle a mis padres (muy amablemente) que nadie menor de 40 años espera que pasen cosas buenas nunca más”. Sin embargo, <a class="link" href="https://filosofiadelfuturo.com/p/estrs-depresin-felicidad-y-entusiasmo?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=quedarse-solo-en-el-fin-del-mundo" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">estamos cotidianamente expuestos a la gente más linda, rica e inteligente</a>. El mundo se está acabando pero todos parecen estar bien, menos yo. </p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Que el contexto mundial nos empuja al cinismo es algo que podemos experimentar de primera mano. Lo interesante es que tenemos evidencia de cómo se relaciona lo que nos da risa con nuestra salud mental.<a class="link" href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10936143/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=quedarse-solo-en-el-fin-del-mundo#sec14" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow"> Un estudio de la Universidad Cattolica y la Universidad de Florencia (Italia)</a> mostró correlaciones importantes entre estados anímicos y tipos de humor: “En los resultados de múltiples regresiones lineales, la ironía se asoció positivamente con la ansiedad y el estrés. El ingenio fue un factor asociado con la ansiedad, mientras que el sarcasmo se relaciona positivamente con la depresión.”<a href="#b-0c866f60-6f13-4071-962e-16aad502d593" target="_self" title="1 Una regresión lineal es un método estadístico que permite analizar la relación entre una variable dependiente (como ansiedad o estrés) y una o más variables independientes (en este caso, humor benigno, ironía, ingenio, y sarcasmo)." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">1</sup></a> (<a class="link" href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/?term=%22Dionigi+A%22%5BAuthor%5D&utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=quedarse-solo-en-el-fin-del-mundo" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Dionigi</a> <a class="link" href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/?term=%22Duradoni+M%22%5BAuthor%5D&utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=quedarse-solo-en-el-fin-del-mundo" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Duradoni</a>,<a class="link" href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/?term=%22Vagnoli+L%22%5BAuthor%5D&utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=quedarse-solo-en-el-fin-del-mundo" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow"> Vagnoli</a>: 2023)</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">La ironía y el absurdismo son el cotidiano en plataformas que te muestran dramáticos anuncios sobre alguna crisis humanitaria, cuando lo único que querías ver era un tutorial para un budín de limón. Pero también podemos entenderlo como un síntoma más del estado de depresión general que nos causa encontrarnos solos en el fin del mundo. </p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">A pesar de que al análisis político y a la crítica social les sea fácil explicar las crisis personales a partir del macro-derrumbe, por definición ninguno de nosotros se ve directamente afectado por aquellas crisis que nos exceden. Y no por entumecimiento, sino porque nunca lo hicimos. No podemos empatizar con todo el mundo<a href="#b-3ad38369-4e0f-4863-9a74-b4cd6572de73" target="_self" title="2  En ruso, “paz” y “mundo” se dicen igual: mir (мир). La razón de esto nos compete. Ambas palabras se originan en lo agradable y armonioso, que a su vez se asoció con la comunidad, y eventualmente se extendió a todo el mundo. Para casi cualquier premodernx, la comunidad era el mundo, y una comunidad pacífica era casi la definición de felicidad. Los eslavos solo nos dejaron un lindo recordatorio lingüístico." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">2</sup></a> , toda empatía siempre fue cercana. </p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">La creciente desigualdad tiene efectos crueles en nuestra generación. La disolución de las comunidades y la decepción en las promesas meritocráticas, junto con una contraproducente presión por atender a las crisis globales ha terminado de desmoronar ese famoso “sentido de la vida” (que por supuesto, solo se nombra cuando está en jaque): Todos grandes pilares vitales de nuestros abuelos hoy pueden ser desestimados. La escuela y la universidad no te enseñan no que necesitas en la vida, un trabajo estable es esclavizante, casarse es un trámite, tener hijos es egoísta, expresarse espontáneamente es <i>cringe</i>, la vida social es demandante, la religión es una estafa.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Paradójicamente, el individualismo y la autorreferencia siguen ganando terreno ante esta orfandad. Pero ni la selfie ni el poema “yoísta” de Instagram son puras formas de narcisismo, sino intentos de ser vistos por otros. Le demandamos a la plataforma que nos entregue la conexión prometida. Quienes escribimos, escribimos lo que queremos leer: algún intento de explicación, algo que describa nuestra angustia, algo íntimo que nos acompañe. La plataforma defrauda, pero no se queda atrás. </p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">En las últimas actualizaciones de Instagram se nota el intento de la compañía por activar un sentido de comunidad casi perdido. Primero lanzaron, literalmente, las “comunidades”, que pronto fracasaron en forma de spam de influencers. Luego, una opción de historias que solo se muestran a aquellos seguidores que respondan con un mensaje, incentivando la interacción por mensajes privados. Desde hace unas semanas, se pueden compartir historias con un grupo selecto de personas, una especie de super-super mejores amigos.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Quizá Meta está empezando a notar que sus servicios pasaron hace rato <a class="link" href="https://txt.networkismo.com/assets/ebooks/La_reforestacion_social.pdf?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=quedarse-solo-en-el-fin-del-mundo" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">el punto óptimo de conectividad.</a></p><hr class="content_break"><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Hola! </p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Soy <a class="link" href="https://www.instagram.com/giovigeraldina/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=quedarse-solo-en-el-fin-del-mundo" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Giovanna</a>, escribí la nota que acabas de leer.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Además de los enlaces que incluí como referencia, te recomiendo leer <i><a class="link" href="https://filosofiadelfuturo.com/p/redes-sociales-ansiedad-y-depresion?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=quedarse-solo-en-el-fin-del-mundo" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Redes sociales, ansiedad y depresión</a></i><span style="color:rgb(34, 34, 34);"><i>, </i></span><span style="color:rgb(34, 34, 34);">que explica con más detalle el mecanismo detrás de las crisis de salud mental, consecuencia de la hiperconectividad social en la que vivimos hace un par de décadas.</span></p><p class="paragraph" style="text-align:justify;"><span style="color:rgb(34, 34, 34);">Y para profundizar en algunas ideas de la segunda parte de la nota, te recomiendo </span><i><a class="link" href="https://filosofiadelfuturo.com/p/las-redes-sociales-no-son-drogas?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=quedarse-solo-en-el-fin-del-mundo" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Las redes sociales no son drogas</a></i><span style="color:rgb(34, 34, 34);"><i>, </i></span><span style="color:rgb(34, 34, 34);">que te explica por qué cuando la pasas bien con tus amigos te olvidas del celular.</span></p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Ante todo, me interesa que pensemos a fondo estas dinámicas para no calificarlas como normalmente se lo hace: irreversibles. Aleksic ha reflexionado bastante sobre una palabra asociada al humor de la generación Z y Alpha, y que decidí dejar fuera de la nota: <i>brainrot </i>(neologismo muy difícil de traducir, pero haré mi mejor intento con “pudrición cerebral”). La descomposición es un proceso irreversible, porque corresponde a las cosas muertas. Y las redes humanas son, por suerte, un sistema vivo.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Espero que enero te haya permitido una conectividad óptima.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Un abrazo,<br>Giovanna<br>Filosofía del Futuro</p><div style="border-top:2px solid #272A2F1A;padding:15px;"><p id="b-0c866f60-6f13-4071-962e-16aad502d593"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">1</span>&nbsp; Una regresión lineal es un método estadístico que permite analizar la relación entre una variable dependiente (como ansiedad o estrés) y una o más variables independientes (en este caso, humor benigno, ironía, ingenio, y sarcasmo). </p><p id="b-3ad38369-4e0f-4863-9a74-b4cd6572de73"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">2</span>&nbsp;  En ruso, “paz” y “mundo” se dicen igual: mir (мир). La razón de esto nos compete. Ambas palabras se originan en lo agradable y armonioso, que a su vez se asoció con la comunidad, y eventualmente se extendió a todo el mundo. Para casi cualquier premodernx, la comunidad <i>era </i>el mundo, y una comunidad pacífica era casi la definición de felicidad. Los eslavos solo nos dejaron un lindo recordatorio lingüístico. </p></div></div><div class='beehiiv__footer'><br class='beehiiv__footer__break'><hr class='beehiiv__footer__line'><a target="_blank" class="beehiiv__footer_link" style="text-align: center;" href="https://www.beehiiv.com/?utm_campaign=16fd52cc-3f0b-452f-8fe6-698ff52a3fd4&utm_medium=post_rss&utm_source=filosofia_del_futuro">Powered by beehiiv</a></div></div>
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      <item>
  <title>Mitos, leyendas y espíritu de las redes</title>
  <description>Por qué existen el animismo y las teorías conspirativas</description>
  <link>https://filosofiadelfuturo.com/p/mitos-leyendas-y-esp-ritu-de-las-redes</link>
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  <pubDate>Sun, 19 Jan 2025 14:00:00 +0000</pubDate>
  <atom:published>2025-01-19T14:00:00Z</atom:published>
    <dc:creator>Giovanna Cirianni</dc:creator>
  <content:encoded><![CDATA[
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</style><div class='beehiiv__body'><p class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:rgb(31, 31, 31);">Hace unas semanas, a propósito del </span><a class="link" href="https://filosofiadelfuturo.com/p/por-qu-salvar-los-hroes?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=mitos-leyendas-y-espiritu-de-las-redes" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">peso ético y social del heroísmo</a><span style="color:rgb(31, 31, 31);">, hablamos de la paradoja de la atención: las personas damos especial importancia a lo infrecuente, y por eso nuestras explicaciones del mundo suelen tener como protagonistas fenómenos misteriosos, aparentemente incontrolables. </span></p><p class="paragraph" style="text-align:justify;"><span style="color:rgb(31, 31, 31);">Las maneras que hemos encontrado de tratar con estos misterios son muchas, pero una de las más elocuentes es la tendencia a la animación de los fenómenos naturales en la antigüedad.</span></p><h2 class="heading" style="text-align:justify;" id="a-imagen-y-semejanza"><span style="color:rgb(31, 31, 31);"><b>A imagen y semejanza</b></span></h2><p class="paragraph" style="text-align:justify;"><span style="color:rgb(31, 31, 31);">El animismo es la base de muchísimas religiones, desde la antigua Grecia hasta el sintoísmo en Japón. Una definición de mito es “narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico”. Que las mitologías estén construidas en torno a figuras animadas no es algo obvio. La explicación del mundo a imagen y semejanza humana tiene causas y consecuencias que, igual que los mitos, exceden el tiempo histórico.</span></p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Durante millones de años, las personas hemos ido afinando incontables estrategias que ejecutamos a diario. Estas micro acciones son las que posibilitan nuestra comunicación no verbal, aquello que hoy llamamos intuición y que es tanto más viejo y más complejo que la lengua. Nuestra fisiología está adaptada para facilitar la comunicación con los otros. Un ejemplo clásico es la esclera visible (espacio blanco de los ojos), notoriamente grande en seres humanos y  que nos permite saber en qué dirección está mirando alguien más o reconocer el contacto visual. Además, tenemos amplísimas posibilidades de expresión facial y manual en comparación con otros mamíferos.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">A la par de estas capacidades de expresión, afinamos un sistema a medida para recibir y procesar señales de otras personas. Un fenómeno análogo es la pareidolia: la tendencia a ver rostros humanoides en objetos como un auto o un enchufe. Es fundamental para nuestra supervivencia reconocer rostros humanos, y la capacidad de hacerlo tiene como contracara sobreinterpretar algunas cosas. Lo importante es que no entendemos esas formas humanizadas a nuestra propia imagen y semejanza, sino a la imagen y semejanza de las otras personas que nos rodean. Los espejos se inventaron hace un par de días históricos (y la <i>selfie</i>, hace dos minutos).</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Ver una cara en un enchufe es un poco como pensar en un dios de la lluvia. Podemos usar lo que Edmund Husserl llamó el problema de la intersubjetividad. Cuando vemos o interactuamos con otra persona cuyo cuerpo o comportamiento es similar al nuestro, proyectamos hacia ella nuestra propia experiencia consciente. En el caso concreto de una conversación, la lógica sería algo así como “yo tengo conciencia y hablo con coherencia, mi interlocutor habla con coherencia, por lo tanto tiene conciencia”. Hasta 2020, esta generalización era casi infalible. Luego vinieron los grandes modelos de lenguaje y empezamos a darle las gracias a una IA por miedo a herir sus sentimientos.</p><h2 class="heading" style="text-align:justify;" id="entender-lo-complejo"><b>Entender lo complejo</b></h2><p class="paragraph" style="text-align:justify;">La importancia particular de los mitos es que son la forma que tuvimos durante la mayor parte de nuestra historia de entender complejidades no humanas, como las dinámicas sociales o los fenómenos naturales. Los antiguos lo resolvieron echando mano de la intuición, pero los modernos fueron más caprichosos y creyeron haber superado con herramientas insuficientes (la razón) milenios de intuiciones colectivas<a href="#b-145bff06-0ceb-40ff-bb27-fe5242820a42" target="_self" title="1  Kant decía que la ilustración era la adultez de la humanidad, pero parece cada vez más claro que ha sido nuestra adolescencia." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">1</sup></a> . </p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Este espíritu cientificista se puede encontrar hoy en discursos que descartan cualquier terapia que no esté basada en evidencia, con la astrología o el tarot como ejemplos paradigmáticos. Pero la evidencia pertenece al orden de lo formal, lo lingüísticamente comprobable. Los símbolos y los arquetipos no se leen racionalmente, y por eso tampoco son predictivos (aunque en la cultura popular sea común asociar la cartomancia a la adivinación). La claridad que nos puede proveer una lectura de tarot se asienta en dos bases intuitivas: el peso simbólico de las cartas y la comunicación, no necesariamente verbal, entre consultante y tarotista.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">La sobreestimación de la razón se explica con la <a class="link" href="https://filosofiadelfuturo.com/p/por-qu-salvar-los-hroes?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=mitos-leyendas-y-espiritu-de-las-redes" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">paradoja de la atención</a>. Todos los días hacemos cosas, generamos opiniones y tomamos decisiones. Casi nada de eso pasa por nuestro pensamiento crítico. Sin embargo, somos muy hábiles dando razones si se nos piden. Este fenómeno se llama racionalización y ha sido muy estudiado en experimentos sobre sesgos cognitivos. Si me preguntas por qué defiendo el Tarot te puedo hablar de Jung, de la intuición y otras cosas más, pero quizá la respuesta más sencilla es que hace un par de años varios colegas y amigos leían las cartas, y yo también quise aprender. En este sentido, la racionalización es un fenómeno bastante parecido al pensamiento mítico. Racionalizar nuestras decisiones es asignar conciencia a los condicionamientos de la red humana sobre uno mismo.</p><h2 class="heading" style="text-align:justify;" id="conciencia-y-voluntad"><b>Conciencia y voluntad</b></h2><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Es fácil identificar la asignación de conciencia a fenómenos naturales en tradiciones animistas y politeístas, pero eso no significa que estén ausentes en el monoteísmo. En el mundo cristiano, la voluntad divina suele insertarse en la relación del individuo con su comunidad. El cielo y el infierno son extensiones radicales de las posibles consecuencias de acciones en este mundo. Incluso el antídoto al infierno, el arrepentimiento, puede tener efectos claros en la redención de una persona con su comunidad. En ambos modelos religiosos esa conciencia divina implica una voluntad: es la voluntad de Zeus lanzar rayos, así como es voluntad divina el destino de las almas en la vida eterna.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">La asociación directa de conciencia y voluntad nos trae problemas cuando usamos la intuición para explicar comportamientos o fenómenos sociales. Si asumimos, como lo hicieron los modernos, que el hombre es un animal racional y vemos la voluntad como marca humana característica, entonces es esperable que otorguemos voluntad a fenómenos humanos complejos. </p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">En el libro <i><a class="link" href="https://txt.networkismo.com/el-networkismo.html?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=mitos-leyendas-y-espiritu-de-las-redes" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Patrones: Economía para redes</a></i> se argumenta que la teoría marxista y el liberalismo también tuvieron explicaciones voluntaristas de la economía porque no entendían las leyes que rigen la historia. Muchas realidades sociales injustas o nocivas son fenómenos que emergen de miles de acciones locales simples, y no un plan malvado oculto. Un ejemplo clásico de esto es el <a class="link" href="https://filosofiadelfuturo.com/p/la-segregacin?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=mitos-leyendas-y-espiritu-de-las-redes" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">modelo de Schelling, que describe la segregación racial en Chicago</a>. </p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">En los últimos años hemos visto cómo brotan en internet decenas de teorías conspirativas sobre villanos sectarios, en lugar de entender las aceleradas crisis globales como el resultado esperable del modelo económico global imperante, donde no hay un solo culpable claro. Nunca antes tuvimos que explicar complejidades del calibre de una red humana globalizada. </p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Si bien hay jerarquías y liderazgos, pensar las crisis globales como resultado del plan de algunas personas es sobreestimar a las personas, y subestimar las fallas fundamentales del sistema.</p><hr class="content_break"><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Hola!</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Soy <a class="link" href="https://www.instagram.com/giovigeraldina/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=mitos-leyendas-y-espiritu-de-las-redes" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Giovanna</a>, escribí esta nota porque me interesa pensar las historias como manifestaciones de nuestros funcionamientos, y no como causas. </p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">En este caso partimos de los mitos antiguos, pero también hay explicaciones el mundo modernas y contemporáneas que se pueden analizar rompiendo con lo que nosotros llamamos “discursivismo”, es decir, la trampa de dar protagonismo al discurso al momento de analizar el comportamiento.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Si te interesa este tema, te recomiendo mucho leer leer los textos de <a class="link" href="https://txt.networkismo.com/el-networkismo.html?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=mitos-leyendas-y-espiritu-de-las-redes" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Juan</a> y <a class="link" href="https://filosofiadelfuturo.com/p/la-segregacin?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=mitos-leyendas-y-espiritu-de-las-redes" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Mariano </a>a los que hice referencia en la nota. También podes consultar el proyecto de los <a class="link" href="https://txt.networkismo.com/index.html?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=mitos-leyendas-y-espiritu-de-las-redes" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Cuadernos Networkistas</a>; esta nota adelanta algunas de las ideas de <i>El nexo: Los mitos y la red</i>, quinto volumen (aún inédito) de la colección. </p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Por último te invito, si todavía no lo hiciste, a dejarnos un mensajito sobre por qué te gusta leernos en <a class="link" href="https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSd41b0VVPXh_d-Bphx2Gr8RPE30jddHv-DPj8abTfN9tSqlWg/viewform?usp=dialog&utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=mitos-leyendas-y-espiritu-de-las-redes" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">este formulario</a>. Nos encantará leerte.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Te mando un abrazo.<br>Giovanna<br>Filosofía del Futuro</p><div style="border-top:2px solid #272A2F1A;padding:15px;"><p id="b-145bff06-0ceb-40ff-bb27-fe5242820a42"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">1</span>&nbsp;  Kant decía que la ilustración era la adultez de la humanidad, pero parece cada vez más claro que ha sido nuestra adolescencia. </p></div></div><div class='beehiiv__footer'><br class='beehiiv__footer__break'><hr class='beehiiv__footer__line'><a target="_blank" class="beehiiv__footer_link" style="text-align: center;" href="https://www.beehiiv.com/?utm_campaign=c50950b8-9625-4e9f-94bc-0ca553a9468d&utm_medium=post_rss&utm_source=filosofia_del_futuro">Powered by beehiiv</a></div></div>
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  <title>Celebrar la creatividad </title>
  <description>Solo podemos aportar valor en diálogo otros.</description>
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  <pubDate>Sat, 11 Jan 2025 14:00:00 +0000</pubDate>
  <atom:published>2025-01-11T14:00:00Z</atom:published>
    <dc:creator>Juan Fernández Zaragoza</dc:creator>
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</style><div class='beehiiv__body'><p class="paragraph" style="text-align:left;">Cuando mostrás tu trabajo por primera vez, pasa algo interesante. La forma en que otros responden no solo afecta cómo te sentís, sino que moldea lo que vas a crear después.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Empecé a pensar en esto cuando noté un patrón entre personas creativas. Los que terminan construyendo cosas interesantes suelen haber comenzado con un proyecto pequeño que recibió apreciación inesperada de personas que respetaban. Esa respuesta temprana, además de alentarlos, marcó la dirección de su trabajo futuro.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">No se trata de motivación en el sentido básico de que &quot;el elogio se siente bien&quot;. Hay algo más profundo sucediendo, algo que se conecta con cómo evolucionaron nuestros cerebros para manejar las recompensas sociales. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Tampoco se trata del elogio en un sentido superficial. Los cumplidos vacíos no tienen este efecto. Lo importante es la apreciación genuina de personas cuya comprensión y valores se alinean con tus aspiraciones.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Cuando nuestros ancestros vivían en grupos pequeños, la supervivencia dependía de hacer contribuciones valiosas al grupo. Pero el valor es algo complicado; no siempre es obvio qué terminará siendo útil para otros. Por eso desarrollamos mecanismos sofisticados para detectar y responder a la retroalimentación social.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Heredamos circuitos cerebrales que evolucionaron cuando la reputación era el equivalente prehistórico de la economía de mercado. En ese entonces, hacer algo valioso para tu comunidad (desde cazar exitosamente hasta curar a alguien) significaba literalmente recibir comida a cambio. La supervivencia de nuestros ancestros dependía de su capacidad para contribuir de maneras que su comunidad valorara.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Pensá en lo que sucede cuando alguien escribe su primer post en un blog y obtiene reconocimiento generalizado. Esa experiencia no solo los hace sentir bien, también les enseña algo crucial: dónde pueden crear valor sus esfuerzos. El cerebro encuentra una dirección prometedora y enfoca toda su atención y energía en ella.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Por eso la apreciación genuina es tan poderosa. Cuando alguien se involucra realmente con tu trabajo está ayudándote a crear. Está proporcionando retroalimentación que moldea el desarrollo de habilidades e intereses. Los creadores exitosos suelen estar inusualmente sintonizados con la apreciación genuina, casi como si siguieran una brújula interna. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Esto se nota claramente en proyectos de código abierto. Los desarrolladores pasan incontables horas contribuyendo a proyectos sin retribución económica porque la apreciación de pares calificados es una señal altamente confiable sobre el valor de su trabajo y los ayuda a desarrollar las habilidades que serán más útiles.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Esta perspectiva sugiere que hemos estado pensando la motivación al revés. El impulso interno del creador no existe aislado; nuestra creatividad está profundamente entrelazada con la retroalimentación social. Por eso rodearte de la comunidad correcta es crucial para el trabajo creativo. No son solo una audiencia, sino participantes activos en un sistema antiguo que ayuda a dirigir el esfuerzo humano hacia resultados valiosos.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Cuando alguien admira genuinamente tu trabajo, tu cerebro lo procesa como si estuviera invirtiendo en tus esfuerzos futuros, porque durante la gran mayoría de la historia humana, eso era exactamente lo que pasaba. La apreciación era una señal que decía &quot;seguí haciendo este tipo de cosas, la comunidad te va a apoyar&quot;.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">No es tan diferente de cómo los inversores modernos impulsan <i>startups</i>. Pero en lugar de operar a través de cálculos financieros explícitos, este sistema antiguo funciona a través de la emoción y la intuición. Es una forma de computación social que ayuda a determinar qué necesita la comunidad y qué rol podría cumplir mejor cada persona en crearlo.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Lo más interesante es cómo se crean bucles de retroalimentación. El buen trabajo atrae apreciación sofisticada, que guía la creación de mejor trabajo, que atrae apreciación aún más sofisticada.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Esta manera de pensar la motivación tiene implicaciones prácticas. Si estás dirigiendo una organización creativa, lo más importante no son los sistemas formales de <i>feedback</i>, sino asegurarse que la apreciación genuina fluya hacia el trabajo prometedor. Querés que la gente pueda detectar fácilmente cuándo está creando valor real y promover buenos apreciadores.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La próxima vez que aprecies el trabajo de alguien, recordá que tu respuesta no solo los está alentando, sino que está ayudando a crear lo que harán después. Eso no solo es agradable, sino que es necesario.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Nuestro impulso interno no se trata solo de hacer cosas. Se trata de participar en un sistema antiguo y sofisticado que ayuda a dirigir el esfuerzo humano hacia lo que más nos importa como comunidad.</p><hr class="content_break"><p class="paragraph" style="text-align:left;">¡Hola! </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Espero que hayas tenido un buen inicio de año. Soy <a class="link" href="https://www.instagram.com/giovigeraldina/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=celebrar-la-creatividad" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Giovanna</a>, quizá me recordás de <a class="link" href="https://filosofiadelfuturo.com/p/por-qu-salvar-los-hroes?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=celebrar-la-creatividad" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Por qué salvar a los héroes</a>, en respuesta a un texto de Ursula K. Leguin.<br><br>La nota que acabas de leer fue escrita por <a class="link" href="https://www.instagram.com/juanozaragoza/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=celebrar-la-creatividad" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Juan Fernández Zaragoza</a>.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El rol de las emociones en nuestra vida social, y cómo regulan la cooperación es un tema que se desarrolla en el libro <a class="link" href="https://txt.networkismo.com/reduccionismo-necesario.html?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=celebrar-la-creatividad" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Nodos: psicología para redes</a>. Por ahora están disponibles los primeros capítulos, pero cuando esté terminado subiremos un borrador descargable como ya hicimos con <a class="link" href="https://txt.networkismo.com/introduccion-economia.html?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=celebrar-la-creatividad" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Patrones</a> y <a class="link" href="https://txt.networkismo.com/index.html?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=celebrar-la-creatividad" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">La reforestación social</a>.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Esta semana, mirando de frente a un año que nos entusiasma mucho, queremos hacerte un pedido especial: ¿nos ayudás <a class="link" href="https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSd41b0VVPXh_d-Bphx2Gr8RPE30jddHv-DPj8abTfN9tSqlWg/viewform?usp=dialog&utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=celebrar-la-creatividad" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">contando por qué</a> recomendarías Filosofía del Futuro?</p><div class="embed"><a class="embed__url" href="https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSd41b0VVPXh_d-Bphx2Gr8RPE30jddHv-DPj8abTfN9tSqlWg/viewform?usp=dialog&utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=celebrar-la-creatividad" target="_blank"><div class="embed__content"><p class="embed__title"> Recomendá a Filosofía del Futuro </p><p class="embed__description"> En 2019 arrancamos la newsletter para afianzar algo que nos parecía fundamental, y sin embargo poco trabajado: pensar la revolución tecnológica, científica y productiva de la computación desde una perspectiva filosófica. <br><br>Cinco años después, con un desarrollo teórico, talleres, y hasta una pandemia de por medio, este proyecto ha conectado a muchísimas personas con inquietudes similares. <br><br>Sin embargo, las respuestas que recibimos suelen ser por privado. También hemos crecido por el boca a boca, pero nos gustaría poder compartir un poco de todo eso con futuros miembros de la comunidad. <br><br>Por eso armamos este formulario, donde podes contar por qué te parece interesante lo que hacemos. Los mensajes son anónimos (a menos que quieras firmar) y los compartiremos en la página de inicio de nuestro blog y en nuestras redes sociales.<br><br>Podes, por ejemplo, comentar una nota que recuerdes particularmente, compartir por qué decidiste suscribirte o simplemente dejar alguna impresión general que tengas de lo que escribimos.<br></p></div><img class="embed__image embed__image--right" src="https://lh6.googleusercontent.com/smfnww7ulLSbiJiBFJbrox3s4bz3U9X5zQ-v5jOXQB01B-B2JxKSoc_M4c6XyfiWs24GYdfowCY=w1200-h630-p"/></a></div><p class="paragraph" style="text-align:left;">Nos va a dar mucho gusto leerte, pero también va a guiar nuestro trabajo en adelante ;)<br><br>Muchas gracias por ser parte de este proyecto.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Te mando un abrazo grande,<br>Giovanna<br>Filosofía del Futuro</p></div><div class='beehiiv__footer'><br class='beehiiv__footer__break'><hr class='beehiiv__footer__line'><a target="_blank" class="beehiiv__footer_link" style="text-align: center;" href="https://www.beehiiv.com/?utm_campaign=17ec066b-7af3-411c-b5bb-cb4f86e3b2c6&utm_medium=post_rss&utm_source=filosofia_del_futuro">Powered by beehiiv</a></div></div>
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  <title>La revolución es este año</title>
  <description>Diseñar un sistema económico </description>
  <link>https://filosofiadelfuturo.com/p/la-revolucion-es-este-a-o</link>
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  <pubDate>Sat, 04 Jan 2025 19:39:50 +0000</pubDate>
  <atom:published>2025-01-04T19:39:50Z</atom:published>
    <dc:creator>Juan Fernández Zaragoza</dc:creator>
  <content:encoded><![CDATA[
    <div class='beehiiv'><style>
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</style><div class='beehiiv__body'><p class="paragraph" style="text-align:left;">Este año queremos empezar <a class="link" href="https://filosofiadelfuturo.com/p/la-startup-del-siglo?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=la-revolucion-es-este-ano" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">la revolución como startup</a>: diseñar un sistema económico mejor y hacerlo crecer<a href="#b-fb674271-878b-47b7-8f29-ca08ff9a833c" target="_self" title="1 El concepto de startup es ilustrativo, porque el nuevo sistema económico sería un producto sin fines de lucro." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">1</sup></a> . Creemos que esto es necesario, y estamos trabajando para lograrlo<a href="#b-a3504844-b448-4275-80b0-e5c6ddd1ff96" target="_self" title="2 Si la alternativa es derribar el sistema actual antes de tener la alternativa, tropezaremos con la misma piedra: todas las revoluciones que no surgieron de escalar un sistema económico realmente alternativo simplemente implementaron nuevas jerarquías." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">2</sup></a> .</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Imagino al nuevo sistema como un mercado, pero en el que hacer algo que perjudique a la humanidad no sea rentable (como vender ciertas drogas o contaminar ríos), y hacer cosas que la beneficien sí sea rentable (como recuperar bosques o curar el mal de Chagas).</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El as bajo la manga es que la economía comunitaria (que funciona en algunas aldeas, cooperativas pequeñas, comunas o Kibutz) ya cuenta con <a class="link" href="https://txt.networkismo.com/reconocimiento.html?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=la-revolucion-es-este-ano" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">mecanismos implícitos</a> que resuelven ese problema. Además, entendemos concretamente por qué estos mecanismos sólo funcionan en pequeñas escalas. Por eso, lograr que funcionen en grandes escalas es un problema técnico concreto que quizás podamos resolver. Si lo hacemos, será un antes y un después en la historia.</p><h2 class="heading" style="text-align:left;" id="el-diagnstico">El diagnóstico</h2><p class="paragraph" style="text-align:left;">Estamos acostumbrados a pensar que un proyecto así es imposible, pero está lejos de serlo. Hasta ahora, existieron sólo <a class="link" href="https://filosofiadelfuturo.com/p/qu-es-el-networkismo?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=la-revolucion-es-este-ano" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">dos maneras</a> de organizar la economía a gran escala: las jerarquías, en que alguien da órdenes y los demás obedecen, y el mercado, en que todos intercambian prestaciones por dinero.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Hace algunas semanas, habíamos mencionado que ambos sistemas tienen <a class="link" href="https://filosofiadelfuturo.com/p/la-startup-del-siglo?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=la-revolucion-es-este-ano" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">costos excesivamente altos</a> para organizar la economía, y que resolver el mismo problema con una fracción de los costos sería suficiente para que el sistema sea mejor y, por lo tanto, sea capaz de adquirir una adopción masiva.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Los costos excesivos del mercado nacen de las externalidades. En general, en el mercado no es rentable lo que beneficia a toda la población en general, y sí es rentable lo que perjudica a toda la población en general. Por las externalidades, al igual que la reciprocidad, el mercado sólo garantiza vínculos de cooperación “uno a uno”, pero no “uno a muchos”.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Los costos excesivos de las jerarquías nacen principalmente de la desigualdad extrema y la concentración arbitraria de la riqueza. Como permiten que los jerarcas se apropien de los <a class="link" href="https://txt.networkismo.com/colaboracion-y-liderazgo.html?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=la-revolucion-es-este-ano" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">excedentes de la colaboración</a>, entonces el resto de sus participantes sólo obtienen una pequeña fracción de lo que produce la organización.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La economía necesita jerarquías para resolver los problemas de cooperación “uno a muchos” que el mercado no resuelve. Por eso, en la gran escala, una jerarquía (el Estado) previene los daños ambientales o la falsificación de dinero (externalidades negativas) mientras que promueve la educación, la salud, y la seguridad públicas (externalidades positivas). De la misma manera, en la escala media, otra jerarquía (las empresas) resuelven la <a class="link" href="https://txt.networkismo.com/colaboracion-y-liderazgo.html?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=la-revolucion-es-este-ano" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">externalidad de trabajar</a> en una <a class="link" href="https://txt.networkismo.com/el-mercado.html?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=la-revolucion-es-este-ano" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">organización productiva compleja</a>. Esto es clave, porque implica que si resolvemos las externalidades podríamos prescindir de las jerarquías.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Además de la desigualdad y la renta de los jerarcas, las jerarquías tienen problemas de fragilidad y de procesamiento de información, porque los jerarcas son un cuello de botella de la comunicación y la organización del sistema.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">En cambio, el mercado organiza la economía de manera descentralizada y emergente<a href="#b-4bdd58e5-c6f3-4915-8030-8cdb0f26a2bf" target="_self" title="3 Esto es el mercado, no las empresas. El Estado, las empresas y corporaciones emergen por las ineficiencias del mercado y son inevitables en contextos de mercado, porque emergen para suplir problemas de externalidades. Son las jerarquías, y no el mercado, lo que genera los niveles de desigualdad arbitrarias que hoy podemos observar." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">3</sup></a> . Esto lo vuelve un sistema resiliente y autorregulado.</p><h2 class="heading" style="text-align:left;" id="un-problema-tcnico-concreto">Un problema técnico concreto</h2><p class="paragraph" style="text-align:left;">Si encontramos un sistema resiliente y autorregulado que no contenga el problema de las externalidades, obtendremos un modo alternativo de organizar la economía que:</p><ol start="1"><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">A diferencia del mercado, sea practicable sin necesidad de introducir jerarquías para evitar las externalidades de la producción y el consumo.</p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">A diferencia de las jerarquías, sea horizontal, autorregulado, resiliente y autoorganizado, para evitar los problemas de fragilidad y concentración arbitraria de la riqueza.</p></li></ol><p class="paragraph" style="text-align:left;">Afortunadamente, el problema no es estrictamente de diseño. Hace algunos meses, mencionamos que es más fácil identificar sistemas resilientes y autorregulados que ya funcionen, para “<a class="link" href="https://filosofiadelfuturo.com/p/el-cambio-vital?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=la-revolucion-es-este-ano" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">regarlos</a>” a fin de que prosperen en entornos nuevos, que inventar sistemas resilientes y autorregulados nuevos a partir de la nada.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Además, entendemos científicamente la intuición de que “el comunismo sólo funcionó en pequeñas escalas”. En otras palabras, sabemos que lo que hacen las comunas, algunas tribus y las aldeas, en que los individuos trabajan por el bien común sin necesidad de que se los ordene un jefe, tiene una <a class="link" href="https://txt.networkismo.com/reconocimiento.html?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=la-revolucion-es-este-ano" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">lógica económica oculta</a> que logra que lo más conveniente sea trabajar por el bien común, incluso para individuos egoístas. Además, conocemos los problemas concretos que impiden que esas lógicas funcionen automáticamente en las grandes escalas.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Por eso, diseñar un sistema económico nuevo no es más que un problema de escalabilidad. Si entendemos cómo escalar los mecanismos económicos de las pequeñas comunidades, podremos implementar la solución que encontremos. Por primera vez, sería posible que en una economía de gran escala sea conveniente trabajar por el bien común sin necesidad de que una jerarquía medie ese proceso. El resultado sería un sistema mucho mejor que las jerarquías y el mercado.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Una vez que contemos con el diseño adecuado, reemplazar a las jerarquías y el mercado requerirá llegar a una masa crítica de adopción del nuevo sistema para que después crezca solo, como una bola de nieve, gracias a los efectos de red. Por suerte, las plataformas que crecen por efectos de red tienden a hacerlo en forma exponencial. Eso quiere decir que si resolvemos el problema de diseño en 2025, podríamos lograr que el nuevo sistema desplace a las jerarquías y el mercado <a class="link" href="https://networkismo.com/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=la-revolucion-es-este-ano" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">cerca del 2030</a>.</p><h2 class="heading" style="text-align:left;" id="cmo-colaborar">Cómo colaborar</h2><p class="paragraph" style="text-align:left;">Concretamente, todo sistema económico que pretenda escalar necesita tres cosas:</p><ol start="1"><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Personas que lo adopten:</p><ol start="1"><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Cuantas más personas participen del sistema, más fuerte será (por efectos de red).</p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Antes de que el sistema alcance una masa crítica, habrá que “empujar” para que crezca, porque todavía será menos productivo que los sistemas anteriores.</p></li></ol></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Un tejido de cooperación escalable (como el mercado, las jerarquías, o en nuestro caso, una extensión escalable de las lógicas comunitarias).</p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Un sustento “material” para el tejido de cooperación (como lo son los billetes o las monedas digitales para el mercado, o eventualmente la plataforma digital que implemente el nuevo sistema).</p></li></ol><p class="paragraph" style="text-align:left;">En el libro de <a class="link" href="https://play.google.com/store/books/details?id=UxAuEQAAQBAJ&utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=la-revolucion-es-este-ano" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">economía para redes</a>, mostramos que el “empuje inicial” de los sistemas requiere <a class="link" href="https://txt.networkismo.com/revolucion-red.html?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=la-revolucion-es-este-ano#energ%C3%ADa-de-activaci%C3%B3n" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">energía</a>. Afortunadamente, las comunidades fuertes son una fuente de energía económica que lleva a que las personas hagan cosas en las que creen aunque estas no las beneficien económicamente, como militar en agrupaciones políticas, participar de grupos ambientalistas o llevar a cabo acciones solidarias.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Por eso, además de diseñar un nuevo tejido de cooperación, queremos fortalecer la comunidad networkista. Actualmente, los proyectos que estamos llevando a cabo en esa línea son:</p><ol start="1"><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Esta <a class="link" href="https://filosofiadelfuturo.com/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=la-revolucion-es-este-ano" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">newsletter</a>.</p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Algunos <a class="link" href="https://www.youtube.com/watch?v=JfBMf-nmY8Q&utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=la-revolucion-es-este-ano" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">videos introductorios</a> en nuestro canal de Youtube.</p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Talleres presenciales de teoría networkista.</p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Una <a class="link" href="https://txt.networkismo.com/index.html?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=la-revolucion-es-este-ano" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">colección de libros</a> que exponen cómo el nuevo marco teórico permite diagnosticar mejor las crisis más importantes de nuestra sociedad.</p></li></ol><p class="paragraph" style="text-align:left;">Para este año, queremos encarar algunos proyectos nuevos, como:</p><ol start="1"><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Empezar un podcast y mejorar el material audiovisual.</p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Organizar eventos más atractivos.</p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Mejorar la identidad visual del proyecto.</p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Nuevas formas de difusión como <i>fanzines</i> o animaciones computacionales<i>.</i></p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Dar continuidad a reuniones regulares para motivarnos en el camino.</p></li></ol><p class="paragraph" style="text-align:left;">Si alguno de esos proyectos te interesa, se te ocurre otro, o simplemente querés participar o ver algún taller o reunión, no dudes en ponerte en contacto. Para eso, podés responder a este correo o <a class="link" href="https://www.instagram.com/filosofiafuturo/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=la-revolucion-es-este-ano" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">avisarnos por Instagram</a>.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Por otra parte, si querés participar del grupo de investigación para escalar las lógicas comunitarias, podés responder a este correo con tu CV y una presentación breve contándonos por qué te gustaría participar.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Además, si conocés otros grupos o personas que tengan una misión parecida, no dudes en recomendarlos o ponernos en contacto. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Por último si se te ocurre alguna institución, filántropo o mecenas que podría interesarse por el proyecto, podemos preparar una presentación que detalle mejor el enfoque y el equipo de trabajo. Concretamente, tres cosas que potenciarían este proyecto durante el 2025 son:</p><ol start="1"><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Contar con un espacio físico en el que podamos juntarnos regularmente a trabajar (Buenos Aires).</p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Costear la posibilidad de que más miembros del equipo podamos dedicarnos <i>full-time</i> o <i>part-time</i> a este proyecto.</p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Feedback experto (tipo consultoría o mentoría).</p></li></ol><p class="paragraph" style="text-align:left;">El proyecto requerirá energía, cabeza, y una comprensión honesta y acertada de cómo funciona la realidad. Estoy convencido de que es posible, y podés formar parte.</p><hr class="content_break"><p class="paragraph" style="text-align:left;">Feliz año!</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Soy <a class="link" href="https://www.instagram.com/juanozaragoza/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=la-revolucion-es-este-ano" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Juan</a>, escribí el correo de arriba.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El sábado que viene volveremos con la programación habitual.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Si te interesan las reuniones regulares, la idea por ahora es reunirnos presencialmente una vez por semana, para construir la comunidad y el pensamiento networkista. La idea es consolidar una escena activa y creativa que nos facilite el camino por delante.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Podemos evaluar la participación virtual para la gente que está lejos, pero la idea es priorizar la presencialidad (la mayor parte del grupo está en Buenos Aires). </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Una modalidad que podrían tomar las reuniones es la siguiente:</p><p class="paragraph" style="text-align:left;"><b>1 -</b> <b>Disparador (15 min): </b>Alguien presenta una idea disparadora para conversar.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;"><b>2 - Conversación o debate (45 min): </b>Charlar y debatir sobre la idea, para ejercitar y usar la conversación como fuente de nuevas ideas.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;"><b>3 - Bajada a tierra (30 min): </b>Analizar proyectos breves y concretos que hayamos hecho la semana anterior y proponer proyectos breves y concretos para la semana siguiente (esto podría ser desde diagramar una nota del newsletter o grabar una sesión de podcast hasta organizar una reunión para preparar la identidad visual, cualquier cosa que nos motive y sume).</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">No dudes en escribirnos con cualquier idea o comentario que se te ocurra.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Te mando un abrazo grande,</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Juan</p><div style="border-top:2px solid #272A2F1A;padding:15px;"><p id="b-fb674271-878b-47b7-8f29-ca08ff9a833c"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">1</span>&nbsp; El concepto de <i>startup</i> es ilustrativo, porque el nuevo sistema económico sería un producto sin fines de lucro. </p><p id="b-a3504844-b448-4275-80b0-e5c6ddd1ff96"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">2</span>&nbsp; Si la alternativa es derribar el sistema actual antes de tener la alternativa, tropezaremos con la misma piedra: todas las revoluciones que no surgieron de escalar un sistema económico realmente alternativo simplemente implementaron nuevas jerarquías. </p><p id="b-4bdd58e5-c6f3-4915-8030-8cdb0f26a2bf"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">3</span>&nbsp; Esto es el mercado, no las empresas. El Estado, las empresas y corporaciones emergen por las ineficiencias del mercado y son inevitables en contextos de mercado, porque emergen para suplir problemas de externalidades. Son las jerarquías, y no el mercado, lo que genera los niveles de desigualdad arbitrarias que hoy podemos observar. </p></div></div><div class='beehiiv__footer'><br class='beehiiv__footer__break'><hr class='beehiiv__footer__line'><a target="_blank" class="beehiiv__footer_link" style="text-align: center;" href="https://www.beehiiv.com/?utm_campaign=3f1aa7c0-84fa-4b33-9d15-09623c7f2199&utm_medium=post_rss&utm_source=filosofia_del_futuro">Powered by beehiiv</a></div></div>
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  <title>Del chisme al OnlyFans</title>
  <description>¿Podrán?</description>
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  <pubDate>Sat, 28 Dec 2024 14:00:00 +0000</pubDate>
  <atom:published>2024-12-28T14:00:00Z</atom:published>
    <dc:creator>Juan Fernández Zaragoza</dc:creator>
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    <div class='beehiiv'><style>
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</style><div class='beehiiv__body'><p class="paragraph" style="text-align:left;">Durante siglos, la cultura occidental condenó la sexualidad femenina. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Sin embargo, las fotos seductoras se dispararon en las redes sociales, y OnlyFans se transformó en una plataforma masiva.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Explicar un cambio tan rotundo lleva a considerar aspectos fundamentales de cómo funciona la sociedad<a href="#b-ceec4c43-b432-4c8b-aeed-8f01a0e80324" target="_self" title="1 En el resumen de la teoría networkista habíamos mostrado que el discurso y las consignas no nos mueven pero parecen haberlo hecho, y son más bien la causa que la consecuencia de los fenómenos sociales. Habíamos mencionado la misma confusión al discutir el concepto de deshumanización. Hago este comentario porque la interpretación más difundida es que el actor de cambio fue la militancia de la ola feminista entre 2016 y 2020. En este artículo, veremos qué sucedió en las redes que causó el cambio en las actitudes y, como consecuencia de eso, el cambio en las ideas." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">1</sup></a> , y entender las causas de los sucesos más críticos del presente.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Más allá de por qué surgió, en occidente existía un sistema de reglas que penalizaba la sexualidad femenina. Para que una regla funcione, tiene que haber algún sistema que las implemente, es decir, que premie a quienes las siguen y penalice a quienes no lo hacen<a href="#b-78d6291d-c291-44e3-a770-f5b5042fd2db" target="_self" title="2  Hasta ahora, los sistemas que regularon las penalizaciones y premios de la humanidad fueron la reciprocidad, el reconocimiento, las jerarquías y el mercado." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">2</sup></a></p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Muchas veces, incumplir las reglas implica un castigo sutil, como la mirada reprobatoria de la gente alrededor, un chisme en contra, o mayor dificultad para tener una conversación cálida con alguien al lado. Cuando los castigos sutiles funcionan, son prácticamente invisibles y gobiernan gran parte de la conducta<a href="#b-60a4f7fc-eb1f-43d7-9d4a-afc7c803b241" target="_self" title="3  A veces, cuando los castigos sutiles no alcanzan, las reglas se implementan con más fuerza. Por eso, han existido leyes que impusieron normas de recato, especialmente en respuesta a cuando los códigos sociales se veían amenazados. Esta dinámica es interesante pero excede el tema de la nota presente." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">3</sup></a> .</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El sistema por detrás de las miradas reprobatorias y los chismes es el <i>reconocimiento</i>, y la economía del reconocimiento es fascinante. Intentá acordarte de alguna comunidad o espacio chismoso, y vamos a ver cómo funciona.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Están hablando mal de una vecina que fue infiel a su marido. Si te sumás al chisme y tu vecina se entera, vas a quedar mal con ella, pero si no te sumás vas a quedar afuera. Además, si llegás a defenderla frente al grupo, vas a ganarte el rótulo de aguafiestas.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El chisme penaliza a quien incumple la norma. Penalizar a quien incumple la norma tiene un costo (quedar mal con tu vecina). Si quedara ahí, nadie contaría chismes porque a nadie le convendría, la infracción quedaría impune y nadie seguiría las reglas.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Lo que rescata a las reglas es que no participar del chisme es penalizado (quedás afuera de la conversación). Entre quedar mal con la infractora o quedar mal con el resto del grupo, la mayoría elige quedar mal con la infractora. Por eso existen los chismes. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El chisme es una forma de implementar el <i>reconocimiento</i>, que es cualquier sistema en que penalizar a quien incumple las reglas forma parte de las reglas. Esto hace que a todo el mundo le convenga implementar y cumplir las reglas, sin importar si las reglas gustan o no, o si le sirven de algo a la comunidad. El sistema pasa a sostenerse por sí mismo porque a nadie le conviene dejar de reproducirlo. Esto hizo que, por ejemplo, varias religiones preservaran restricciones dietéticas mucho después de que desaparecieran los riesgos a la salud, o que los homosexuales también estuvieran presionados a mostrarse homofóbicos.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Así como hay una economía en la preservación de las normas, también hay una economía detrás de su colapso.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Hasta ahora, vimos que faltar a implementar un sistema de reconocimiento tiene un costo, pero también puede tener un beneficio. Para empezar, hay beneficios subjetivos, como hacer lo que tenés ganas de hacer o sentirte libre. Pero también puede tener beneficios objetivos. Por ejemplo, si mostrar el escote resulta atractivo, también podría otorgar cierto poder sobre otras personas.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Suponiendo que fuera así, ¿cuánto poder otorgaría? Seguramente, depende de muchas cosas, pero una de ellas es la cantidad de gente que resulte atraída. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Eso cambió. En el medioevo, sólo podían vernos las personas de la aldea. Aunque algunos pudieran verse atraídos, todos iban a juzgarnos. El castigo era mayor que el poder adquirido, y triunfaba la norma social.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Cuando crecieron las ciudades, empezamos a poder impactar a más gente que la que nos juzgaría con un chisme, porque nos ve mucha más gente que la que nos conoce. El castigo quedó igual, pero el poder asociado a cumplir la norma creció. Eventualmente, la norma colapsó. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Además, colapsó rápido, porque cada persona que empieza a usar vestidos escotados es una persona menos contando chismes, lo cual reduce tanto la penalización de usar vestidos escotados como el riesgo de quedarse afuera por no participar del chisme. Entonces hubo una reacción en cadena en que cada vez más personas usaron escote, menos contaron chismes al respecto, y la norma social se hizo trizas.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El castigo por mostrar un poco de escote siempre fue menor al de mostrar el culo, y por eso la norma de no mostrar el culo colapsó mucho después. Al principio, sólo quienes salían en el cine o la televisión podían acceder a una audiencia masiva. Una persona muy atractiva ya no tendría la mirada de cientos, sino de millones. Después, con internet y las redes sociales, esta posibilidad se extendió a todas las personas atractivas, sin importar si tenían acceso a los estudios de televisión. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Entre otras cosas, tanta visibilidad te da dinero. Aunque el castigo de mostrar el culo era mucho mayor que el de mostrar el escote, la posibilidad de tener un alcance masivo eventualmente superó al castigo de la gente alrededor. La norma social colapsó por una reacción en cadena similar a la que habíamos mencionado: cuando la televisión se masificó, se volvió aceptable mostrar el culo en televisión, y cuando se masificó internet, mostrar el culo se volvió aceptable en general. El surgimiento de OnlyFans sigue exactamente la misma lógica para el contenido sexualmente explícito.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El caso del escote es divertido, entre otras cosas porque la norma nos parece ridícula. Pero tiene doble filo, porque las normas sociales siempre fueron un modo descentralizado de imponer reglas, y así como la hiperconectividad hizo colapsar las normas que nos parecen mal, también hizo colapsar las normas que nos parecen bien.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">También eran normas sociales las que llevaban a querer cuidar a los adultos mayores, a los enfermos o a los débiles. También eran normas sociales las que nos llevaban a cuidar a la familia o la comunidad. Y colapsaron por un motivo parecido: eventualmente, el beneficio de incumplirlas sobrepasó al castigo social de hacerlo. Más que con internet, esto sucedió con la complejización de la economía y la aparición de puestos cada vez mejor pagos y más demandantes.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Al principio, pocos afortunados tenían trabajos lo suficientemente bien pagos como para que valiera la pena quedar mal con los propios por faltar a compromisos para seguir trabajando. Sin embargo, una persona más que se compromete con el trabajo en lugar de con aquellas normas es una persona menos que las impone. A medida que las empresas se agrandaban y cada vez existían más puestos de alta responsabilidad, este número creció. Eventualmente llegó la misma reacción en cadena en que esas normas sociales colapsaron.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Pienso en esta forma de colapso de las normas como un desgarro. La imagen es que cuando crecen la conectividad y la tecnología, aparecen nuevos lugares de mayor poder y alcance que “tiran tanto” hacia arriba que el código social se rompe. Por eso, cuando hablo de este fenómeno en general, lo llamo “desgarro social”. Si te fijás, vas a poder verlo en todos lados, y explica muchísimo de cómo funciona el mundo actual.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Otro problema es que cuando desaparecen las normas sociales, los sistemas que competían con ellas ya no tendrán que hacerlo. Por ejemplo, en algunas comunidades sudafricanas, existía la norma social de contribuir económicamente a las celebraciones funerarias de los demás. Un estudio del 2009 vio que, en promedio, estas redes comunitarias de cobertura funeraria cubrían un máximo de 105 veces la suma invertida en el año. Ese número no importa tanto, lo que importa es que las empresas privadas cubrían casi lo mismo. Es decir, las aseguradoras privadas tenían que competir con estas redes solidarias, lo cual limitaba sus márgenes de ganancias. Con el debilitamiento de esas redes, lo más probable es que la cobertura de las empresas privadas disminuya, porque dejarán de competir contra las redes solidarias<a href="#b-9135c090-85dc-41c5-82ab-1c2a8e40585d" target="_self" title="4  Probablemente esas redes ya se hayan debilitado y la cobertura de las aseguradoras privadas haya disminuido. No tuve tiempo de buscar el dato, pero si lo tenés me gustaría tenerlo. El estudio que menciono fue tomado del libro “Portfolios of the Poor”." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">4</sup></a> .</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Pensá, por otro lado, en las miles de aldeas aisladas que no usaban dinero en el siglo XVIII, y cuya economía estaba regida por normas sociales. La valoración mutua era suficiente para ordeñar a las vacas, hacer pan, construir casas y subsistir. Pero el dinero tenía mucha más capacidad de compra. En algún momento, alguien encuentra un trabajo lo suficientemente rentable como para justificar faltar a las <i>mingas</i> (o cualquier otra tarea de la economía comunitaria). Eventualmente el desgarro social hace lo suyo, la economía comunitaria colapsa y el mercado toma su lugar.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">A nivel material, la aldea se vuelve más pobre, porque pasa a vivir en un sistema centrado en el dinero sin tener casi nada de dinero. Miles de aldeas fueron abandonadas por el desgarro social asociado al surgimiento del mercado. Lo paradójico de las redes es que añadir no siempre suma. Si una nueva red (como el mercado) atrae suficiente cantidad de gente como para destruir una red anterior (como las normas sociales), existe la posibilidad de que todos queden peor que antes. Es lo que sucede, por ejemplo, cuando usar <i>Rappi </i>lleva a que los restaurantes dejen de encargarse de su <i>Delivery</i>. Entonces desaparece la competencia y <i>Rappi </i>puede pasar a ofrecer un peor servicio y tarifas más altas de las que existían antes de que existiera <i>Rappi</i>. La <a class="link" href="https://play.google.com/store/books/details?id=UxAuEQAAQBAJ&utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=del-chisme-al-onlyfans" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">economía networkista</a> muestra cómo esa tendencia se reproduce a gran escala, lo cual es el problema más grave y urgente de la economía actual.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Lo paradójico de la economía tradicional es que no ve la realidad porque no ve las redes. Cuando la aldea se empobrece o se vacía, las personas pasan a usar al menos <i>algo</i> de dinero. Antes tenían vacas, tejidos, instrumentos musicales y fiestas, pero no usaban dinero. Para la economía tradicional, vivían con menos de un dólar por día y prácticamente no contribuían al PBI. Cuando pasaron a vivir con más de un dólar por día, pero perdieron las vacas, los tejidos, los instrumentos musicales y las fiestas, los informes de economía lo mostraron como un triunfo, porque miran más a las monedas que a las redes de cooperación.</p><hr class="content_break"><p class="paragraph" style="text-align:left;">Feliz año! </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Soy <a class="link" href="https://www.instagram.com/juanozaragoza/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=del-chisme-al-onlyfans" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Juan</a>, y escribí la nota que acabás de leer con dos objetivos. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">En la primera parte, la idea fue mostrar cómo muchos sucesos sociales que tendemos a tomar como resultados de consignas o debates en realidad están regidos por las redes subyacentes. En general, los debates son más efectos que causas de los sucesos sociales, mientras que lo que realmente impacta es lo que pasa en los <a class="link" href="https://filosofiadelfuturo.com/p/qu-es-el-networkismo?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=del-chisme-al-onlyfans" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">tejidos de cooperación</a>. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">En la segunda parte, quise adelantar una idea que <a class="link" href="https://txt.networkismo.com/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=del-chisme-al-onlyfans" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">ya está en los libros</a>, y es que los problemas más importantes y pasados por alto en la sociedad están en nuestras redes. Son los problemas más importantes porque tienden a ser los que más impactan, y tienden a pasarse por alto porque los paradigmas anteriores no veían las redes (como peces incapaces de ver el agua).</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Dicho esto, quiero contarte que el próximo sábado voy a mandar una nota anunciando que la revolución empieza en 2025. Me refiero a la revolución <a class="link" href="https://filosofiadelfuturo.com/p/la-startup-del-siglo?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=del-chisme-al-onlyfans" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">como una startup</a>: diseñar un sistema económico mejor, implementarlo, y conseguir que se use a gran escala. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Lo digo literalmente. Es un proyecto concreto en que ya estamos trabajando, y no tiene por qué ser más difícil que fundar una startup exitosa. Tengo la corazonada de que lo vamos a lograr.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El sábado que viene vendrán más noticias, pero ahora quiero pedirte un favor. Te pido que pienses si conocés a alguien a que pudiera interesarle este proyecto. Seguro que sí. ¿Se te ocurrió? Nos ayudaría mucho que le cuentes para que se acerque, y mal no vas a quedar.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Te mando un abrazo grande y un muy feliz año nuevo. <br>El año que viene la rompemos toda,<br>Juan</p><div style="border-top:2px solid #272A2F1A;padding:15px;"><p id="b-ceec4c43-b432-4c8b-aeed-8f01a0e80324"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">1</span>&nbsp; En el <a class="link" href="https://filosofiadelfuturo.com/p/qu-es-el-networkismo?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=del-chisme-al-onlyfans" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">resumen</a> de la teoría networkista habíamos mostrado que el discurso y las consignas no nos mueven pero parecen haberlo hecho, y son más bien la causa que la consecuencia de los fenómenos sociales. Habíamos mencionado la misma confusión al discutir el concepto de <a class="link" href="https://filosofiadelfuturo.com/p/no-existe-deshumanizar?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=del-chisme-al-onlyfans" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">deshumanización</a>. Hago este comentario porque la interpretación más difundida es que el actor de cambio fue la militancia de la ola feminista entre 2016 y 2020. En este artículo, veremos qué sucedió en las redes que causó el cambio en las actitudes y, como consecuencia de eso, el cambio en las ideas. </p><p id="b-78d6291d-c291-44e3-a770-f5b5042fd2db"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">2</span>&nbsp;  Hasta ahora, los <a class="link" href="https://txt.networkismo.com/resumen-networkismo.html?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=referral&utm_campaign=traperos-contra-haters" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">sistemas</a> que regularon las penalizaciones y premios de la humanidad fueron la reciprocidad, el reconocimiento, las jerarquías y el mercado. </p><p id="b-60a4f7fc-eb1f-43d7-9d4a-afc7c803b241"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">3</span>&nbsp;  A veces, cuando los castigos sutiles no alcanzan, las reglas se implementan con más fuerza. Por eso, han existido leyes que impusieron normas de recato, especialmente en respuesta a cuando los códigos sociales se veían amenazados. Esta dinámica es interesante pero excede el tema de la nota presente. </p><p id="b-9135c090-85dc-41c5-82ab-1c2a8e40585d"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">4</span>&nbsp;  Probablemente esas redes ya se hayan debilitado y la cobertura de las aseguradoras privadas haya disminuido. No tuve tiempo de buscar el dato, pero si lo tenés me gustaría tenerlo. El estudio que menciono fue tomado del libro “Portfolios of the Poor”. </p></div></div><div class='beehiiv__footer'><br class='beehiiv__footer__break'><hr class='beehiiv__footer__line'><a target="_blank" class="beehiiv__footer_link" style="text-align: center;" href="https://www.beehiiv.com/?utm_campaign=d2f1446a-35ce-4eec-bcff-215bccdca1e8&utm_medium=post_rss&utm_source=filosofia_del_futuro">Powered by beehiiv</a></div></div>
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  <title>Traperos contra haters</title>
  <description>La escena under, Buda Gautama y el cristianismo.</description>
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  <pubDate>Sun, 22 Dec 2024 21:07:25 +0000</pubDate>
  <atom:published>2024-12-22T21:07:25Z</atom:published>
    <dc:creator>Juan Fernández Zaragoza</dc:creator>
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    <div class='beehiiv'><style>
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</style><div class='beehiiv__body'><p class="paragraph" style="text-align:left;">Me interesa que los músicos actuales canten tanto contra sus <i>haters</i>. Aunque siempre hubo quienes usaron el arte para responder a las críticas, hace algunos años esto se da más intensamente. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Antes de ir al grano, vale la pena mencionar algunos factores que podrían contribuir a la cruzada entre las celebridades y sus <i>haters</i>, pero que no son el asunto central de esta reflexión. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Para empezar, las plataformas permiten insultar a la distancia y desde el anonimato sin grandes repercusiones. Emitir insultos similares en la calle sería riesgoso. Es probable que los artistas e <i>influencers</i> reciban palabras de odio más graves en la actualidad que en décadas anteriores, lo cual podría despertar reacciones más fuertes contra sus críticos. Aunque esto sea cierto, el anonimato es un problema desde que internet existe, y las redes sociales se masificaron hace más de una década. Debe existir otro catalizador de la tendencia reciente. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Por otra parte, pelearse <i>vende</i>. Si dos chicos pelean en el recreo, los demás se asoman a mirar. Cuando hay una pelea en la calle, la gente mira y filma. Las peleas capturan la atención de cualquier primate porque implican posibles desplazamientos de poder, algo que era importante tener en cuenta para navegar la vida comunitaria. Por ese motivo, los chismes sobre peleas y las enemistades despiertan nuestro interés, las películas de acción nos entusiasman, y las canciones de trap que muestran esas enemistades tienden a recibir <i>likes</i>, compartidas y, consecuentemente, dinero. Eso puede amplificar la tendencia a expresar peleas públicamente, pero también es algo que existe hace mucho, y no termina de explicar por qué surgen las peleas en primera instancia.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Hay algo que sí pasa con internet hace menos tiempo y excede al anonimato y al interés humano por las peleas: la centralización de la atención en las redes sociales. Pasar de Facebook a Instagram implicó pasar de tener amistades, un vínculo simétrico, a la dinámica de seguidores y seguidos. Entonces pudimos seguir, y ver cotidianamente, a personas que no son amigos nuestros y ni siquiera nos conocen. A medida que seguimos a las personas que más cautivaron nuestra atención, dejamos de vernos entre pares, y todos empezamos a ver a las mismas caras famosas. Con el auge de los <i>reels </i>y TikTok, las redes sociales se transformaron en plataformas de entretenimiento.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La centralización de la atención o las jerarquías nos hace sentir mal, porque nos mueve hacia lugares periféricos o insignificantes. Y ahí hay una clave para entender de dónde nacen estas nuevas peleas: durante toda la historia de la humanidad, las personas hemos formado pequeñas comunidades en resistencia a las grandes centralizaciones.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Por ejemplo, en las polis griegas, los ciudadanos libres participaban de la administración de los asuntos públicos. Tras las conquistas de Alejandro Magno, las polis cayeron y la administración pasó a manos imperiales. En respuesta al desamparo de quienes habían perdido un lugar importante en su comunidad, surgieron escuelas filosóficas como el epicureismo o el estoicismo que, aunque proponían teorías diferentes, compartían una práctica: vivir, pensar y relacionarse dentro de la pequeña comunidad asociada a la escuela. Algo similar había sucedido cuando, tras la unificación de dieciséis estados en cuatro grandes reinos en la antigua India, Buda Gautama empezó a compartir sus enseñanzas, y lo mismo sucedería después, cuando la República de Roma se transformó en Imperio y nacía una pequeña secta que hoy denominamos cristiana. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">A pesar de sus diferencias superficiales, todos estos fenómenos siguen un mismo patrón a nivel sistémico: </p><ol start="1"><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Centralización del poder en la sociedad mayor.</p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Devaluación de la posición individual en el sistema dominante.</p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Formación de comunidades alternativas con valores propios</p></li></ol><p class="paragraph" style="text-align:left;">Con la centralización de la atención en las redes sociales, y la cultura en general, sucedió algo parecido. Si ya están ocupados todos los lugares en el <i>hip hop</i>, una pequeña comunidad puede inventar un nuevo estilo. Surge un <i>under</i> en que ya nadie es invisible. Hay lugar para todos, es una comunidad, y todos son felices. A nivel sistémico, la respuesta del <i>trap</i> al <i>hip hop </i>es la misma que la del cristianismo a Roma.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Para que se sostengan las pequeñas comunidades, todos deben participar. En general, como todos se benefician del grupo pequeño (en que todos son importantes), todos deben poner su parte para sostenerlo. Así como para el cristianismo es obligatorio ir a misa los domingos, para el <i>under</i> de la música o la poesía se entiende que los artistas deben asistir a las presentaciones de sus pares, y para el grupo de amigos es sagrado asistir al “fútbol de los martes”. Estos requisitos de participación se sostienen en el <a class="link" href="https://filosofiadelfuturo.com/p/qu-es-el-networkismo?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=traperos-contra-haters" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">tejido de reconocimiento</a>: cuando implementar las reglas forma parte de las reglas, lo conveniente para todos es seguir e implementar las reglas. Entonces el sistema se sostiene por sí mismo, reconoce a quienes aportan a la comunidad, y penaliza a quienes la debilitan.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Las personas no pensamos en el reconocimiento conscientemente, sino que lo implementamos en forma intuitiva mediante <a class="link" href="https://txt.networkismo.com/reconocimiento.html?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=traperos-contra-haters" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">algunas emociones</a>. Entre ellas, el desprecio percibe que alguien perjudicó a la comunidad y empuja a penalizarlo, y la envidia percibe que alguien recibe más reconocimiento del que merece y empuja a recalibrarlo. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El problema surge cuando esas pequeñas comunidades crecen. Por ejemplo, cuando el catolicismo creció y se transformó en una jerarquía gigante, volvieron a surgir pequeñas comunidades críticas del mismo (desde las herejías en la antigüedad hasta las corrientes evangélicas actuales). El <i>hip hop</i>, en su momento, también había sido una pequeña escena surgida en respuesta al <i>pop</i>, y el <i>trap </i>surgió en respuesta a la popularización del <i>hip hop</i>.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">En el instante en que un músico del <i>under</i> adquiere popularidad a gran escala, se desintegra el ecosistema de paridad que había en la escena pequeña. La respuesta natural de quienes eran miembros de la escena es rechazar a quienes la debilitaron (porque así funciona el desprecio), y envidiar a quien se lleva todo el crédito de una escena creativa construida entre todos.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El <i>trap</i> nace como pequeña comunidad <i>under</i> en respuesta a una escena <i>hip hop </i>saturada, y ofreció una horizontalidad necesaria para el bienestar emocional y el desenvolvimiento creativo de sus miembros. Se sostenía por códigos de reconocimiento, que empujan a penalizar a quien debilita a la comunidad. Automáticamente, volverse <i>mainstream</i>, y volver <i>mainstream</i> a lo que era una pequeña comunidad, desintegra el ecosistema de paridad que existía antes. El <i>hate</i> estaba predestinado.</p><hr class="content_break"><p class="paragraph" style="text-align:left;">Hola!</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Soy <a class="link" href="https://www.instagram.com/juanozaragoza/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=traperos-contra-haters" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Juan</a>, escribí la nota de arriba. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">De la idea anterior queda una pregunta: si la comunidad <i>under</i> penaliza a quienes buscan volverse <i>mainstream</i>, ¿por qué algunos artistas lo hacen igual? </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La semana que viene vamos a analizar la respuesta, que tiene que ver con cómo algunas normas sociales se debilitan en las redes actuales. Será una reflexión interesante. Por ejemplo, lleva a entender cómo pudo masificarse OnlyFans en una cultura que condenó durante tanto tiempo a la sexualidad femenina.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">¿Te divierten estas notas sobre temas más cotidianos?</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Por último, quiero contarte que el año que viene quiero empezar <a class="link" href="https://networkismo.com/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=traperos-contra-haters" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">la revolución networkista</a>, que implica diseñar e implementar un mejor sistema económico, sin externalidades ni concentración arbitraria de poder. Pienso escribir sobre esto en el correo del 4 de enero. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Si querés saber más sobre la revolución networkista, podés leer:</p><ol start="1"><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">El <a class="link" href="https://txt.networkismo.com/resumen-networkismo.html?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=traperos-contra-haters" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">resumen</a> sobre los tejidos de cooperación que regulan la sociedad.</p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">El <a class="link" href="https://txt.networkismo.com/assets/ebooks/La_reforestacion_social.pdf?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=traperos-contra-haters" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">ensayo</a> que describe de dónde nacen las grandes crisis del presente y cómo arreglarlas.</p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">El <a class="link" href="https://play.google.com/store/books/details?id=UxAuEQAAQBAJ&utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=traperos-contra-haters" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">libro</a> que escribimos con Valentín Muro sobre cómo funcionan el poder económico y las revoluciones (y por qué el marxismo y la economía <i>mainstream</i> no la vieron).</p></li></ol><p class="paragraph" style="text-align:left;">Por último, quiero desearte una muy feliz navidad.<br>Yo voy a brindar por el sentido de comunidad, por tejer redes,<br>y por esta hermosa frase de Meister Ekchart:</p><p class="paragraph" style="text-align:left;"><i>“Si la única oración que dijeras en toda tu vida fuera &#39;gracias&#39;, sería suficiente.”</i></p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Un abrazo grande,<br>Juan</p></div><div class='beehiiv__footer'><br class='beehiiv__footer__break'><hr class='beehiiv__footer__line'><a target="_blank" class="beehiiv__footer_link" style="text-align: center;" href="https://www.beehiiv.com/?utm_campaign=5604806b-801b-47a8-9518-2ad57978b962&utm_medium=post_rss&utm_source=filosofia_del_futuro">Powered by beehiiv</a></div></div>
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  <title>El don y la genialidad</title>
  <description>Qué es (y qué no es) la genialidad</description>
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  <pubDate>Sat, 14 Dec 2024 14:00:00 +0000</pubDate>
  <atom:published>2024-12-14T14:00:00Z</atom:published>
    <dc:creator>Juan Fernández Zaragoza</dc:creator>
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    <div class='beehiiv'><style>
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</style><div class='beehiiv__body'><p class="paragraph" style="text-align:left;">Solemos confundir dos fenómenos distintos: la genialidad y lo que voy a llamar &quot;el don&quot;. Esta confusión influye en cómo pensamos y fomentamos la innovación en la sociedad.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El don es lo que solemos imaginar cuando pensamos en el talento extraordinario: una habilidad casi sobrenatural para reconocer, diseñar o navegar patrones. Pensá en el prodigio del ajedrez que ve diez movimientos hacia adelante, o el matemático que capta intuitivamente abstracciones complejas. Es un talento que parece llegar de otro planeta.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La genialidad es otra cosa. Es la creación de algo disruptivo que eventualmente logra ser aceptado. La idea clave es que aunque la genialidad puede surgir del don, no suele darse así. La distinción importa porque influye en cómo nutrimos (o no) a la innovación.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Nos gusta contarnos una historia sobre la genialidad: un genio ve una oportunidad, trabaja arduamente, se sobrepone a los obstáculos y eventualmente su trabajo es celebrado. Esa narrativa prolija sugiere que el sistema funciona bien: Si tenés &quot;el don&quot;, vas a ver el camino difícil por delante, calcular que las recompensas valen el esfuerzo, y eventualmente reclamarás los laureles.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Pero esta historia casi siempre es un mito.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La mayoría de las innovaciones genuinas no vienen de personas extraordinarias que calculan trayectorias de antemano. Vienen de perseguir obsesiones que muchas veces parecen inútiles o incluso tontas para otros. Por ejemplo, las primeras personas que trabajaron en las computadoras no seguían un camino bien marcado hacia el éxito - eran entusiastas experimentando en sus garajes porque no podían evitarlo. Newton pensaba en su trabajo con obsesión alquimista, buscando el lenguaje secreto del universo, y si lo hubiéramos visto trabajar nos habría parecido un loco.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Nuestras ideas erróneas sobre la genialidad nos llevan a crear los tipos equivocados de entornos para fomentarla. Construimos sistemas que funcionan bien para personas con &quot;el don&quot; - personas que sobresalen trabajando dentro de los paradigmas existentes. Pero la genialidad suele requerir aventurarse hacia terrenos misteriosos que, <b>necesariamente</b>, tardan en rendir frutos (si alguna vez lo hacen).</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Pensá en la genialidad como una mutación exitosa en la evolución de las ideas. La mayoría de las mutaciones son dañinas, pero sin ninguna mutación, el sistema muere. Esta metáfora nos ayuda a entender por qué es crucial proteger el espacio para la exploración y la diversidad. La innovación verdaderamente disruptiva a menudo parece fea, inadecuada o sin valor para el sistema existente. Tiene que serlo - si no lo fuera, no sería disruptiva, se habría buscado antes, y mostraría avances paulatinos y seguros en lugar de esos grandes saltos a los que llamamos “genialidad”.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">De todo esto se implica que, si queremos fomentar la genialidad, necesitamos:</p><ol start="1"><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Reducir el costo de la exploración. Esto es crear espacios donde las personas puedan perseguir obsesiones aparentemente inútiles sin arriesgar su carrera.</p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Proteger la diversidad de pensamiento y enfoques. El próximo gran avance probablemente vendrá de una dirección que la mayoría de los expertos actualmente descartan.</p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Aceptar que la mayoría de las incursiones nuevas van a fallar. Esto no es un error, es una característica de cómo funciona la evolución.</p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Reconocer que las innovaciones más prometedoras inicialmente parecen juguetes o ingenuidades para las personas “serias” en el campo.</p></li></ol><p class="paragraph" style="text-align:left;">Quizás lo más importante es que hay que dejar de pensar en la genialidad como una propiedad de los individuos y empezar a pensar en él como una propiedad de los sistemas. La pregunta no es &quot;¿Cómo identificamos y apoyamos a los genios?&quot; sino &quot;¿Cómo creamos entornos donde es más probable que surja la genialidad?&quot;</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">En lugar de tratar de elegir ganadores, deberíamos concentrarnos en bajar las barreras de entrada y experimentación. En lugar de requerir planes detallados y predicciones, deberíamos crear espacio para la exploración impulsada por la obsesión.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Naturalmente, el sistema siempre va a resistir este enfoque. Para el sistema, todo esto es desordenado, ineficiente, o (en el mejor de los casos) amenazador. Pero esa resistencia es precisamente por qué es necesario. Los nuevos paradigmas no emergen de la optimización cuidadosa dentro de los existentes, sino de formas creativas que inicialmente parecen equivocadas. Esto es incómodo e ineficiente en el corto plazo, pero eso es la genialidad: nada más y nada menos que una disrupción eventualmente aceptada.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Esto no quiere decir que &quot;el don&quot; no sea real o valioso. El talento extraordinario existe y puede llevar a logros increíbles. Después de una innovación genial (como lo fueron las redes neuronales), el talento extraordinario tiene un camino marcado de progreso seguro (como un trabajo bien pago en una universidad o empresa de élite) en que la respuesta inteligente a preguntas ya demarcadas también extiende las fronteras del conocimiento.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Esto lleva a un aspecto crucial de la genialidad que a menudo pasamos por alto: la habilidad de identificar qué problemas vale la pena resolver. Tendemos a enfocarnos en la capacidad de resolver problemas, pero frecuentemente, identificar la pregunta correcta es más de la mitad de la batalla. En su ensayo “<a class="link" href="https://paulgraham.com/greatwork.html?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=el-don-y-la-genialidad" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">How to do Great Work</a>”, Paul Graham observa que es posible obtener una medalla de oro o volverse rico sólo con proponérselo temprano y trabajar esforzadamente (probablemente con “el don”), pero que la selección natural no podría haberse encontrado de esa manera. Planificar, dice, sólo sirve para los logros que podemos describir de antemano.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La cuestión de las preguntas precisas me recuerda a un <a class="link" href="https://www.youtube.com/watch?v=ZjxOXMtfj00&utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=el-don-y-la-genialidad" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">intercambio</a> entre Lex Friedman y el gran maestro de ajedrez Hikaru Nakamura sobre las trampas en el ajedrez. Cuando le preguntaron cuánta información necesitaría un jugador de alto nivel para hacer trampa efectivamente, la respuesta de Nakamura fue sorprendentemente simple: solo una señal que indique cuándo hay una posición interesante. Nada sobre qué movimientos hacer - solo saber que hay algo que vale la pena buscar.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Esta perspectiva se extiende mucho más allá del ajedrez. En el descubrimiento científico, la innovación tecnológica y los avances artísticos, el patrón es a menudo similar. Las herramientas y el conocimiento necesarios para resolver muchos problemas revolucionarios ya existían - lo que faltaba era alguien convencido de que había algo que valía la pena encontrar.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Considerá el trabajo de Einstein sobre la relatividad especial. Las herramientas matemáticas que necesitaba - las transformaciones de Lorentz, las ecuaciones de Maxwell - ya existían. Lo que hizo revolucionario su trabajo no fue crear nuevas técnicas matemáticas sino hacer diferentes preguntas sobre la naturaleza del tiempo y el espacio. Einstein no era un matemático de otro planeta. Aunque sí era muy competente, pedía ayuda a Marcel Grossman o a David Hilbert cuando necesitaba ayuda con la matemática. Más que un don de otro planeta, Einstein tenía una intuición de que había algo ahí, y siguió tirando de ese hilo<a href="#b-5db96814-c0d1-4aa3-acad-47c47acb672a" target="_self" title="1 Arriesgaría a decir que el don puede ser contraproducente para la genialidad, especialmente pensando en una cuestión de incentivos. Si tenés “el don”, tenés más para perder si te pasás varios años persiguiendo preguntas o teorías disruptivas. Cuando tenés claro que vas a triunfar, los paradigmas imperantes son más magnéticos. La genialidad suele suceder en espacios y personas lo suficientemente competentes como para poder lograrla y lo suficientemente periféricas como para no tener tanto que perder." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">1</sup></a> .</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La genialidad suele empezar como una especie de intuición informada - una campana que suena cuando hay algo interesante para explorar, incluso si todavía no podés articular qué es ese algo. Muchos descubrimientos revolucionarios vinieron de personas que estaban convencidas de que &quot;acá hay algo&quot; sin tener mucha evidencia inicial para respaldar esa convicción. Podríamos ser más tolerantes con las investigaciones que todavía no pueden ser completamente articuladas. La capacidad de sentir un problema interesante a menudo precede a la capacidad de definirlo claramente.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Esta perspectiva también ayuda a explicar por qué las innovaciones genuinas a menudo vienen de personas externas o que trabajan en los márgenes de sus campos. No solo están trayendo perspectivas frescas a problemas conocidos - a menudo están viendo problemas completamente diferentes.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Pensando sistémicamente, podríamos decir que las disrupciones equivocadas también son parte de la genialidad, porque la evolución es un proceso de prueba y error<a href="#b-20fa7ff2-b9f2-4dd1-af5f-d09c02d02fa2" target="_self" title="2 “How to do Great Work” incluye un criterio más para evaluar las preguntas disruptivas: aunque no hace falta tener claro el destino de tu plan de investigación, sí es importante saber definir claramente qué brechas del conocimiento están pasando por alto los expertos para justificar la exploración." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">2</sup></a> .</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La próxima vez que veas a alguien persiguiendo lo que parece una obsesión inútil, recordá: la genialidad, a menudo, no parece serlo al principio. Parece una pérdida de tiempo, hasta que de repente no lo es.</p><hr class="content_break"><p class="paragraph" style="text-align:left;">Buen sábado!</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Soy <a class="link" href="https://www.instagram.com/juanozaragoza/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=el-don-y-la-genialidad" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Juan</a>, escribí la nota que acabás de leer. En parte, nació por un problema que tiene la ciencia actual, que es que la presión por publicar aportes seguros constantemente afectó la tendencia a producir avances disruptivos.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Por otro lado, nació porque asociar el don a la genialidad nos libera de la vertiginosa posibilidad de perseguir curiosidades que todavía no son reconocidas. Cuando asociamos la genialidad al don, parece que cualquier disrupción está lejos de nuestro alcance, y que depende de personas con poderes sobrenaturales.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Entender a la genialidad como un efecto de los sistemas más que de las personas, y como algo más cercano a la curiosidad irreverente que a la brillantez, habilita un sinfín de exploraciones tan vertiginosas como fascinantes.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La próxima vez que te apasiona una pregunta, perseguila aunque parezca inútil. Mejor dicho, perseguila más cuando parezca inútil.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Te mando un abrazo grande, <br>Juan <br>Filosofía del futuro</p><div style="border-top:2px solid #272A2F1A;padding:15px;"><p id="b-5db96814-c0d1-4aa3-acad-47c47acb672a"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">1</span>&nbsp; Arriesgaría a decir que el don puede ser contraproducente para la genialidad, especialmente pensando en una cuestión de incentivos. Si tenés “el don”, tenés más para perder si te pasás varios años persiguiendo preguntas o teorías disruptivas. Cuando tenés claro que vas a triunfar, los paradigmas imperantes son más magnéticos. La genialidad suele suceder en espacios y personas lo suficientemente competentes como para poder lograrla y lo suficientemente periféricas como para no tener tanto que perder. </p><p id="b-20fa7ff2-b9f2-4dd1-af5f-d09c02d02fa2"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">2</span>&nbsp; “How to do Great Work” incluye un criterio más para evaluar las preguntas disruptivas: aunque no hace falta tener claro el destino de tu plan de investigación, sí es importante saber definir claramente qué brechas del conocimiento están pasando por alto los expertos para justificar la exploración. </p></div></div><div class='beehiiv__footer'><br class='beehiiv__footer__break'><hr class='beehiiv__footer__line'><a target="_blank" class="beehiiv__footer_link" style="text-align: center;" href="https://www.beehiiv.com/?utm_campaign=9a7db4ab-1192-4b5c-a780-fcd078682b75&utm_medium=post_rss&utm_source=filosofia_del_futuro">Powered by beehiiv</a></div></div>
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  <title>Exponencialidad, equilibrio y colapso</title>
  <description>Interés compuesto y bombas nucleares</description>
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  <pubDate>Tue, 10 Dec 2024 13:00:00 +0000</pubDate>
  <atom:published>2024-12-10T13:00:00Z</atom:published>
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</style><div class='beehiiv__body'><p class="paragraph" style="text-align:left;">¿Qué tienen en común el crecimiento económico y la física nuclear? En un mundo que parece acelerarse exponencialmente, ¿puede la economía estar en equilibrio? ¿Qué es el equilibrio? Para poder responder estas preguntas primero es necesario explorar algunas propiedades matemáticas simples que son comunes a muchos sistemas complejos, entre ellos <a class="link" href="https://blog.filosofiadelfuturo.com/p/los-sistemas-economicos?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=exponencialidad-equilibrio-y-colapso" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">los sistemas económicos</a> y el ecosistema biológico. En particular, vamos a hablar de la exponencialidad y del equilibrio de sistemas, y veremos qué nos puede aportar esto para entender los sistemas vivos que somos, y en los que estamos inmersos.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Dentro de la diversidad de propiedades que un sistema puede tener, se encuentran las propiedades cuantitativas, que son las que podemos relacionar con cantidades numéricas. Si pensamos en un ser vivo podemos hablar de su “edad”, una propiedad que suele ser “la cantidad de vueltas completas que la Tierra dio al Sol desde que ese ser vivo nació”. La edad es un ejemplo útil porque lo que nos suele interesar es cómo varían las propiedades de los sistemas con el paso del tiempo. Este es, de hecho, el principal objetivo que tienen los científicos a la hora de entender las propiedades de los sistemas que investigan, por más que los sistemas sean complejos o incluso caóticos, queremos entender cómo son sus variaciones temporales, y así poder decir <i>algo</i> de esos sistemas que sea cierto hoy, y que siga siendo cierto mañana, y pasado mañana, y así. Las leyes de Newton, por ejemplo, que describen el movimiento de cualquier sistema clásico, son igualmente válidas hoy como en el año 1687 cuando se publicaron por primera vez.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Ahora bien, ¿qué es el tiempo? Sin pretender dar una definición filosófica exhaustiva, podemos entenderlo como una magnitud medible a través de fenómenos cíclicos regulares, ya sean naturales (como la rotación de la Tierra) o artificiales (como el movimiento de las agujas de un reloj). Estos ciclos se caracterizan por retornar periódicamente a estados equivalentes, permitiéndonos así cuantificar su paso. Cuando decimos que un ser vivo tiene una edad de siete años y medio, en realidad lo que decimos es que desde que ese ser vivo nació el planeta Tierra dio siete vueltas y media al Sol, o que la aguja chica de un reloj analógico dio 5478 vueltas completas sobre su eje, etc. Pero lo importante acá es que estas maneras de medir el tiempo definen una característica de esos sistemas (o de esas maneras de medir) que es su característica aditiva, también llamada: lineal, que quiere decir que a medida que pasan intervalos regulares de tiempo las variables aditivas simplemente suman cantidades fijas. Es importante que los tiempos sean regulares, porque un reloj se vuelve completamente inútil para medir el tiempo si sus agujas dejan de girar “a velocidad constante” y empiezan a acelerarse o ralentizarse sistemáticamente. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La característica aditiva no solo se encuentra en los sistemas de medición del tiempo, sino que está presente en numerosos aspectos de nuestra vida cotidiana. Por ejemplo, en una economía sin inflación, los salarios tienen la característica aditiva. Si el salario mensual para un puesto en una empresa es X, entonces en dos meses el empleado habrá ganado X+X (si no hay ajuste inflacionario o multiplicativo), en tres meses X+X+X, y así. La característica es aditiva porque, independientemente de cuánto sea X, a medida que pasa cada mes se suma X a lo que una persona ganó por trabajar en ese puesto.</p><h1 class="heading" style="text-align:left;" id="exponencialidad"><b>Exponencialidad</b></h1><p class="paragraph" style="text-align:left;">No todas las propiedades cuantitativas tienen esta característica aditiva, sino que algunas propiedades varían de otras maneras. Por ejemplo, la población de cualquier especie biológica no es aditiva sino que es exponencial. Para las propiedades exponenciales, el crecimiento no es fijo sino que depende del valor anterior, algo que no pasaba con las propiedades lineales: ganábamos una cierta cantidad fija de plata cada mes, independientemente de con cuánta plata habíamos empezado. En cambio, la cantidad de individuos que nacen cada año depende de cuántos individuos había el año anterior. Cuando esa dependencia es multiplicativa, es decir, cuando el valor siguiente es una multiplicación del valor anterior por un cierto número, decimos que esa propiedad tiene la característica exponencial. En síntesis, si se suman cosas en el tiempo, la característica es aditiva, en cambio si se multiplican, la característica es exponencial.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">En las poblaciones biológicas, la población al año siguiente es la población anterior multiplicada por la tasa de fecundidad anual. En algunas inversiones económicas o financieras, el dinero al año siguiente es el dinero del año anterior multiplicado por la tasa de interés o el retorno anual. Estos son ejemplos típicos de propiedades exponenciales. Esto no quiere decir necesariamente que todas las poblaciones de seres vivos (ni todas las inversiones) crezcan exponencialmente. Por ejemplo, si el promedio de crías por individuo de una generación a la siguiente es menor a 2, entonces el número de individuos de esa población va a ser más chico que el de la generación anterior. Esto puede ocurrir por diversos motivos, como la competencia por espacio y por recursos. Las dinámicas multiplicativas (como también se llaman a las características exponenciales) no garantizan el crecimiento, porque las cantidades pueden multiplicarse por números menores que 1.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La clave de la exponencialidad, y la razón por la que es tan distinta de la característica aditiva, es que los cambios en las propiedades exponenciales se acumulan sobre los cambios del pasado. Si el medio ambiente se daña durante un año y al año siguiente el daño continúa, el daño total no será simplemente la suma de los dos daños como si fueran eventos independientes, sino que el resultado será mucho peor, ya que los daños nuevos se acumulan sobre los primeros, y así sucesivamente. Esta característica es también llamada la “no linealidad”, y en parte lo que implica es que no hay maneras inequívocas de predecir cómo serán los efectos futuros basándose en las observaciones pasadas. Es por la existencia de esta propiedad exponencial no lineal que existen lo que en los estudios sobre el cambio climático se denominan &quot;tipping points&quot; o &quot;puntos de no retorno&quot;, que son umbrales críticos en los sistemas exponenciales a partir de los cuales los cambios se vuelven irreversibles y el sistema entra en una dinámica que se autorrefuerza, haciendo prácticamente imposible volver al estado anterior.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Todo esto es especialmente relevante en los sistemas económicos, porque muchas propiedades económicas son exponenciales. Por ejemplo, la inflación es exponencial, ya que los precios se multiplican por la tasa de inflación en cada intervalo de tiempo. El capital en la economía también es exponencial, ya que se puede utilizar para crear más de sí mismo, es decir que se multiplica a sí mismo. Esto hace que el valor de las empresas crezca (o decrezca) sobre la base de su valor en un tiempo anterior. Las inversiones funcionan de la misma manera, el capital invertido se multiplica por una tasa de crecimiento (el retorno sobre la inversión) que resulta del trabajo realizado a partir de esa inversión, o sea que el retorno depende multiplicativamente de la inversión realizada. Y hoy en día con el auge de los emprendimientos empresariales, catalizado por el pensamiento de Silicon Valley, hay una tendencia aún más general a la creación de organizaciones exponenciales, que son aquellas cuyo crecimiento inicial esperado es exponencial.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Por último, antes de ir al tema del equilibrio, para observar visualmente la diferencia de impacto que tiene en el tiempo una propiedad que se acumula aditivamente con respecto a otra que lo hace exponencialmente, podemos ver el siguiente gráfico. Como vemos, en un principio es posible que no se note mucho la diferencia, o que la variación aditiva sea incluso un poco mayor, pero con el paso del tiempo se hace evidente que estas evoluciones son muy distintas.</p><div class="image"><img alt="" class="image__image" style="" src="https://lh7-rt.googleusercontent.com/docsz/AD_4nXeB4jK8vTjP_xIfatCRRrinxU1Kha-5AOvrsL3Nqnuh3KVmVY7IWC9rzZJ2I7-CG_Zrlc420_DN3pPVQr6975F913BOKsNH6d3i5H-Uw8AmC9GBuQSsH12K4p82-CpFLv6cGewrREbvV1YkwrcU4BLOSn-z?key=2iE5Cx-UGCHOeR04lrTYMw"/></div><h1 class="heading" style="text-align:left;" id="equilibrio"><b>Equilibrio</b></h1><p class="paragraph" style="text-align:left;">Esta comprensión de la exponencialidad nos lleva a una pregunta fundamental: ¿pueden los sistemas que exhiben crecimiento exponencial alcanzar algún tipo de estabilidad? Para responder esto, necesitamos examinar el concepto de equilibrio y su relación con los sistemas exponenciales.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El equilibrio en un sistema complejo se puede pensar de distintas maneras. En general, tiene que ver con la idea de liberar a un sistema de cualquier perturbación o acción externa al mismo, dejar que se relaje, y luego ver si después de un cierto tiempo éste alcanza una cierta estabilidad, lo que se llama un <i>estado estacionario</i>. En ese caso diremos que el sistema ha encontrado un (y se encuentra en) equilibrio (en rigor, muchos sistemas que están totalmente fuera del equilibrio pueden encontrar estados estables durante un cierto tiempo, pero en esta nota no nos detendremos en analizar esa distinción, aunque es de suma importancia). En las ciencias físicas, por ejemplo, el caso paradigmático de un sistema en equilibrio es un gas encerrado en una caja (idealmente hermética). Por más que soplemos adentro, después de que pase suficiente tiempo para que se estabilice, el gas alcanza la temperatura ambiente y se distribuye uniformemente dentro de la caja. Aunque este sistema presenta cierta dinámica, ya que todas sus partículas están en constante movimiento aleatorio, sus variables macroscópicas como su volúmen, presión y temperatura permanecerán estables a lo largo del tiempo.</p><p class="paragraph" style="text-align:justify;">Otra forma de entender el equilibrio en sistemas complejos es en analogía con una máquina que simplemente se enciende y funciona ordenadamente sin grandes novedades, por más que cumpla ciclos, incluso aleatorios, vuelve a su estado original, es decir que está en equilibrio a menos que algo externo la perturbe demasiado. En cambio, un sistema fuera del equilibrio se parece más a un ecosistema que siempre presenta novedades a medida que evoluciona. En un ecosistema biológico algunas especies se extinguirán y también aparecerán otras nuevas, todas ellas cambiarán su capacidad de crecimiento y de dominio del ambiente en el que viven, y el ambiente mismo también cambiará. Todos estos efectos son característicos de los sistemas totalmente fuera del equilibrio.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La conexión entre el equilibrio y la exponencialidad radica en su incompatibilidad. Para cualquier sistema, los modelos matemáticos del equilibrio y del crecimiento exponencial son incompatibles. Si un sistema está en equilibrio entonces no puede crecer exponencialmente, y si crece exponencialmente entonces no puede estar en equilibrio. Sin embargo, es posible que un sistema que crece exponencialmente eventualmente alcance un estado estacionario, pero eso implicaría el fin de su crecimiento exponencial.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Esa es nuestra primera clave. Como el equilibrio es incompatible con la exponencialidad, ninguna economía del capitalismo moderno puede encontrarse en equilibrio. Las economías modernas se parecen mucho más a un ecosistema biológico multiplicativo que continuamente presenta novedades, como las constantes novedades tecnológicas o las crisis económicas o financieras recurrentes (efectos característicos de sistemas totalmente fuera del equilibrio), que a una máquina que simplemente se enciende y funciona sin grandes novedades. Por eso, los modelos económicos del equilibrio, incluso los que hablan sobre equilibrios generales y dinámicos, están y estarán equivocados mientras que el crecimiento económico sea multiplicativo o exponencial. Son simplemente concepciones erradas del sistema que pretenden modelar y, por lo tanto, no dicen nada sobre nuestra realidad económica. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La pregunta abierta es, en todo caso, si la economía podrá alcanzar alguna vez un estado estacionario o estable en el tiempo, pero para lograr eso deberá dejar de crecer, y también tendrá que dejar de tener inflación, ya que ninguna variable macroeconómica puede variar exponencialmente en una economía en equilibrio.</p><h1 class="heading" style="text-align:left;" id="colapso"><b>Colapso</b></h1><p class="paragraph" style="text-align:left;">La tensión entre exponencialidad y equilibrio nos conduce inevitablemente a considerar un tercer escenario: qué sucede cuando un sistema exponencial encuentra sus límites naturales. Este encuentro nos lleva al concepto del colapso, que podemos entender mejor a través de analogías con sistemas físicos bien estudiados.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Así como un caso paradigmático de un sistema en equilibrio en las ciencias físicas es un gas encerrado en una caja, el caso paradigmático de un sistema fuera del equilibrio es una explosión nuclear. Lo que ocurre en estas explosiones es que se emiten neutrones que colisionan con los núcleos de los átomos de materiales radioactivos, y esos núcleos se rompen liberando a su vez más neutrones que sirven para romper otros núcleos, lo que da lugar a una reacción en cadena que es exponencial: los neutrones “crean” cada vez más de sí mismos, como en la reproducción sexual con tasa de fecundidad mayor a 1. Este es un proceso que está totalmente fuera del equilibrio (todo vuela por los aires) pero que también presenta cierta regularidad: a lo largo de un cierto tiempo durante la explosión cada neutrón libera un número más o menos estable de neutrones nuevos, por lo que su crecimiento (hasta que se acaban los recursos físicos para producirlos) es exponencial. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">También habíamos dicho que el capital en la economía es exponencial, ya que el capital excedente se utiliza para crear más de sí mismo, y por lo tanto el producto bruto interno (PBI) de los países también tiene la característica exponencial, es decir que crece (o decrece) según una cierta tasa de crecimiento que se multiplica por el PBI del año anterior. Sin embargo, por algún motivo no tan claro, las ciencias económicas postulan la posibilidad de que la economía se encuentre en equilibrio, cosa que es incompatible con una economía en la que el capital excedente pueda ser utilizado para crecer. A modo comparativo, en el siguiente gráfico se muestra una <a class="link" href="https://delong.typepad.com/print/20061012_LRWGDP.pdf?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=exponencialidad-equilibrio-y-colapso" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">estimación del PBI mundial desde el año 1650 hasta el 2000</a> (línea azul) y cómo sería ese PBI si la economía se encontrara en equilibrio (línea naranja), que se estima tomando el promedio del PBI mundial en ese período (en una economía en equilibrio el PBI debería revolotear cerca de ese valor). Por otro lado, podemos graficar también (y serán válidos los mismos ejes) el número de neutrones a lo largo de unos cientos de nanosegundos durante una explosión nuclear (línea verde).</p><div class="image"><img alt="" class="image__image" style="" src="https://lh7-rt.googleusercontent.com/docsz/AD_4nXd5JfR5fBvw7p8yQEhj4TO87MxzVn0w88nv-ASMqswf5OOWJCx540QgUlh1mnmp2VUi7SegiBhHbipgs7VPmHKMYedhkINYQt3xf_Pe65rxzlc81fijYIjZDA59R4TfpZaZsemziM_FUkiiprAY0gM5sfE?key=2iE5Cx-UGCHOeR04lrTYMw"/></div><p class="paragraph" style="text-align:left;">La controversia sobre si la economía puede encontrarse o no en equilibrio se inscribe dentro de un debate que es fundamental en nuestra era, plagada de crisis económicas y sobre todo, por las amenazas del cambio climático que la humanidad se impone a sí misma. Hay una pregunta sencilla sobre el equilibrio que puede funcionar como un modelo mental de en qué situación estamos: ¿el modelo de la economía real (la línea azul) se parece más a un gas encerrado en una caja (en equilibrio, la línea naranja) o a una explosión nuclear pero en cámara lenta (la línea verde)?<a href="#b-f702b40a-1be1-4108-bd24-a96a8f45eaec" target="_self" title="1 Gráfico tomado de: Gas in a box or nuclear explosion?, de Ole Peters" data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">1</sup></a> La respuesta que se desprende del gráfico anterior es clara, cuando pensamos en la economía deberíamos tener en mente la imagen de una explosión nuclear en cámara lenta, que es muy diferente de la imagen de un gas en una caja.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Aunque desde el punto de vista de la economía tradicional el PBI sea una medida de prosperidad económica, de creación de valor o de desarrollo, desde otro punto de vista sistémico e interdisciplinario, que tiene en cuenta que la economía humana no es una cosa que se encuentra flotando en el vacío sino que depende de y afecta a todos los otros sistemas terrestres (toda la naturaleza y las especies animales, incluida la humana): el crecimiento del PBI global es el artífice del colapso. En la naturaleza, en la realidad, los recursos son finitos. Eso quiere decir que podemos observar procesos de crecimiento exponencial solo durante un tiempo finito. Las explosiones no pueden durar eternamente. El cambio climático y la posibilidad del colapso son responsabilidad del crecimiento económico global, es decir, de la desmedida ambición capitalista.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Pero esto no implica, necesariamente, que todo tenga que estallar por los aires como en una explosión nuclear. Así como una reacción nuclear en cadena puede ser también regulada y transformada en una central nuclear que produce energía y que no explota (como las centrales Atucha 1 y 2), es posible explorar otros caminos. Pero para esto es necesario que el capital que se multiplica y reproduce a sí mismo deje de hacerlo sin límites claros, es decir, sin conciencia de los límites que su entorno le impone. Un ejemplo real de crecimiento “tipo” exponencial que alcanza un estado estacionario es el desarrollo animal (incluido el humano), que sigue curvas de crecimiento universales. Como se puede ver en el gráfico de abajo, cualquier animal durante su desarrollo inicial presenta un crecimiento de su masa o su peso que es similar a un crecimiento exponencial. Esto sucede hasta que el costo energético para mantener el crecimiento equilibra el suministro de energía metabólica, y simplemente se deja de crecer, alcanzando un estado estacionario que mantiene el peso de cada animal más o menos estable en el tiempo. No existe ninguna ley de la naturaleza que prohíba que las economías en proceso de maduración se comporten de manera similar, pero esto no va a ocurrir automáticamente, sino que para evitar el colapso y entrar en una fase de equilibrio económico tendremos que desarrollar mecanismos de control para detener el crecimiento global.</p><p class="paragraph" style="text-align:center;"></p><div class="image"><img alt="" class="image__image" style="" src="https://lh7-rt.googleusercontent.com/docsz/AD_4nXc3n1gr8Q5utFIVxUXlvVEmaEd9NQfkktGQqVL07K8xibNiBbqK8eJHdWR2AYVhrVyMYht6cG8iqYvazNInUQz5Y07If8E9njpAN1xPXwi6TlIbrlCPeVEKtOmC_zcbGebwPSdgcYLmrFfOtf7ZuDEMGuI?key=2iE5Cx-UGCHOeR04lrTYMw"/><div class="image__source"><span class="image__source_text"><p>Fuente: A general model for ontogenetic growth. Geoffrey B. West, James H. Brown & Brian J. Enquist (2001).</p></span></div></div><hr class="content_break"><p class="paragraph" style="text-align:left;">Hola!<br>La nota que acabás de leer fue escrita por nuestro amigo “<a class="link" href="https://substack.com/@elnavegante?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=exponencialidad-equilibrio-y-colapso" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">El Navegante</a>”, físico estadístico que trabaja en ciencia de datos y economía.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Para concluir la nota, nos recomendó la siguiente cita del filósofo australiano Clive Hamilton:</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">“La máquina de crecimiento, que creíamos haber construido para mejorar nuestros propios fines, ha cobrado vida propia, y resiste ferozmente el lento despertar a los peligros que entraña para los seres humanos a los que se supone que debe servir. La máquina de crecimiento, con el tiempo, ha creado el tipo de personas que son perfectamente adecuadas para su propia perpetuación: dóciles, seducidas por sus promesas, e incapaces de pensar más allá de los límites que impone. Cuanto más se acercan algunos a las palancas de la máquina, más deben comprometerse con sus objetivos. Es difícil imaginar que alguien que crea que el crecimiento económico es parte del problema pueda acercarse a esas palancas. Lo más probable es que sea ridiculizado en los periódicos o denunciado en los parlamentos. La gente común puede a veces cuestionar la sabiduría del crecimiento incesante y concluir que no puede continuar eternamente, pero pronto se ve sacada de su ensoñación subversiva por los incentivos para ir de compras. El sistema ha creado el tipo de personas que son perfectamente adecuadas para lo que necesita, una expansión sin fin. De esta manera, el sistema de crecimiento se autogobierna. Creemos que tenemos poder, pero el sistema de crecimiento otorga poder sólo a quienes promueven su objetivo. Interiorizamos el discurso de modo que empezamos a articular los intereses del sistema y a gobernarnos a nosotros mismos de acuerdo con sus reglas”.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Además de eso, quiero contarte que ayer subí un borrador los <a class="link" href="https://txt.networkismo.com/reduccionismo-necesario.html?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=exponencialidad-equilibrio-y-colapso" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">primeros capítulos</a> del libro de Psicología para redes a la <a class="link" href="https://txt.networkismo.com/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=exponencialidad-equilibrio-y-colapso" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">web de filosofía networkista</a>. Probablemente hayas leído versiones más tempranas que te habíamos enviado por acá, pero está bastante mejorado. Todavía me faltan 6 capítulos para terminarlo, después de lo cual dedicaré tiempo a imprimir y lanzar los 3 libros de este año (La reforestación social, economía para redes, y psicología para redes). </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Te mando un abrazo grande, y pronto más noticias,<br>Juan Zaragoza<br>Filosofía del Futuro</p><div style="border-top:2px solid #272A2F1A;padding:15px;"><p id="b-f702b40a-1be1-4108-bd24-a96a8f45eaec"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">1</span>&nbsp; Gráfico tomado de: <a class="link" href="https://ergodicityeconomics.com/2017/03/02/gas-in-a-box-or-nuclear-explosion/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=exponencialidad-equilibrio-y-colapso" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Gas in a box or nuclear explosion?</a>, de Ole Peters </p></div></div><div class='beehiiv__footer'><br class='beehiiv__footer__break'><hr class='beehiiv__footer__line'><a target="_blank" class="beehiiv__footer_link" style="text-align: center;" href="https://www.beehiiv.com/?utm_campaign=72badaa7-9eff-48b8-a4da-db8803a0bbff&utm_medium=post_rss&utm_source=filosofia_del_futuro">Powered by beehiiv</a></div></div>
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  <title>Qué es el networkismo</title>
  <description>El resumen que faltaba</description>
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  <pubDate>Thu, 21 Nov 2024 23:05:32 +0000</pubDate>
  <atom:published>2024-11-21T23:05:32Z</atom:published>
    <dc:creator>Juan Fernández Zaragoza</dc:creator>
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    <div class='beehiiv'><style>
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</style><div class='beehiiv__body'><p class="paragraph" style="text-align:left;"><i>Update (junio 2025): Entre abril y junio de 2025 dictamos el primer curso integral del paradigma de la red, disponible en </i><a class="link" href="https://www.youtube.com/playlist?list=PLW9WMn8xJQsXcZ3EWS7wBlLqnniJtjidp&utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=que-es-el-networkismo" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow"><i>Youtube</i></a><i>.</i></p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Hace tiempo faltaba un resumen del networkismo. Voy a intentar suplir esa falta con este texto.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El networkismo es la filosofía que puede entreverse en las observaciones más disruptivas de la ciencia de las últimas décadas. Hemos visto avances en las ciencias de la conducta y los sistemas complejos que, al “armar el rompecabezas”, producen un nuevo paradigma filosófico. Naturalmente, el nuevo paradigma es más adecuado para entender y transformar la realidad que los anteriores.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La tesis central del networkismo es que la humanidad es una red viva y debemos entenderla como tal. Esto quiere decir dos cosas. Por un lado, que hay leyes precisas que regulan el tejido social y somos capaces de entender por primera vez. Por otro lado, implica que cualquier proyecto político o social que no considere esas leyes es automáticamente más débil de lo que podría ser.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Más allá de la idea general, hay algunas observaciones particulares que pueden ser mencionadas en una exposición inicial.</p><h2 class="heading" style="text-align:left;" id="el-discurso-no-es-poder">El discurso no es poder</h2><p class="paragraph" style="text-align:left;">Lo primero que muestra el paradigma actual es que la posmodernidad sobrestimó el peso del discurso. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Por un lado, porque la enorme mayoría de nuestras decisiones son intuitivas: no responden a creencias previas, argumentos lógicos, o deliberaciones mediadas por el discurso<a href="#b-bc7ec886-76c0-4e36-9cc8-89c6aa88660f" target="_self" title="1  Me refiero especialmente a los trabajos de Daniel Kahneman sobre heurísticas cognitivas." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">1</sup></a> .</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Por otro lado, porque casi todo el discurso obedece a racionalizaciones. Esto significa que después de tomar las decisiones mediante reglas intuitivas, nos inventamos explicaciones de por qué lo hicimos<a href="#b-e688db4f-41e8-4401-825f-7d4de0e70798" target="_self" title="2  Idem Kahneman y estudios posteriores sobre racionalización. La observación puede asociarse al funcionamiento de la disonancia cognitiva (ante la disonancia entre discurso y acción tendemos a adaptar el discurso a la acción y no al revés)." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">2</sup></a> .</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">En otras palabras, el discurso casi nunca nos mueve pero siempre parece haberlo hecho. La filosofía práctica que se enfocó en la deconstrucción de conceptos, la batalla cultural o la relación entre el discurso y el poder cayó en esa trampa, y terminó centrándose en la consecuencia y no en la causa de los fenómenos sociales. La escena política actual hace evidente que sus esfuerzos no llegaron a buen puerto, pero eso no debería sorprendernos.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Para ilustrar la nueva concepción, podríamos decir que el discurso no rema; surfea. Siempre sigue dinámicas subyacentes, más poderosas, que son las que realmente rigen a la humanidad.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La observación no es en absoluto desesperanzadora. Como la intuición sigue reglas, podemos entenderla, y entender lo importante nos permite enfocar nuestros esfuerzos adecuadamente. Si queremos transformar la sociedad, debemos entender cómo funciona realmente, para aprender qué sirve y qué no, y especialmente para diseñar transformaciones creativas y plausibles. Esto es posible por primera vez en la historia.</p><h2 class="heading" style="text-align:left;" id="los-cuatro-tejidos">Los cuatro tejidos</h2><p class="paragraph" style="text-align:left;">Nuestra intuición gobierna casi toda nuestra conducta. Al mismo tiempo, una parte importante de nuestra intuición funciona en red, lo que quiere decir que responde directamente a nuestro entorno comunitario. Ese es su aspecto más relevante políticamente porque regula cuándo y cómo hacemos cosas juntos. Dicho de otra manera, los fenómenos comunitarios y sociales siempre están ligados a dinámicas de la intuición funcionando en red.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El problema central que nuestras intuiciones tuvieron que resolver para que podamos vivir en comunidad es el de la cooperación. Consiste en que si conviene perjudicar al resto en beneficio propio, cualquier comunidad colapsa.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Los mecanismos que resuelven el problema de la cooperación<a href="#b-92006e0a-6910-429f-b3d3-b60c8f242e7d" target="_self" title="3  Esto se basa esencialmente en los trabajos de Robert Axelrod respecto de la cooperación y algunas conclusiones derivadas, especialmente de la ecología de la conducta." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">3</sup></a>  <b>son </b>las reglas que regulan el tejido social y nuestra vida comunitaria. En otras palabras, determinan desde cómo nos conectamos para producir y socializar hasta cómo nos sentimos. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Hay cuatro mecanismos que promueven la colaboración humana en formas diferentes, y cada uno tiene vicios y virtudes. Casi todos los problemas políticos y emocionales que interesan a nuestra generación dependen de la hipertrofia, desgarro o maladaptación de alguno de los cuatro tejidos de la cooperación. Estos son la reciprocidad, el reconocimiento, las jerarquías y el mercado.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Para que los tejidos funcionen, además de promover la cooperación, deben sostenerse de forma resiliente<a href="#b-2c102042-c725-4deb-abdc-e9f933576ad1" target="_self" title="4  En el vocabulario de la teoría de juegos, esto se refiere a las estrategias estables y robustas." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">4</sup></a> . Esto quiere decir que una vez que suficientes personas participan de un tejido de cooperación, a ninguna minoría le conviene dejar de participar. La resiliencia permite que los tejidos se preserven en el tiempo y funcionen de manera autónoma, sin necesidad de mecanismos externos que los sostengan.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La <b>reciprocidad </b>es el tejido más antiguo y sencillo. Existe en diversos mamíferos, y evolucionó de manera independiente en especies de todo tipo. Consiste en iniciar la relación con otro individuo cooperando, y luego imitar la acción anterior del otro participante: si cooperó, seguir cooperando, y si traicionó, responder traicionando. La reciprocidad promueve la cooperación porque traicionarla implica ser penalizado. Asimismo, es un mecanismo resiliente porque dejar de implementar la reciprocidad lleva a que menos individuos cooperen con nosotros.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Implementamos la reciprocidad intuitivamente, mediante las emociones de la gratitud, el enfado y la culpa<a href="#b-7b47833b-dbbe-4124-b906-5abd54b0b252" target="_self" title="5  La culpa no forma parte de la reciprocidad tal cual la hemos expuesto, pero previene un caso borde que podría generar ciclos de traiciones entre dos individuos." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">5</sup></a> .</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Como la reciprocidad sólo promueve la cooperación 1 a 1, no impide que una persona perjudique a la comunidad entera ni promueve que una persona beneficie a la comunidad entera<a href="#b-24ba080b-fb92-4ba2-9caa-cd645e10ddc8" target="_self" title="6  En el vocabulario económico, esto se conoce como el problema de las externalidades." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">6</sup></a> .</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El <b>reconocimiento</b> es el segundo tejido más antiguo. Existe en otros primates como los chimpancés, los bonobos y los orangutanes. Consiste en que toda la comunidad recompense a quienes beneficiaron al grupo y penalice a quienes lo perjudicaron. Para que el sistema sea resiliente, implementar las normas debe formar parte de las normas. Así, deja de ser conveniente esperar que otros recompensen o penalicen cuando sea debido (para así ahorrar esfuerzos uno mismo), porque faltar a penalizar o recompensar implica ser penalizado por otros. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Implementamos el reconocimiento intuitivamente, mediante la admiración, el desprecio, la envidia y la lástima<a href="#b-4f4e1bec-3c1b-40aa-9f43-f38ba1da2d24" target="_self" title="7  La admiración y el desprecio implementan propiamente el tejido del reconocimiento, mientras que la envidia y la lástima son emociones de calibración del sistema." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">7</sup></a> . Además, contamos con emociones adaptadas a navegar dinámicas de reconocimiento que regulan nuestra conducta intuitivamente. Estas incluyen al estrés, la depresión, el entusiasmo, la felicidad, la frustración, el aburrimiento y la motivación.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La reciprocidad y el reconocimiento colapsan en grupos grandes e hiperconectados. Por eso, la cooperación en gran escala depende de otros dos mecanismos.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Las <b>jerarquías</b> también existen en primates en forma muy rudimentaria, pero las jerarquías humanas son las más grandes, autónomas y pronunciadas del reino animal. El tejido jerárquico consiste en que toda la comunidad obedezca a una autoridad central. El tejido es resiliente porque si alguien desobedece a la autoridad, ésta podrá ordenar al resto que penalice al desobediente.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">A medida que el avance tecnológico permite optimizar la colaboración humana en escalas mayores, las jerarquías tienden a crecer y el poder a concentrarse. Las reglas de la disputa entre líderes por seguidores a medida que se desarrolla la tecnología explican los aspectos más relevantes de la historia de los sistemas económicos. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Asimismo, el avance de las jerarquías por sobre los tejidos horizontales corroe las comunidades. Además, nuestras emociones nos generan malestar cuando perciben que no están promoviendo la colaboración resiliente. La transición a tejidos no implementados por nuestras emociones generó las epidemias de ansiedad, depresión y estrés<a href="#b-b9357aee-b37d-4ce5-97e8-7c62f3a3e5df" target="_self" title="8  Tanto las jerarquías como el mercado dependen de nuestras emociones para funcionar. Afortunadamente, las emociones que evolucionamos para navegar el reconocimiento y la reciprocidad son los principales motores de nuestra conducta. Sin embargo, estas emociones suelen alinearse con los designios de las jerarquías y el mercado, lo que puede destruir los tejidos de reconocimiento y reciprocidad." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">8</sup></a> .</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El <b>mercado</b> es el tejido más reciente en nuestra historia evolutiva. Consiste en <i>tokenizar</i> la gratitud de la reciprocidad para que los favores puedan ofrecerse transitivamente. Así, uno puede hacer un favor a una persona, recibir un símbolo de haberlo hecho, y pedir un favor a otra otorgando el mismo símbolo como contraprestación. El sistema es resiliente porque cualquiera que deje de participar del mismo tendrá menos oportunidades de colaboración<a href="#b-7446e5ef-d771-45f4-8dc3-38209bb2a8f2" target="_self" title="9  Algunas presentaciones del mercado lo presentan como una forma indirecta de trueque. Aunque el mercado también podría pensarse de esa manera, las transacciones previas al mercado no tenían la forma de trueques sino que obedecían a la reciprocidad, o en su defecto a jerarquías o dinámicas de reconocimiento." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">9</sup></a> .</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Como es una extensión de la reciprocidad, el mercado tampoco disuade perjudicar al resto en beneficio propio ni promueve beneficiar a la sociedad entera.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Es notable que el mercado no genera desigualdad naturalmente. Sin embargo, las imperfecciones del mercado permiten que surjan las empresas<a href="#b-29fa992d-0c79-4e70-8aed-70968ae4b6ab" target="_self" title="10  Esto especialmente se debe a que las personas no procesamos la información del mercado de manera perfecta, por lo que nos es conveniente colaborar en forma estable con grupos de personas por fuera del mercado." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">10</sup></a> , estructuras jerárquicas que naturalmente acrecientan la desigualdad.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Los balances del tejido social se rompieron con la hipertrofia de las jerarquías y la hiperconectividad social, fenómenos habilitados por el avance tecnológico. Los desequilibrios resultantes desembocaron en la mayoría de las crisis económicas, políticas, emocionales e incluso ambientales que sufrimos en la actualidad<a href="#b-b41b3a4a-f128-4981-af62-8becd40ca0c4" target="_self" title="11  Hay un ensayo más extenso que muestra cómo la distorsión de los 4 tejidos causa todas las crisis más apremiantes del presente, titulado “La reforestación social” y accesible en txt.networkismo.com." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">11</sup></a> .</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Reconocer los vicios y virtudes de los cuatro tejidos de cooperación permite diseñar nuevos tejidos o recomponer condiciones para que los tejidos preexistentes vuelvan a funcionar de manera equilibrada y no dañina. Esa es la principal línea de trabajo práctico del networkismo, y es indispensable para salvar al mundo de las crisis que se aceleran.</p><h2 class="heading" style="text-align:left;" id="el-paradigma-de-la-red">El paradigma de la red</h2><p class="paragraph" style="text-align:left;">De lo anterior se desprende una multitud de observaciones y ámbitos de exploración que cambian radicalmente nuestro acercamiento a la red humana.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">En primer lugar, como la reciprocidad y el reconocimiento están cableados en nuestras emociones, entender la red permite entender las epidemias de malestar emocional. La psicología networkista ofrece un marco preciso para entender estas epidemias como respuestas naturales a la sociedad actual<a href="#b-fbd8f510-3637-47fd-9745-1010430d0a92" target="_self" title="12  Autores como Mark Fisher, Byung-Chul-Han o Bifo Berardi han mencionado la necesidad de comprender las epidemias de ansiedad o depresión como fenómenos sociales. El networkismo ofrece un marco teórico preciso para diagnosticar y curar los problemas de la red." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">12</sup></a></p><p class="paragraph" style="text-align:left;">En segundo lugar, una vez que las jerarquías crecieron lo suficiente, pasaron a regir la mayoría de las dinámicas del poder político y económico. La economía networkista muestra cómo las reglas que rigen las jerarquías explican las revoluciones económicas, las fluctuaciones entre autoritarismo y libertad, la tendencia del poder a concentrarse, y las tendencias actuales y futuras del sistema económico. Además, ofrece futuros alternativos más igualitarios, mediante estrategias que son plausibles porque se centran en la red.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Vale la pena mencionar aquí que el punto ciego del marxismo fue no ver que las jerarquías funcionan en forma autónoma y resiliente. Eso llevó a creer que abolir la propiedad privada distribuiría el poder. Después de que las revoluciones marxistas sostuvieron jerarquías autoritarias, corrientes posteriores del marxismo buscaron combatirlas.  Desafortunadamente, lo hicieron desde estrategias basadas en el discurso, por desconocimiento de los mecanismos subyacentes que sostienen a las jerarquías. Como era de esperarse, los enfoques fueron infructuosos.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">En tercer lugar, comprender las leyes intuitivas que regulan la conducta de la red humana cambia el trabajo de la ética. Si el discurso gobernaba la conducta, distinguir lo bueno de lo malo era suficiente. Como lo que impacta más es el diseño de redes y entornos que promuevan conductas deseables, hay debates éticos específicos que se tornan prioritarios, y otros que son prácticamente inconducentes<a href="#b-c913a05b-cea1-41e4-8232-af481d282e06" target="_self" title="13  Esto incluye a la mayoría de los dilemas éticos que servían para contrastar y comparar las posturas éticas predominantes." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">13</sup></a> . Nuestros patrones de conducta plantean fronteras naturales entre las acciones que nuestras caracterizaciones éticas deben considerar, para no perder eficacia.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">En cuarto lugar, ver de frente las reglas ocultas que rigen nuestra conducta es asombroso. Las intuiciones y tejidos de cooperación forman sistemas perfectamente calibrados que por primera vez podemos ver. Ver las fuerzas que nos mueven golpea al ego, y al mismo tiempo genera una sensación de pertenencia a algo mayor. La propia naturaleza rescata sensaciones que habían estado relegadas al pensamiento mágico o sobrenatural.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Por último, el nuevo paradigma enseña a tratar con sistemas vivos, que tienen la característica de ser conducibles pero ingobernables.</p><h2 class="heading" style="text-align:left;" id="conducir-lo-ingobernable">Conducir lo ingobernable</h2><p class="paragraph" style="text-align:left;">El nuevo paradigma permite ver reglas de funcionamiento de la sociedad que no veíamos. Por otro lado, muestra un abanico de problemas que los tejidos de cooperación evolucionaron para resolver, y encontraron soluciones que nuestro pensamiento racional no había alcanzado.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Observar que la humanidad es una red viva lleva a pensar el cambio social en forma más cercana a la jardinería que a la ingeniería. Encontrar un sistema económico y político más justo no se parece a inventar una máquina nueva. En cambio, se parece a regar y guiar formas de colaboración que ya estén vivas, ofreciéndoles las condiciones necesarias para que alcancen grandes escalas sin deteriorarse ni generar efectos adversos.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La revolución es un problema de escalabilidad, y la filosofía es transformadora siempre y cuando alimente el diseño.</p><h2 class="heading" style="text-align:left;" id="cmo-profundizar">Cómo profundizar</h2><p class="paragraph" style="text-align:left;"><i>Update (junio 2025): Entre abril y junio de 2025 dictamos el primer curso integral del paradigma de la red, disponible en </i><i><a class="link" href="https://www.youtube.com/playlist?list=PLW9WMn8xJQsXcZ3EWS7wBlLqnniJtjidp&utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=que-es-el-networkismo" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Youtube</a></i><i>.</i></p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Después de este resumen, hay otras lecturas que permiten entender mejor de qué se trata el networkismo. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">De manera introductoria, el ensayo titulado “<a class="link" href="https://txt.networkismo.com/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=que-es-el-networkismo" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">La reforestación social</a>” ofrece un resumen más extenso de cómo funcionan los 4 tejidos, y describe cómo las distorsiones de nuestras redes son la causa principal de nuestras crisis. Los <a class="link" href="https://txt.networkismo.com/principios.html?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=que-es-el-networkismo" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Treinta principios networkistas</a> exponen 30 ideas sueltas pero importantes en el paradigma. Un artículo breve llamado “<a class="link" href="https://filosofiadelfuturo.com/p/el-cambio-vital?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=que-es-el-networkismo" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">El cambio vital</a>” trata sobre los desafíos y oportunidades de conducir un sistema ingobernable como la red humana. Por último, la presentación titulada “<a class="link" href="https://www.youtube.com/watch?v=JfBMf-nmY8Q&utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=que-es-el-networkismo" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Las cuatro fuentes del networkismo</a>” muestra los orígenes epistemológicos del nuevo paradigma. Además del material mencionado, el <a class="link" href="https://filosofiadelfuturo.com/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=que-es-el-networkismo" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">blog de Filosofía del Futuro</a> contiene una serie de artículos que exponen, fundamentan, o acompañan al paradigma networkista.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Para profundizar en los distintos aspectos teóricos, la colección “<a class="link" href="https://txt.networkismo.com/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=que-es-el-networkismo" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Cuadernos networkistas</a>” expone las expresiones de la cosmovisión networkista en diversos campos y disciplinas. Algunos libros de la colección permanecen inéditos, pero los títulos son los siguientes:</p><ol start="1"><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Patrones: economía para redes</p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Nodos: psicología para redes</p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Homo Cratis: ética para redes</p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Matrix: el paradigma de la red</p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Sightware: epistemología para redes</p></li></ol><p class="paragraph" style="text-align:left;">Si te interesa ver el estado de alguno de los cuadernos inéditos, participar del desarrollo o la divulgación del nuevo marco teórico, o cambiar al mundo de manera inteligente y eficaz, no dudes en <a class="link" href="https://www.instagram.com/filosofiafuturo/?hl=es-la&utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=que-es-el-networkismo" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">ponerte en contacto</a>. Comparado con lo que tenemos por delante, todavía no hicimos nada. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Por último, hay una lista de textos y autores que dispusieron las piezas empíricas y teóricas para construir el networkismo. La lista a continuación no es concluyente, pero sí indispensable para construir las intuiciones centrales:</p><ol start="1"><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Robert Axelrod, <i>The Evolution of Cooperation</i></p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Robert Axelrod, <i>The Complexity of Cooperation</i></p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Daniel Kahneman, <i>Thinking, Fast and Slow</i></p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Thomas Schelling, <i>Micromotives and Macrobehavior</i></p></li></ol><p class="paragraph" style="text-align:left;">Otros libros relevantes para el enfoque son:</p><ol start="5"><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Robert Sapolsky, <i>Behave</i></p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Nicholas Christakis & James Fowler, <i>Connected</i></p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Johann Hari, <i>Lost Connections</i></p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">David Easley & Jon Kleinberg, <i>Networks, Crowds and Markets</i></p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Alex Pentland, <i>Social Physics</i></p></li><li><p class="paragraph" style="text-align:left;">Nassim Taleb, <i>Antifragile</i></p></li></ol><p class="paragraph" style="text-align:left;">Los libros recomendados no son necesariamente los más prioritarios. Todavía tenemos pendiente compartir una recomendación bibliográfica mejor destilada y bien justificada.</p><div style="border-top:2px solid #272A2F1A;padding:15px;"><p id="b-bc7ec886-76c0-4e36-9cc8-89c6aa88660f"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">1</span>&nbsp;  Me refiero especialmente a los trabajos de Daniel Kahneman sobre heurísticas cognitivas. </p><p id="b-e688db4f-41e8-4401-825f-7d4de0e70798"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">2</span>&nbsp;  Idem Kahneman y estudios posteriores sobre racionalización. La observación puede asociarse al funcionamiento de la disonancia cognitiva (ante la disonancia entre discurso y acción tendemos a adaptar el discurso a la acción y no al revés). </p><p id="b-92006e0a-6910-429f-b3d3-b60c8f242e7d"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">3</span>&nbsp;  Esto se basa esencialmente en los trabajos de Robert Axelrod respecto de la cooperación y algunas conclusiones derivadas, especialmente de la ecología de la conducta. </p><p id="b-2c102042-c725-4deb-abdc-e9f933576ad1"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">4</span>&nbsp;  En el vocabulario de la teoría de juegos, esto se refiere a las estrategias estables y robustas. </p><p id="b-7b47833b-dbbe-4124-b906-5abd54b0b252"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">5</span>&nbsp;  La culpa no forma parte de la reciprocidad tal cual la hemos expuesto, pero previene un <i>caso borde</i> que podría generar ciclos de traiciones entre dos individuos. </p><p id="b-24ba080b-fb92-4ba2-9caa-cd645e10ddc8"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">6</span>&nbsp;  En el vocabulario económico, esto se conoce como el problema de las externalidades. </p><p id="b-4f4e1bec-3c1b-40aa-9f43-f38ba1da2d24"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">7</span>&nbsp;  La admiración y el desprecio implementan propiamente el tejido del reconocimiento, mientras que la envidia y la lástima son emociones de calibración del sistema. </p><p id="b-b9357aee-b37d-4ce5-97e8-7c62f3a3e5df"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">8</span>&nbsp;  Tanto las jerarquías como el mercado dependen de nuestras emociones para funcionar. Afortunadamente, las emociones que evolucionamos para navegar el reconocimiento y la reciprocidad son los principales motores de nuestra conducta. Sin embargo, estas emociones suelen alinearse con los designios de las jerarquías y el mercado, lo que puede destruir los tejidos de reconocimiento y reciprocidad. </p><p id="b-7446e5ef-d771-45f4-8dc3-38209bb2a8f2"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">9</span>&nbsp;  Algunas presentaciones del mercado lo presentan como una forma indirecta de trueque. Aunque el mercado también podría pensarse de esa manera, las transacciones previas al mercado no tenían la forma de trueques sino que obedecían a la reciprocidad, o en su defecto a jerarquías o dinámicas de reconocimiento. </p><p id="b-29fa992d-0c79-4e70-8aed-70968ae4b6ab"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">10</span>&nbsp;  Esto especialmente se debe a que las personas no procesamos la información del mercado de manera perfecta, por lo que nos es conveniente colaborar en forma estable con grupos de personas por fuera del mercado. </p><p id="b-b41b3a4a-f128-4981-af62-8becd40ca0c4"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">11</span>&nbsp;  Hay un ensayo más extenso que muestra cómo la distorsión de los 4 tejidos causa todas las crisis más apremiantes del presente, titulado “La reforestación social” y accesible en <a class="link" href="https://txt.networkismo.com?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=que-es-el-networkismo" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">txt.networkismo.com</a>. </p><p id="b-fbd8f510-3637-47fd-9745-1010430d0a92"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">12</span>&nbsp;  Autores como Mark Fisher, Byung-Chul-Han o Bifo Berardi han mencionado la necesidad de comprender las epidemias de ansiedad o depresión como fenómenos sociales. El networkismo ofrece un marco teórico preciso para diagnosticar y curar los problemas de la red. </p><p id="b-c913a05b-cea1-41e4-8232-af481d282e06"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">13</span>&nbsp;  Esto incluye a la mayoría de los dilemas éticos que servían para contrastar y comparar las posturas éticas predominantes. </p></div></div><div class='beehiiv__footer'><br class='beehiiv__footer__break'><hr class='beehiiv__footer__line'><a target="_blank" class="beehiiv__footer_link" style="text-align: center;" href="https://www.beehiiv.com/?utm_campaign=a599bfb5-f9a0-4c77-8b0a-52c444dfbd6c&utm_medium=post_rss&utm_source=filosofia_del_futuro">Powered by beehiiv</a></div></div>
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  <title>Heráclito y la red</title>
  <description>Heráclito era networkista</description>
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  <pubDate>Mon, 14 Oct 2024 19:49:16 +0000</pubDate>
  <atom:published>2024-10-14T19:49:16Z</atom:published>
    <dc:creator>Juan Fernández Zaragoza</dc:creator>
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    <div class='beehiiv'><style>
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</style><div class='beehiiv__body'><p class="paragraph" style="text-align:left;">Me entusiasma pensar que Heráclito es el Demócrito del networkismo. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Demócrito fue un filósofo griego que habló de “átomos” hace 2500 años. Llegó a la idea de que había partículas indivisibles mediante razonamientos abstractos, y las llamó “sinpartes” en griego antiguo (<i>átomos</i> por <i>a =</i> sin, <i>tomo =</i> división o parte). </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Mucho tiempo después, los científicos se toparon con una idea similar. Cuando adquirió rigor científico, la teoría atómica dio a la humanidad un poder inimaginable. Revolucionó la física, la química y la biología, y permitió construir diamantes artificiales, drogas psicodélicas, bombas atómicas y reactores que creaban energía a partir de la materia. Quiero creer que Heráclito será igualmente reivindicado.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La teoría que previó Heráclito hace dos milenios y medio es lo que llamo “<a class="link" href="https://txt.networkismo.com/principios.html?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=heraclito-y-la-red" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">networkismo</a>”, todavía en ciernes. Digo esto porque Heráclito fue el primer filósofo en intuir que la naturaleza sigue patrones estables y sencillos pese a su aparente complejidad, sostenidos por mecanismos de alineación. Además, criticó la sobrestimación del pensamiento racional y la erudición, favoreciendo a la intuición y la formación generalista para comprender los patrones de la red. Por último, propuso apoyar la política y la organización social en las leyes subyacentes y poderosas que la regían, para garantizar que todo funcionara del mejor modo posible. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">En la actualidad, nos topamos con las mismas conclusiones desde un lenguaje nuevo. Él se refirió a los patrones invariantes de la naturaleza como “<i>Lógos”, </i>nosotros los llamamos “red” o “redes vivas”<a href="#b-e163c1d2-252f-4ff4-96d6-b5c543f71fc4" target="_self" title="1 Heráclito usó el término “Logos”, pero también eligió usar el nombre de Zeus o Dios para referirse a lo mismo. El término Lógos era polisémico. Aunque podía significar “discurso” o “razón”, también significaba “orden”. Heráclito ponderaba el conocimiento intuitivo por sobre el discursivo, por lo que podemos pensar al Lógos como el orden subyacente al cosmos. Usó el término Zeus pero aclarando que “uno, lo único sabio, no quiere y [sin embargo] quiere ser llamado con el nombre de Zeus”. Parece que no encontraba un término exacto, pero que algunas intuiciones asociadas a la divinidad debían remitirse, en realidad, al patrón subyacente a la naturaleza." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">1</sup></a> . Esperemos que Heráclito tenga la suerte de Demócrito, porque la traducción científica de sus conclusiones revolucionaría la psicología, la economía y el pensamiento político, y en lugar de construir bombas atómicas permitiría construir comunidades justas, sustentables y felices.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Para empezar, salvemos a Heráclito de su mala fama. Hay una frase, atribuida a él, que afirma que un hombre no se baña dos veces en el mismo río, porque de un momento a otro ya no son el mismo pie ni el mismo río. Esa idea en realidad es de Crátilo, un movilista extremo que negaba cualquier estabilidad en el cambio. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Heráclito dijo algo que suena parecido pero significa lo opuesto: “Para los que entran en los mismos ríos, aguas fluyen otras y otras”. Aunque el <i>agua</i> sea distinta, el <i>río</i> sigue siendo el mismo. A pesar del caos aparente, hay estabilidad para quien la sepa ver. Además del río, Heráclito usó la metáfora del fuego, aclarando que, pese a su aparente cambio constante, “se enciende según medidas y se apaga según medidas”. Esa estabilidad en el cambio es la ley subyacente, el patrón general, la “matrix” oculta que regula el comportamiento de las cosas.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Para Heráclito, “absurdo debería parecer” negar el orden subyacente, porque no tendría sentido que “como una barredura de cosas esparcidas al azar fuera el bellísimo cosmos”. En otras palabras, la estabilidad y el orden del mundo serían imposibles si todo fuera absolutamente caótico. Yo suelo usar un argumento similar cuando alguien sospecha de que leyes sencillas subyazcan a la organización social: simplemente señalo que existen internet, ciudades o redes de ferrocarriles, y que si no existiera algún patrón regulatorio sencillo y oculto, preservar organizaciones tan complejas sería imposible.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Los patrones de los que habló Heráclito están vivos, no quietos. Son estructuras estables en el cambio, que <i>requieren</i> el cambio para seguir existiendo. Él usó la metáfora del ciceón<a href="#b-ee29b675-9b66-4c1e-a13c-100082bd1b8f" target="_self" title="2  El ciceón era un brebaje compuesto de centeno que solía consumirse en festividades. Hay un hongo que crece en el centeno, el ergot, que puede contener ácido lisérgico (Hoffman descubrió el LSD estudiando el ergot). Por este motivo, hay quienes asumen que el ciceón tenía propiedades alucinógenas." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">2</sup></a> , un brebaje de centeno que “también se descompone si no se le agita”, es decir, que necesita del movimiento para preservarse. Hoy decimos que la estabilidad de las redes vivas requiere homeostasis, cambios que garantizan la estabilidad (por ejemplo, metabolizar alimentos para producir calor, o transpirar para enfriarse, a fin de garantizar una temperatura estable).</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Además de observar que hay patrones homeostáticos que subyacen al cambio, Heráclito vio la importancia de los mecanismos de alineación<a href="#b-829e8811-a9b7-4252-a1e1-2fdc91c9a062" target="_self" title="3  Es decir, mecanismos de promoción y disuasión de actividades (penalizaciones y premios)." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">3</sup></a> para implementar y preservar esos invariantes homeostáticamente. Dijo, por ejemplo, que el sol “no traspasará sus medidas” porque de otro modo “las erinias, ayudantes de Dike, sabrán encontrarlo”. Dike es la diosa griega de la justicia, y las erinias son personificaciones de la venganza. En la misma línea, afirmó que “todo animal es llevado a pastar mediante latigazos”. Eligió metáforas de penalizaciones para explicar por qué las cosas siguen patrones homeostáticamente.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Tan importantes consideró a estas señales que llegó a afirmar que “el conflicto es común, la justicia es lucha, y todo sucede por lucha y necesidad”, pero siempre aclarando que “de los discordantes se forma la más bella armonía” y que la tensión permite que suene la cuerda de la lira o que funcione un arco. Es decir, los mecanismos de alineación son prerrequisitos para preservar la armonía. Ese era el <i>logos</i>, patrón subyacente y homeostático, sostenido por mecanismos de alineación, centro de la filosofía heraclítica.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Aunque todo esto le parecía obvio, notó que “siempre se muestran los hombres incapaces de comprenderlo”. Es notable que algunos desafíos epistemológicos para encontrar el patrón común se replican todavía hoy, aunque los desarrollos científicos actuales permiten entender mejor el patrón común de la red humana.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Por un lado, Heráclito observó que centrarse demasiado en el discurso es contraproducente para comprender los patrones estables de la red. De hecho, llegó a afirmar que las artes de los discursos eran “trampas”, y observó que los patrones ocultos de tensión y alineación eran mejor percibidos por la intuición: “si todas las cosas se convirtieran en humo, las narices sabrían distinguirlas”. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Hoy sabemos que las personas somos más intuitivas que racionales, y que la intuición procesa información de la red humana y a través de la red humana. Sin embargo, no solemos tener esto en cuenta, precisamente porque la inatención es el punto ciego de la razón. Sobrestimar la razón es creernos independientes del funcionamiento de la red, pensarnos individuos aislados. Heráclito decía que “aún siendo el logos general a todos, los más viven como si tuvieran una inteligencia propia particular”.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Hemos hablado en otras ocasiones de la paradoja de la atención. Prestamos atención a lo infrecuente y tendemos a ignorar lo que siempre está, y esto tiende a ocultar las leyes que regulan la acción social al pensamiento discursivo. Para el pensamiento atento, racional y discursivo, las leyes que rigen la red son estables e invisibles. Heráclito decía que “la armonía oculta es superior a la manifiesta”, y observaba que a mucha gente “el logos con el que sobre todo tienen relación continuamente, de este se separan, y las cosas con las que tropiezan a diario, éstas les parecen extrañas”.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Es por todos estos motivos que Heráclito escribía en forma metafórica y opaca, porque la sabiduría se revelaba a la intuición mediante indicios: “El Señor, cuyo oráculo está en Delfos, no dice ni oculta, sólo da signos”. Para él, la sabiduría era “una sola cosa: [...] conocer la razón por la cual todas las cosas son gobernadas por medio de todas”, es decir, conocer el <i>lógos</i> o patrón oculto de la red. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Ver los patrones ocultos por la paradoja de la atención es difícil, pero Heráclito propuso cómo hacerlo. La primera es dar un salto de fe, confiar en que ese patrón existe (evidencia de lo cual es la armonía del cosmos que mencionamos más arriba, que sin un patrón de orden subyacente no existiría). Decía que “si uno no espera lo inesperado nunca lo encontrará, pues es imposible de encontrar e impenetrable”. Buscar el patrón invariante es la mitad del camino para verlo. En segundo lugar, como ya lo hemos mencionado, propuso fortalecer la intuición y estar abiertos a los signos que pudieran revelar el patrón oculto. En tercer lugar, afirmó que “la mucha erudición no enseña a tener inteligencia”, y que “conviene que tengan conocimiento de muchísimas cosas los hombres amantes de la sabiduría”. Especializarse demasiado oculta los patrones transversales a la red humana, que sólo puede verse al construir el rompecabezas entre observaciones de diversas disciplinas, lo cual suele requerir una formación general.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Las conclusiones de Heráclito no eran meramente abstracciones sino que tenían implicancias políticas. Propuso que “ser sabio es la virtud máxima, y sabiduría es decir la verdad y obrar de acuerdo con la naturaleza escuchándola”, es decir apoyar la praxis en el funcionamiento de la red, porque “conviene seguir lo que es general a todos” (que, como lo mencionamos antes, lo general a todos es el <i>Lógos</i>). </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La idea de que la “armonía oculta es superior que la manifiesta”, además de ser una observación epistemológica, tiene sentido ético. Recordemos que las erinias sólo penalizan al sol cuando este incumple las reglas. Volviendo a la metáfora de la homeostasis, un cuerpo sólo transpira cuando su temperatura se aleja del equilibrio. Lo mismo sucede con la red humana, en que las penalizaciones y premios (las fuerzas homeostáticas de la red), sólo son perceptibles cuando el sistema se aleja de su equilibrio, mientras que los sistemas más estables se preservan mediante mecanismos mucho más sutiles.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">En tercer lugar, Heráclito observó que al ver la ley subyacente, algunas cosas que a simple vista parecían malas podían ser buenas y viceversa. En realidad, la distinción entre lo bueno y lo malo tiene que ver con nuestro lugar en la red, y la red es amoral (al menos en nuestros términos). Él decía que “para el Dios todas las cosas son bellas y buenas y justas; los hombres, en cambio, consideran unas injustas y otras justas”. Entonces, “el camino hacia arriba [y] hacia abajo [es] uno sólo y el mismo”. A las personas, las penalizaciones y la tensión para alinear incentivos pueden parecernos malas, pero cumplen un rol en la red. Buscar ser más productivos o conectarnos más puede parecernos bueno, pero puede dañar la red. Esto no debería implicar soltar nuestras ideas de qué es bueno y qué es malo, pero sí debería implicar basar nuestra praxis en la red para fortalecerla y evitar tiros por la culata.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">En la actualidad, algunas intuiciones de Heráclito cobraron rigor científico, especialmente gracias a que la computación permitió comprender sistemas complejos, antes inabarcables para la razón. Con la llegada de la computación, muchos sistemas que antes sólo eran intuibles pasaron a ser modelables, entre ellos el <i>Logos </i>heraclíteo. Estamos comenzando a comprender el patrón subyacente a la red humana, que rige y regula nuestra vida en comunidad y que se sostiene mediante mecanismos de alineación. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Así como el atomismo científico nos dio mayor capacidad de transformar la naturaleza, el heracliteismo científico nos dará mayor capacidad de transformar la sociedad.</p><hr class="content_break"><p class="paragraph" style="text-align:left;">Hola! </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Soy <a class="link" href="https://www.instagram.com/juanozaragoza/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=heraclito-y-la-red" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Juan</a>, escribí la nota de arriba. Tenía pensado escribirla en un formato más largo y detallado, pero como nunca llegaba a hacerlo decidí simplemente hacer un punteo de ideas. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Si te interesa profundizar en cómo funciona el patrón oculto de la red humana desde un heraclitismo actualizado, te recomiendo revisar el material que estamos subiendo en <a class="link" href="https://txt.networkismo.com?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=heraclito-y-la-red" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">https://txt.networkismo.com</a>. También tenemos un grupo de discusión y trabajo al respecto si querés ponerte en contacto.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Si el proyecto te parece divertido, contale a tus amigos! Cuesta poco, quedás bien y fortalecés un enfoque distinto, algo que hoy hace tanta falta.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Te mando un abrazo y gracias por leer,<br>Juan</p><div style="border-top:2px solid #272A2F1A;padding:15px;"><p id="b-e163c1d2-252f-4ff4-96d6-b5c543f71fc4"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">1</span>&nbsp; Heráclito usó el término “Logos”, pero también eligió usar el nombre de Zeus o Dios para referirse a lo mismo. El término <i>Lógos</i> era polisémico. Aunque podía significar “discurso” o “razón”, también significaba “orden”. Heráclito ponderaba el conocimiento intuitivo por sobre el discursivo, por lo que podemos pensar al <i>Lógos</i> como el orden subyacente al cosmos. Usó el término Zeus pero aclarando que “uno, lo único sabio, no quiere y [sin embargo] quiere ser llamado con el nombre de Zeus”. Parece que no encontraba un término exacto, pero que algunas intuiciones asociadas a la divinidad debían remitirse, en realidad, al patrón subyacente a la naturaleza. </p><p id="b-ee29b675-9b66-4c1e-a13c-100082bd1b8f"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">2</span>&nbsp;  El ciceón era un brebaje compuesto de centeno que solía consumirse en festividades. Hay un hongo que crece en el centeno, el <i>ergot</i>, que puede contener ácido lisérgico (Hoffman descubrió el LSD estudiando el ergot). Por este motivo, hay quienes asumen que el ciceón tenía propiedades alucinógenas. </p><p id="b-829e8811-a9b7-4252-a1e1-2fdc91c9a062"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">3</span>&nbsp;  Es decir, mecanismos de promoción y disuasión de actividades (penalizaciones y premios). </p></div></div><div class='beehiiv__footer'><br class='beehiiv__footer__break'><hr class='beehiiv__footer__line'><a target="_blank" class="beehiiv__footer_link" style="text-align: center;" href="https://www.beehiiv.com/?utm_campaign=2e1d7fa9-1416-4e5c-a345-cde0ae84041e&utm_medium=post_rss&utm_source=filosofia_del_futuro">Powered by beehiiv</a></div></div>
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  <title>La startup del siglo</title>
  <description>Cómo fundar la empresa más valiosa de la historia</description>
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  <pubDate>Sat, 05 Oct 2024 19:26:31 +0000</pubDate>
  <atom:published>2024-10-05T19:26:31Z</atom:published>
    <dc:creator>Juan Fernández Zaragoza</dc:creator>
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    <div class='beehiiv'><style>
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</style><div class='beehiiv__body'><p class="paragraph" style="text-align:left;">Tenemos la oportunidad de armar la <i>startup </i>del siglo, quizás la mejor startup de la historia. Te cuento de qué se trata pero no le digas a nadie. Avisame si te interesa y la hacemos juntos.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Hay muchas guías para encontrar ideas para <i>startups</i>, pero una idea con alto grado de éxito es facilitar o reducir los costos de hacer algo que las personas ya hacían con mucho esfuerzo. Los proyectos que no cuadran con esa propuesta suelen salir mal.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Imaginá que descubrís una tecnología que estima el dulzor de un helado a partir de una foto. Comentás la idea a tus amigos y les entusiasma, imaginás usarla y sentís que la necesitás. Te arremangás, desarrollás la aplicación y, para tu sorpresa, nadie la usa. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La idea suena divertida, pero en la práctica tenemos atención limitada y, por lo tanto, usamos una ínfima proporción de las aplicaciones divertidas (aunque sean gratis). Reflexionando, notás que casi nadie se pregunta por el dulzor del helado antes de pedirlo, y las pocas personas que lo hacen tienen una solución más sencilla que descargar una aplicación, sacar una foto, subirla y esperar, que es directamente pedir probar el helado. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Es improbable tener éxito solucionando problemas que la gente <i>no tiene</i>. Los celulares y las redes sociales crearon nuevas necesidades, pero el éxito en ese camino es de uno en un millón. También es difícil tener éxito solucionando problemas que la gente podría llegar a tener pero no dedica mucho esfuerzo a solucionar. El costo de hacer las cosas de manera distinta ya es una barrera de entrada, y es muy difícil convencer a una persona ocupada y distraída de leer, cliquear y pagar lo que haga falta para resolver un problema que ni siquiera le interesa lo suficiente como para dedicar esfuerzos significativos para resolverlo.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">A diferencia de la idea del helado, la fórmula del “ahorro” está condenada al éxito. Imaginá que los comerciantes invierten miles de dólares en trámites engorrosos de importación y exportación, y que de pronto aparece una tecnología que resuelve los mismos trámites en un par de horas por apenas un décimo del tiempo o el dinero. Ya sabés que la necesidad existe y que la gente se esfuerza en resolverla. Construir y ofrecer la nueva solución es suficiente para acaparar un mercado gigante. Así nació Flexport, una empresa de logística que vale miles de millones de dólares.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Para empezar, hay que identificar una necesidad que la gente esté resolviendo a un costo excesivo. Cuanto más excesivo sea el costo, más fácil será encontrar una solución más barata. Identificar un problema que se solucione con costos excesivos debería despertarnos la alarma de ponernos a trabajar inmediatamente en una solución más barata. Cuando aparece nueva ciencia o nueva tecnología, se abre la oportunidad de resolver problemas usuales más fácilmente. Descubrir un “clic” entre los nuevos conocimientos y las viejas soluciones es ganar la mejor lotería.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Stripe identificó que las transferencias bancarias tenían costos excesivos y los abarató con servicios de software en la nube. AWS vio que mantener servidores en las propias empresas implicaba el costo excesivo de tener recursos inactivos constantemente, y los abarató alquilando servidores bajo demanda. Google notó que encontrar buena información en internet requería demasiado tiempo y esfuerzo que podía ahorrarse con una buena indexación de las páginas web. Actualmente, todas esas empresas valen miles de millones de dólares. Cuanto más ahorra la nueva solución, más valorable será la nueva empresa, y cuanto más excesivo sea el costo de la vieja solución, más fácil será encontrar alternativas baratas.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Hecha la introducción, te cuento mi idea. Hay una necesidad que ya estamos resolviendo a costos absurdamente altos delante de nuestras narices. Preparate porque es la mejor oportunidad de negocio de la historia. Estoy hablando de nada más y nada menos que los sistemas económicos.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Al igual que las empresas de logística o las plataformas digitales, los sistemas económicos son sistemas que resuelven una necesidad específica. En lugar de coordinar el transporte o gestionar transferencias bancarias, los sistemas económicos coordinan e incentivan la producción y distribución de bienes y servicios. Resulta que el sistema económico actual tiene un sinfín de costos excesivos que podríamos ahorrar.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">De hecho, las empresas como eBay o MercadoLibre ahorran costos excesivos de una etapa de la economía de mercado que es la compraventa. Observaron que encontrar un producto de buen precio y buena calidad es algo costoso que hacen todos los compradores, y ofrecen catálogos y filtros que abaratan el proceso. Naturalmente, se transformaron en empresas multimillonarias. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Todavía podemos dar un paso más haciendo una pregunta más profunda. Si identificamos la necesidad económica más fundamental, es decir, qué necesita una persona para vivir bien y ser feliz, identificaremos de un tirón todos los costos excesivos del sistema económico para descubrir la veta de negocios más rica de la historia.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La lista de requisitos no sería larga. Creo que lo más fundamental es tener alimentos y un lugar para vivir. Después, para ser feliz es importante formar parte de una comunidad y ser bien recibido por la misma. Más allá de eso, el acceso a la salud y alguna forma de ocio como el ajedrez, la música o el arte cierran una lista tentativa de requisitos fundamentales. Probablemente la lista anterior sea insuficiente. Por las dudas, multipliquemos por 10 la cantidad de requisitos, igual serían pocas cosas<a href="#b-064b4832-eee1-4c58-98a4-f1c136324150" target="_self" title="1 Tenemos la ilusión de necesitar más cosas, pero suelen ser medios para los fines que hemos enumerado. Por ejemplo, el consumismo nace de una “escalada armamentista” reputacional y dinámicas de redes que impiden que alcancemos la buena vida comunitaria, como si fuéramos ratones en una rueda de correr. Hay más información al respecto en el ensayo de “La reforestación social” y en los libros de economía y psicología para redes." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">1</sup></a> .</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El sistema actual está lejos de resolver la lista de necesidades que propusimos para todas las personas, pero incluso si lo hiciera, la estructura de costos para lograrlo es abrumadoramente alta. La solución actual requiere corredores de bolsa, actuarios, abogados y comerciantes. Requiere empresas de logística, transferencias en la nube, servidores bajo demanda y plataformas de búsqueda. Requiere guerras, viajes al espacio de multimillonarios, rascacielos y catedrales. Requiere, como mínimo, cuarenta horas semanales de las personas que participan del sistema. La lista de costos excesivos debería encender una alarma que nos lleve a preguntarnos cuáles podemos ahorrar con la tecnología y los conocimientos actuales. Lo dicho hasta acá podría ser una conclusión suficiente para este ensayo, pero me gustaría decir algunas cosas más.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">La mayoría de los costos enumerados en el párrafo anterior dependen de dos factores. Por un lado, hay ineficiencias en los mecanismos de <a class="link" href="https://txt.networkismo.com/colaboracion-y-liderazgo.html?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=la-startup-del-siglo" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">alineación de incentivos a gran escala</a> por parte de la economía actual que producen guerras, gastos innecesarios en actividades legales y financieras, y el gasto innecesario de que algunos empresarios obtengan ingresos estelares. Por otro lado, la carrera armamentista reputacional que surge naturalmente de la hiperconectividad social lleva a buscar ascensos, mudanzas a barrios finos, cenas caras y compras superfluas. A nivel sistémico, satisfacer la carrera reputacional lleva a tener agencias de moda y publicidad, celulares y todo lo que hace falta para producir celulares. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">En otros textos hay exposiciones más finas de cómo estos dos factores surgieron y cómo generan costos sociales innecesarios. La ciencia actual permite comprender cómo funcionan y por qué se rompen los sistemas económicos, y estoy seguro de que la tecnología actual permite abaratar una buena porción de los costos innecesarios. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Muchas religiones atacan los costos excesivos del mercado, especialmente que la buena vida en comunidad puede prescindir de un sinfín de bienes y servicios que produce el mercado cuando uno se aparta de la sociedad y la carrera armamentística reputacional. Desde los monasterios antiguos hasta los circuitos budistas, desde los menonitas hasta Osho, ofrecer bienestar comunitario a menor costo material es un modelo de negocios que funciona tan bien que es peligroso. Los peligros y problemas de las religiones nacen porque las comunidades se apartan mucho de la sociedad y esto las vuelve más manipulables<a href="#b-4c79a641-ed11-4ceb-9b7c-2b5236bed78f" target="_self" title="2 Ver los conceptos de márgen de ganancia y márgen de obediencia en los capítulos 1 y 2 de Patrones: economía para redes." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">2</sup></a> . Además, las religiones no pueden resolver los problemas anteriores en gran escala, pero hay cambios en la red social que sí podrían resolverlos<a href="#b-9fb8f97f-acb8-4435-9f36-65487b483c16" target="_self" title="3 Esta idea se expone en el ensayo “La reforestación social”." data-skip-tracking="true"><sup style="-webkit-text-decoration:underline;text-decoration:underline;">3</sup></a> .</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Personalmente, aventuré una serie de ideas sobre cómo resolver o mitigar esos costos sin los efectos adversos que tenían las soluciones anteriores. El premio es tan grande y la tarea es tan importante que arriesgarme a fracasar en este proyecto vale la pena. Diría más. Estoy convencido de que fracasar vale la pena, por lo mucho que enriquece dedicarse a este proyecto. No sólo se trata de aprender sobre sistemas complejos, incorporar perspectivas integrales y actualizadas de cómo funciona la sociedad, o ejercitar habilidades técnicas fundando redes nuevas. También se trata del grupo humano que se está nucleando en torno al proyecto, gente de fuertes intereses técnicos y humanos, personas con ganas de cambiar al mundo en serio. Tenemos un diagnóstico que comprende de dónde nacen los costos excesivos del mercado, y entendemos qué hacer para abaratarlos. La tecnología existe. ¿Te interesa?</p><hr class="content_break"><p class="paragraph" style="text-align:left;">Buen Sábado!</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Soy <a class="link" href="https://www.instagram.com/juanozaragoza/?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=la-startup-del-siglo" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">Juan</a>, escribí la nota de arriba. La semana pasada escribí un ensayo que explica la propuesta y cuenta cómo salvar al mundo en pocas páginas. Podés leerlo en <a class="link" href="https://txt.networkismo.com/assets/ebooks/La_reforestacion_social.pdf?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=la-startup-del-siglo" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">pdf</a> o encontrar una <a class="link" href="https://txt.networkismo.com?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=la-startup-del-siglo" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">versión epub</a> en la web de textos teóricos.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">El ensayo se llama “La reforestación social”, es muy corto, y explica cómo las grandes crisis de la humanidad pueden rastrearse a pocos cambios de nuestras redes. El diagnóstico es esperanzador porque los problemas son más sencillos de lo que parecían.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Resume muchas ideas que no suelen tenerse en cuenta. Sentite libre de compartírselo a las personas que podrían interesarse. Si algo de lo dicho hasta acá te resuena, ponete en contacto y charlamos. </p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Si estás leyendo esto, seguro que algo de este esfuerzo te parece valorable. Todo está hecho a pulmón. Contarle del proyecto a ese amigo que sabés que se interesaría o recomendar esta newsletter a gente que podría leerla es tirar un centro que nos ayuda muchísimo.</p><p class="paragraph" style="text-align:left;">Te mando un abrazo grande y espero que disfrutes este sábado soleado,<br>Juan<br>Filosofía del futuro</p><div style="border-top:2px solid #272A2F1A;padding:15px;"><p id="b-064b4832-eee1-4c58-98a4-f1c136324150"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">1</span>&nbsp; Tenemos la ilusión de necesitar más cosas, pero suelen ser medios para los fines que hemos enumerado. Por ejemplo, el consumismo nace de una “escalada armamentista” reputacional y dinámicas de redes que impiden que alcancemos la buena vida comunitaria, como si fuéramos ratones en una rueda de correr. Hay más información al respecto en el ensayo de “La reforestación social” y en <a class="link" href="https://txt.networkismo.com?utm_source=filosofiadelfuturo.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=la-startup-del-siglo" target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow">los libros</a> de economía y psicología para redes. </p><p id="b-4c79a641-ed11-4ceb-9b7c-2b5236bed78f"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">2</span>&nbsp; Ver los conceptos de márgen de ganancia y márgen de obediencia en los capítulos 1 y 2 de <i>Patrones: economía para redes.</i></p><p id="b-9fb8f97f-acb8-4435-9f36-65487b483c16"><span style="font-variant-numeric:tabular-nums;text-decoration:underline;text-underline-offset:2px;">3</span>&nbsp; Esta idea se expone en el ensayo “La reforestación social”. </p></div></div><div class='beehiiv__footer'><br class='beehiiv__footer__break'><hr class='beehiiv__footer__line'><a target="_blank" class="beehiiv__footer_link" style="text-align: center;" href="https://www.beehiiv.com/?utm_campaign=843d5048-6db2-4242-ab08-11b57e04d6c1&utm_medium=post_rss&utm_source=filosofia_del_futuro">Powered by beehiiv</a></div></div>
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